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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Capítulo Dieciocho: Los Juegos Olímpicos
 

Ariadne/Capítulo Dieciocho: Los Juegos Olímpicos


Capítulo Dieciocho:
Los Juegos Olímpicos

Terminaron los preparativos y llegó el momento de la partida de quienes iban a participar en las Olimpiadas.

El escultor Niev, aunque aún no era alumno formal de la Escuela, también fue con los pitagóricos a los Juegos Olímpicos con la idea de hacer bocetos para sus futuras creaciones.

La despedida fue muy solemne. Muchos habitantes de Crotone vinieron al puerto para ver los barcos que partían hacia Élide* y desearles éxito a los participantes en la competencia. Había música y discursos solemnes.

Después de la partida de todos los participantes, Ariadne y Ferenike se encontraron en una especie de pausa. Las numerosas atenciones para con los huéspedes que habían ocupado todo su tiempo habían terminado.

* * *

La espera del regreso de los participantes de las Olimpiadas fue prolongada.

A las competiciones olímpicas tradicionalmente les precedían largas ceremonias, el registro de todos los atletas, los juramentos que debían hacerse y la elección de los jueces.

Además, después de las competiciones, seguían una serie de celebraciones, premiaciones, presentaciones y discursos solemnes.

Para quienes se quedaron en la Escuela, fue un tiempo excelente para reflexionar sobre su propio aprendizaje. Esto era una de las reglas de vida recomendadas por Pitágoras. Era necesario, recordando todo lo hecho y no hecho, hacer una revisión y establecer nuevas metas. Estas acciones llenaban la vida de los pitagóricos de conciencia, permitiéndoles ver el progreso en su propio desarrollo y notar claramente lo que debían cambiar y mejorar en sí mismos.

La comprensión de los pitagóricos de que todo lo que les sucede está bajo la supervisión de la Conciencia Divina, que todo en sus vidas es conocido por Dios, los acostumbraba a asumir siempre la responsabilidad de sus pensamientos y acciones.

Este tipo de revisión se recomendaba no solo antes de dormir cada día vivido, sino también en intervalos de tiempo mucho más largos, marcando etapas recorridas por el alma. Este repaso, junto con Dios, de lo logrado en el desarrollo espiritual y en los asuntos del servicio, así como la comprensión de las tareas futuras, se convirtieron en un hábito de vida armonioso y puro. Así es como Dios — Testigo de todo lo que sucede— comienza a ser percibido como el Componente Principal de la conciencia de vivir en Unidad con el Todo.

Para Ariadne y Ferenike, mucho había cambiado en el último tiempo. Conversaban muchas cosas importantes entre ellas. Y a pesar de que eran muy diferentes en carácter y en avance espiritual, esas conversaciones habían ayudado a que ambas tomaran conciencia de todo lo que les sucedía.

La conversación confidencial y la mirada amigable de una persona cercana en la Escuela, en el aspecto de la amistad, se consideraba muy útil entre los estudiantes.

Sin embargo, la charla vacía, a la que la gente es propensa, ciertamente no eran bienvenidas.

Ferenike compartió sus planes con Ariadne:

—Niev y yo queremos formar una familia. Así que probablemente ahora no podré dedicarle tanto tiempo a la práctica espiritual… ¿Crees que Pitágoras estará descontento con mi decisión?

—Supongo que aprobará tu elección. Podrías ayudar a Niev a dominar lo que tú ya dominas espiritualmente, y eso les ayudará a ambos en el avance espiritual. Ahora bien, si tu vida espiritual se seguirá desarrollando o más bien seguirá el curso de una vida mundana —dependerá solo de ti misma—.

—¿Y tú y Hamilcar? Veo que hay algo entre ustedes dos, ¿cierto?

—Realmente no lo sé, Ferenike… Apenas si he hablado con él de eso. Todo lo que sucede entre nosotros es una realidad en el Espacio Divino, donde no es necesario estar físicamente cerca… Aunque es cierto que me dijo que estaría feliz si me fuera con él a Cartago. Pero, quizás, mi presencia aquí en la Escuela sea más necesaria. Sé que en muchas vidas pasadas fui buena esposa y madre, y como alma, realmente no necesito experimentar nuevamente una vida familiar. Pero el amor es tan mágico y polifacético. Y con Hamilcar, lo que estamos experimentando siempre se fusiona con el Amor Divino en una Unidad Indivisible… ¡No puedo expresarlo con palabras!…

»Pitágoras me dijo ayer que me dejaría ir con Hamilcar si es lo que deseo. Pero me resulta difícil tomar una decisión. No puedo ver aún, ¿qué de esto es mi deseo personal y qué es Voluntad Divina? Pero si decido irme, te dejaré la casa, y todas las responsabilidades relacionadas con la recepción de invitados quedarán en tus manos y las de Niev. ¿Estarías de acuerdo con esto?

—No hay problema. ¡Pero cómo te extrañaré, amiga mía!…

Ariadne y Ferenike se abrazaron.

