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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Capítulo dieciséis: Pitágoras sobre la diligencia y la inspiración
 

Ariadne/Capítulo dieciséis: Pitágoras sobre la diligencia y la inspiración


Capítulo dieciséis:
Pitágoras sobre la diligencia y la inspiración

Por lo general, Ariadne, Hamilcar y todos los estudiantes que vivían en la casa de Ariadne solían llegar al edificio de la Escuela antes del amanecer.

Juntos, saludaban la llegada del nuevo día.

Luego, tras el desayuno, Pitágoras solía sostener conversaciones con los estudiantes avanzados, y luego se continuaba con las clases en grupos.

Ese día, Pitágoras se dispuso a aclarar algunas dudas.

Kondratos preguntó:

—Ayer me preguntaron qué es el aburrimiento y por qué surge. La verdad, tuve dificultades para responder. Podría hablarnos sobre esto.

—Sí, intentemos aclararlo.

»Es fácil hallar a quienes en la vida solo buscan entretenimiento y placeres como remedio para su aburrimiento.

»Pero, en realidad ¿qué es el aburrimiento? Es un vacío en el corazón espiritual creado por una mente humana hambrienta y que se ha olvidado —del valor de lo Divino, y de que el ser humano es tan solo una pequeña parte del Gran Todo—.

»Una mente subdesarrollada, al igual que un estómago vacío —anhela ser alimentada—. Esa mente necesita estar ocupada constantemente con algo, porque si no, el vacío interior se le vuelve insoportable. Ahora bien, en realidad —ese vacío únicamente puede ser saciado con Dios—.

»Es en lo más profundo del alma —donde reside lo Divino en la multidimensionalidad de la naturaleza humana—. Allí es donde debe experimentarse la Unidad con el Origen que lo abarca Todo.

»La habilidad de calmar la mente y dirigirla hacia el Creador de todas las cosas —solo llega tras una práctica prolongada—. La excepción es solo para aquellas almas que aprendieron esto en vidas terrenales anteriores y, por lo tanto, pueden recordar fácilmente la dicha de la tranquilidad de la mente y la inmersión en el amor y la disolución.

»Cuando la mente se sumerge en un corazón espiritual lleno de amor, el alma se eleva hacia Dios.

»Ante una mente subdesarrollada y que tiende a divagar, en lugar de entretenimientos ociosos que no conducen a nada —lo más conveniente es entrenarla a través de conocimientos útiles y ejercicios de concentración—.

… Leonardos continuó con las preguntas:

—¿Podría hablarnos sobre por qué hay días que estamos inspirados, inundados de entusiasmo, éxtasis creativo, y otros en los que no? ¿Y qué recomienda hacer en esos casos?

—Has tocado otro tema importante.

»Se refiere a la inspiración, la diligencia y la necesidad de los esfuerzos espirituales, así como también a la capacidad de relajarse y disolverse en la entrega a la Sabiduría y Voluntad del Primordial.

»¿Cómo trabajar y vivir para Dios?

»Para esto necesitamos tanto diligencia como inspiración.

»Hemos hablado mucho sobre la inspiración y ustedes reconocen lo fácil que es realizar todo cuando la Inspiración Divina ilumina nuestro trabajo. Es cuando toda tarea se vuelve sublime y hermosa.

»Pero, ¿qué hacer cuando no podemos alcanzar ese estado?

»¡Ante todo —no debemos permitir que la mente transforme nuestra vida en una ociosidad inerte llena de sueños vagos acerca de lo Sublime—!

»Lo segundo corresponde a la diligencia, amigos míos.

»Una gran ayuda en el desarrollo y crecimiento de las capacidades espirituales —es la diligencia expresada en trabajo continuo y de calidad—.

»¡Otra cualidad muy importante es —la capacidad de trabajar con amor—!

»¡Es decir, esto no se refiere a realizar trabajos por necesidad, o porque se debe, o difíciles —sino más bien a trabajar con una energía consciente llena de alegría y acompañada con la pureza del alma—!

»¡Es importante cultivar el amor por el trabajo diario! Esto implica realizar las tareas del día con entrega y en un estado de amor.

»Parece tarea fácil, ¿cierto?…

»¡Pero muy a menudo, los estudiantes talentosos resultan ser perezosos, mientras que aquellos con expectativas modestas —alcanzan excelentes resultados por ser diligentes—!

