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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
¿Si Aprender a Salir del Cuerpo?
 

Ensayos sobre el Principio/¿Si Aprender a Salir del Cuerpo?


¿Si Aprender a Salir del Cuerpo?

Muchas personas se aficionaron a este tema durante el apogeo del ocultismo. En la literatura, relatos de leyendas chamánicas fueron descritas... Aunque los objetivos, probablemente, de casi todas esas personas eran sólo espiar a otros o buscar tesoros materiales. Por lo general estos no establecían tareas espirituales y no las debatían. La excepción fue, tal vez, sólo Annie Besant y los que estaban cerca de Ella.

Posteriormente este tema fue nuevamente agitado, gracias a los libros de Carlos Castaneda, donde drogas psicotrópicas fueron usadas para lograr el efecto de salirse del cuerpo.

Aunque es importante entender que tales intentos de los héroes de las narrativas de Castaneda se hicieron exclusivamente durante el comienzo de su búsqueda espiritual personal.

Aurobindo Ghose y los lamas tibetanos también hablaron sobre este tema. Se encuentran unidos por el deseo de dominar las salidas del cuerpo a través de la parte superior de la cabeza que, de hecho, no es del todo siquiera un poco prometedor. Y los métodos usados por ellos, incluyendo largos «aislamientos» (sin entender qué hacer durante ellos), descritos por Satprem,* y el mugido ajnico áspero de mantras, son completamente insostenibles.

Igualmente insostenible es la afirmación de una de las sectas, ampliamente conocida en décadas pasadas, de que «en el punto por encima de la cabeza», saliendo allí, encontramos a Dios.

Es importante ver y entender que en todos los casos mencionados, Dios no era el Objetivo de casi todos los adherentes de esas sectas. No estaban motivados por la aspiración-amor hacia nuestro Creador, sino —en los mejores casos— por la curiosidad, el deseo de perfección personal, el deseo de deshacerse de la dependencia personal en el mundo de la materia, así como participar en esta fascinante búsqueda de otros.

Y enfatizo que resultados positivos de estos intentos no se conocen. Porque —simplemente no hubieron—.

Pero conozco sobre un caso admonitorio muy específico de alcanzar un resultado negativo.

Un tipo, aficionado al alcohol y a pensar en sí mismo como un místico exitoso, repentinamente se encontró involuntariamente fuera de su cuerpo acostado en la cama. Vio alrededor a una masa de terribles creaturas agresivas infernales —e hizo un extraordinario intento de ocultarse de ellos otra vez en su cuerpo—. Tuvo éxito. Pero se acordaba de esa situación —con horror—.

¿Y qué le sucederá a él y a cualquiera como él, cuando el cuerpo muera y esconderse en él ya no sea posible?...

¿Nos esforzamos por encontrar una vida póstuma en el infierno?

Si no —¡necesitamos refinarnos a nosotros-mismos-almas!— ¡Sólo entonces seremos capaces de escapar al infierno!

* * *

¡No es necesario comenzar el trabajo espiritual sobre uno mismo con intentos de adquirir super-habilidades! Debemos comenzar con la purificación ética y bioenergética de uno mismo. Y también —con la maestría— de la completitud de la cosmovisión y el desarrollo en uno mismo de la aspiración-amor hacia el Objetivo Supremo de nuestra existencia —Dios-el-Creador—.

Además —tiene sentido pasar a los próximos pasos del Sendero del Hesicasmo Moderno Desarrollado—, que fue detallado en éste y otros libros e incluso en filmaciones.

La vida afuera del bastante saludable y viable cuerpo material propio —en las capas más sutiles del Absoluto— donde reina la Paz, el Amor y la Felicidad, —vendrá por sí misma— si usted domina las profundidades del espacio dentro de su propio corazón espiritual desarrollado.

Y allí —el Dios Viviente Verdadero, plenamente visible, palpable— probando tan sólo por Su Presencia que Él es el Más Amable Amor —abre Sus Abrazos—. Y nosotros —por nuestra propia experiencia aprendamos que Él estuvo siempre dentro de mí— en las capas más sutiles de la multidimensionalidad —y esperó— hasta cuando finalmente cambié mi atención del exterior —al interior—.

Externo —en este contexto, es el mundo de la materia— en el cual crecimos y nos desarrollamos. E interior —las más sutiles capas inmateriales de la multidimensionalidad, en la profundidad misma de la totalidad— en las cuales amándonos encontramos al Creador esperándonos en Sí Mismo.

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