* * *

El regreso de los atletas olímpicos fue aún más solemne y alegre que su despedida. Casi todos los habitantes de Crotone en unión con los pitagóricos, recibieron a los participantes de los Juegos Olímpicos. Y los ganadores de los juegos fueron honraron como grandes héroes.

¡En la Escuela, todos quienes participaron, tanto los que ganaron como los que no, —fueron recibidos con igual alegría—!

Para los discípulos de Pitágoras, el principal resultado de los Juegos Olímpicos no eran las victorias en las competencias, sino que los conocimientos sobre la Escuela se difundirían ahora por muchas ciudades de Grecia. De hecho, junto con los participantes que volvieron de las competiciones, llegaron nuevos candidatos a hacerse discípulos y ansiosos por formar parte de la comunidad pitagórica.

Llevar conocimientos espirituales a la gente fue el principal propósito del viaje a los Juegos Olímpicos, y por lo tanto, todos quienes contribuyeron con sus esfuerzos fueron considerados ganadores.

Los discursos de los discípulos de Pitágoras resultaron muy interesantes para los participantes y espectadores de las competiciones olímpicas. Los ejemplos de comportamiento de los pitagóricos en diversas situaciones fueron tan elevados que mucha gente sintió el deseo de aprender más sobre Pitágoras y su Escuela.

Quince nuevos candidatos decididos a hacerse discípulos volvieron a Crotone. ¡Todos ellos tuvieron una entrevista con Pitágoras, y muchos fueron aceptados en la Escuela!

Entre los aceptados estaba también el escultor Niev.

Detalladamente, les contó a Ariadne y Ferenike lo que presenció en los Juegos Olímpicos.

Uno de los eventos más comentados de las Olimpiadas fue lo que Hamilcar hizo. Él lideraba claramente la carrera de cuadrigas y, justo antes de la línea de meta, detuvo sus caballos y permitió que un joven que anhelaba fervientemente la victoria fuera el ganador. Este joven, de origen noble, no solo era el conductor, sino también el dueño del carro, y fervientemente soñaba con la victoria.

El joven podría haber sido fácilmente el mejor entre todos los participantes de la carrera, mas Hamilcar lo superaba notoriamente. El joven no pudo pasar por alto las acciones de Hamilcar. Quedó tan impresionado con su acción, la disposición de darle a otro la gloria de ser el ganador, que después de las competiciones tuvo muchas conversaciones tanto con él como con otros pitagóricos. Y hoy vino de vuelta con nosotros con el deseo de convertirse en discípulo de Pitágoras. ¡Y fue aceptado!

Niev también quedó impresionado con el significativo episodio de la victoria en los juegos de lucha del joven pitagórico Yeskendira. Este joven esbelto, bastante frágil en cuanto a su constitución física, resultó ser el vencedor en todos los enfrentamientos con otros atletas que tenían claramente una contextura física superior y mayor peso que él. Ni siquiera querían permitir que el joven participara de las luchas temiendo lo peor, pero increíblemente salió victorioso en todas las luchas demostrando una fuerza espiritual y una habilidad para controlar el cuerpo que superaba con creces la fuerza física de los demás.

Niev también mostró sus dibujos, les relató sobre otros eventos, y detalló muchos discursos de los que fue testigo en los Juegos Olímpicos.

* * *

Se acercaba el momento de regresar a casa para todos los que no vivían en Crotone. Incluso Constantino partía con el propósito de establecer una nueva rama de la Escuela.

Ariadne y Hamilcar caminaban por la orilla del mar. Las olas azules acariciaban la playa. Las gaviotas planeaban sobre la vastedad. Los árboles florecidos llenaban el aire con una suave fragancia.

Hamilcar dijo:

—En Cartago, todo es más complicado que aquí… Los fenicios no aprecian a los griegos y resisten con todas sus fuerzas la influencia griega. Las creencias religiosas locales son mucho más crueles que los cultos de adoración aquí. El consejo de ancianos, que tiene el control tanto de la ciudad como del país, no está contento con lo que estamos haciendo en nuestra pequeña filial. La situación es opuesta a la que existe aquí en Crotone, donde las autoridades son bastante leales a la Escuela y apoyan en gran medida a Pitágoras. Incluso hasta a veces siguen sus consejos.

»Los sacerdotes de Baal Hammon* tampoco me tienen simpatía y aprovechan cualquier oportunidad para obstaculizar la difusión del Conocimiento Verdadero. Allí nos rodea un ambiente bastante hostil y aún existe el peligro de enfrentamientos abiertos. Debes pensarlo muy bien si es que decides seguirme.

»De hecho, muchos de mis alumnos quieren quedarse aquí en Crotone y continuar su formación con Pitágoras. Por lo tanto para mí y para los pocos que regresarán conmigo, será casi como empezar de nuevo…

Ariadne levantó la mirada y se encontró con la mirada de Hamilcar:

«¡Entonces, mi ayuda será necesaria tanto para ti como para Dios! ¡Esto me da la determinación de seguirte!

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