»Es difícil para las Almas Divinas enseñar a quienes se regodean en la pereza considerándola libre albedrío

»¡El libre albedrío entendido como inactividad u ocio resulta contraproducente!

»Cuando quien es capaz de grandes esfuerzos se fija la Meta de volverse Uno con Dios y ejerce su libre albedrío en alcanzarla, —ser diligente le traerá grandes resultados—.

»¡No se debe descansar en los laureles de los logros pasados por mucho tiempo! ¡Se necesitan nuevos logros o todo puede perderse!

»Las meditaciones también son trabajo: trabajo para el alma. A través de los ejercicios para expandir la conciencia, gradualmente aprendemos a conectarnos con lo Divino. Y es precisamente ese contacto lo que nos permite experimentar lo que llamamos inspiración.

»Esto también conduce a sentir la Energía Divina como si fuera propia.

»Un cuerpo dado a la pereza —arrastra mente y alma hacia lo mismo—. Lo más grosero puede afectar negativamente a lo más elevado en el ser humano.

»Así también lo contrario: cuando el alma se perfecciona intensamente, motiva a la mente y al cuerpo a trabajar diligentemente.

»¡Podemos convertirnos en parte del Flujo de Gracia y de Luz Divina —cuando llevamos Amor y Belleza desde nuestro ser a las personas y al mundo entero—!

»También, debemos recordar que los Dioses nos otorgan sabiduría de acuerdo con nuestro nivel de percepción.

»¡Por lo tanto, una mente sin educación ni entrenamiento no puede abarcar la Sabiduría del Conocimiento Universal Divino!

»Así como un cuerpo no entrenado en la danza, no podrá transmitir la belleza de los movimientos en Armonía con el Flujo de Luz Divina que fluye a través de las creaturas, una mente no desarrollada solo percibirá fragmentos aislados de la Totalidad. ¡Y no podrá abarcar la profundidad del conocimiento que le es posible!

»Otra cualidad importante que deberíamos cultivar en nosotros, y que va de la mano con la diligencia, es la paciencia.

»A menudo sucede que quienes se inspiran con buenas intenciones, abandonan sus esfuerzos antes de que los resultados se hagan visibles, incluso cuando trabajan para sí mismos.

»Por ejemplo, aquí cerca sembramos flores a lo largo de los escalones que llevan a la costa. Pero pasó un tiempo antes de que florecieran, ¿cierto? Hasta que los brotes no fueron visibles, podríamos haber pensado que nuestro esfuerzo fue en vano. Pero hoy vemos los resultados. Ciertos procesos requieren de tiempo para que maduren los frutos. Es la ley.

»Lo mismo sucede con los esfuerzos espirituales, y es solo gradualmente que aprendemos a vivir en Unidad con el Todo.

»Es importante tener siempre presente en nuestro diario vivir nuestra Meta Última, es decir, fundirnos con el Padre. Por ello tratemos de no distraernos mucho con los éxitos temporales o con los poderes excepcionales que se obtienen por las prácticas y que son anhelados por muchos.

»La habilidad de hablar elocuentemente, de componer música que cautive a los oyentes o cualesquiera otros logros creativos —no son un fin en sí mismos—.

»Y por cierto, debemos evitar sentirnos superiores a los demás por haber adquirido habilidades que otros no poseen. Esto no ayuda a nadie.

»¡Hacemos todo esto para, en última instancia, llegar a ser como los Dioses que habitan en el estado más sutil del universo multidimensional! Debemos esforzarnos por convertirnos en Almas Divinas cuyo trabajo consiste exclusivamente en ayudar a quienes recorren el Camino, y en usar el Poder Creador Divino para colaborar en el desarrollo y la perfección de la mayor cantidad de almas posibles.

»Cuando una persona se convierte en Conductor del Amor, la Sabiduría y la Fuerza Divina, cambia mucho en el mundo que le rodea.

»Para aprender a usar sabiamente la fuerza de nuestra alma, una persona debe ejercer dominio sobre sus deseos, emociones y pensamientos, así como también aprender a disolverse desde la individualidad en la Totalidad.

»Bueno, ya es momento de pasar a las lecciones que serán impartidas hoy por Hamilcar, Leonardos y Constantino.

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