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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Otra Vez sobre el Camino Recto
 

Ensayos sobre el Principio/Otra Vez sobre el Camino Recto


Otra Vez sobre el Camino Recto

El término Camino Recto se encuentra en ambos, el Nuevo Testamento (2 Pedro 2:15) y repetidamente en el Corán. También la expresión el Camino Corto es aplicada, lo que significa lo mismo: es decir, la manera más rápida y fácil de acercarse al Creador en términos de la calidad de conciencia individual, cognición de Él y Fusión con Él. (Véase también en «Clásicos de la Filosofía Espiritual y el Presente»).

Para aquellos que ya han pasado por este Camino, es muy claro que en vías de dominar esto, uno debe tener un entendimiento de lo que Dios es, y también desarrollarse uno mismo como el corazón espiritual. Es sólo el corazón espiritual que permite a una persona perfeccionarse simultáneamente en los dos componentes más importantes del Camino espiritual: en la cualidad del amor (porque «Dios es Amor» - I Juan 4:7-8) y por el criterio del crecimiento cuantitativo de la autoconciencia. (Sobre los métodos de este crecimiento, hemos dicho mucho en nuestros libros y filmaciones).

... Pero, si escuchamos a alguien predicando sobre el Camino Recto, esto no significa que no haya en su concepción algún error o mentira voluntaria o deliberada.

La perversiones totales en el entendimiento de lo que el Camino religioso es fueron trazadas más claramente en el movimiento «cristiano» durante la era de la «santa inquisición» y las «cruzadas», y ahora —entre los engañados por falsos predicadores (primitivos agresivos, demonios en la carne) de cierta (pero significativa) parte de los musulmanes—.

A saber, ellos alegan que el Camino Recto (Corto) a Dios consiste en sacrificar la vida de uno en un cuerpo material —con la toma conmigo «al próximo mundo» a tantos como sea posible de aquellos que piensan diferente del líder de mi secta, en quién confío—.

... ¡Sacrificarme a mí mismo por el bien de los demás es rectitud ante Dios!

Pero si la gente se sacrifica a sí misma por una meta falsa, cometiendo no actos de heroísmo, sino crímenes —tanto ante la gente como ante Dios— ¿qué se debería oponer a tales personas para «que recuperen la razón»? Después de todo, ellos —habiendo sido engañados— por las promesas del paraíso por sus «hazañas» —no consiguen el paraíso en absoluto, ¡sino el infierno!—

... ¡Dios nos dio la vida en el cuerpo material en la Tierra —de ninguna manera para nosotros rechazar estos Dones— y menos de manera tan grosera e ignorante!

¡Él nos dio estas vidas para que nos perfeccionemos!

¡Todo el mundo debe aplicar este conocimiento a sí mismo y a los demás! ¡Debemos esforzarnos no en matar, sino en crecer espiritualmente y ayudar en esto a todos los que podamos! (Sobre cómo crecer espiritualmente —lo contamos en detalle en nuestros libros y filmaciones—).

En mi opinión, el conocimiento acerca de Dios, sobre nuestro significado de vida y, correspondientemente, acerca de lo que Dios espera de nosotros, acerca de cómo Él quiere que seamos —que es expresado por un lenguaje simple para su entendimiento— este conocimiento debe ser difundido a través los medios de comunicación masivos, a través de los libros de texto para las escuelas y universidades —y, primero que todo, en aquellos países donde las bases de este sectarismo criminal han anidado—.

Pero, ¿por qué los políticos no hacen esto?

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