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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Yo Tuve una Esposa… (Acerca de los Celos)
 

Ensayos sobre el Principio/Yo Tuve una Esposa… (Acerca de los Celos)


Yo Tuve una Esposa…
(Acerca de los Celos)

Una vez, hace tiempo, yo tuve una esposa —una psiquiatra—. Ella misma se llamaba a sí misma mi esposa, y a mí —su esposo—.

Nos conocimos en las clases de dominar el arte de la auto-regulación psíquica, que masivamente conduje en aquellos años. Ella fue ahí a estudiar. Y un día me invitó a su casa.

Tales relaciones nuestras duraron un año y medio o dos años, más no lo recuerdo exactamente.

Ella antes de esto había huido de su celoso esposo, quien tampoco la satisfacía sexualmente.

Ella vivía en los suburbios, yo —en la ciudad—.

Ella cada vez, cuando quería verme, me llamaba del trabajo —y al anochecer yo llegaba—. Y en la mañana, ella se iba a su hospital psiquiátrico para niños, y yo regresaba a la ciudad en tren.

Cuando nuestros días libres coincidían, juntos buscábamos, encontrábamos y estudiábamos lugares de poder: justo en esos años, recibimos las traducciones de los libros de Carlos Castaneda.

… En aquellos viejos años, yo pensaba que para ayudar a otros en su crecimiento espiritual, era muy importante para mí llenarlos con mi propia energía de conciencia. Yo la llenaba —y con placer veía en ella el crecimiento del volumen de la conciencia refinada y llena de emociones de amor—. Ella —como alma— ya tenía cientos de metros de diámetro…

Yo no entendía entonces que tales dádivas… no contribuyen en absoluto al crecimiento de una persona tanto intelectual como éticamente… ¡Pero concretamente esto debe ser la base para un seguro crecimiento espiritual adicional!

… Ella apreciaba mucho nuestras relaciones —y repetidamente me pedía que no las cortara bajo ninguna circunstancia—…

Además, ella comenzó a introducir exitosamente en su actividad médica el conocimiento que recibía a través de mí.

Fue sobre ella, que mencioné en uno de mis libros, cómo ella trataba a niños con autismo —con el método de «abrir» sus corazones espirituales—. Estos mismos niños más tarde estaban ansiosos de actuar frente a una audiencia desde el escenario en las fiestas ofrecidas al final del curso de rehabilitación.

… Sin embargo, con el tiempo, ella desarrolló unos «celos tormentosos», incluso las alucinaciones comenzaron, cuya temática eran mis «traiciones»: ¡En las clases que dirigía, había muchísimas mujeres!…

Ella confiaba completamente en sus «visiones»…

Estos estados en ella empeoraron especialmente cierta vez durante una larga y ardiente temporada de verano…

En uno de esos días especialmente calurosos, yo, habiendo completado una de tan largas y muy agotadoras lecciones para mí, bajé al mercado —a comprar tomates— para complacerla.

… Pero ella… ¡bruscamente me recibió con indignación! Ella me cantó:

«Vienes a mí —

¡Ya consumido por el sexo!—»

… No le di mucha importancia a este episodio, teniendo ya una comprensión de sus características mentales. Yo había estudiado psiquiatría…

… Pero más tarde resultó que ella también me calumnió entre todos sus médicos conocidos, acusándome de hipersexualidad grotesca…

… Y nuestras relaciones terminaron de esta manera:

Ella —habiendo sido arrastrada por sus pensamientos sobre mis masivas «traiciones»— estaba confundida, su mente estaba «nublada»… Y ella invitó a la noche… a dos hombres a la vez: yo y otro más…

Yo llegué mucho antes, estuvimos en la cama por mucho tiempo… cuando de repente el llamó a la puerta… ella empezó a disculparse con él, diciendo que la situación repentinamente había cambiado…

… Él me vio en la cama a través del reflejo en el espejo que colgaba en el pasillo.

… Él se marchó —desilusionado, humillado, inmerecidamente ofendido— solitario en esa noche oscura. Aparentemente, para siempre.

Yo —también me fui para siempre—.

Al fin y al cabo, ella usó mi ayuda —y al mismo tiempo trató de profanarme «por esa misma ayuda» —… y así incluso trató a su amigo… No vi oportunidad de ayudarle en más.

* * *

El gran Babaji desde Haidakhan de India designó las siguientes etapas del perfeccionamiento espiritual:

Verdad (es decir, la comprensión de la esencia de Dios y nuestras relaciones con Él). — Simplicidad (ausencia de arrogancia, presunción, yo, humildad). — Amor (primero que todo, las emociones de amor, dádivas de amor, obtenidas a través del desarrollo del corazón espiritual). — Servicio a Dios (a través de ayudar a las personas, especialmente en la difusión del conocimiento espiritual). — Cognición del Yo Supremo Divino y Fusión con Él.

Pensemos: ¿Cómo dar sentido el tratar el fenómeno de los celos —en relación con al menos los primeros de los indicados principios—?

El principio de la Verdad implica, en particular, el comienzo del trabajo sobre uno mismo con el objetivo de sustituir el propio egocentrismo por el Dios-Centrismo (ya hemos hablado mucho sobre esto en otros artículos y libros).

Con la Simplicidad, los celos tampoco encajan de ninguna manera. Da testimonio de súper-egoísmo: yo soy celoso —eso significa que le quito la libertad a otra persona, yo le doy a él o ella el lugar de sólo un esclavo—…

Ninguna de las personas dignas de respeto insistirá en que los celos son una manifestación del principio del Amor. No: los celos son precisamente un amor pervertido, un amor por uno mismo. ¡Es una pasión primitiva, un vicio brutal, del cual tendría sentido renunciar inmediatamente y para siempre! ¡Acercarse al Creador por la calidad del alma, teniendo este vicio —no es posible—!

Dios tendrá que educar a la gente celosa —por métodos que enseñen humildad—. Y ¿no es mejor comenzar esto —voluntariamente ahora mismo—?

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