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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
 


Una Historia de Verdadera Magia

Narrado por Bayan


Anotado por Anna Zubkova

Editor de la versión rusa Vladimir Antonov

Traducido del inglés al español por
Luis Alfredo Martinez B.




Hace mucho tiempo, vivió en la Tierra, un trovador y contador de cuentos. Su nombre era Bayan. De hecho, su nombre, literalmente contaba su propia historia, ya que provenía de la muy antigua palabra bayat, que significa, contar historias. En tiempos antiguos, este nombre era conocido por muchas personas, y en todas partes significaba portador de la verdad, quien dice la verdad, y aquel quien expone claramente la sabiduría.

Bayan, viajaba por las aldeas y pueblos con su dulcémele*, cantando sus canciones y contando sus cuentos.

Era un hombre alto, con un físico poderoso y un semblante agradable. Su pelo, sin embargo, se había vuelto gris aun siendo un hombre joven. Pero el dolor o la desgracia que causó que su cabello se volviera tan blanco como la nieve, fue algo que Bayan nunca le contó a nadie.

Las canciones que cantaba eran únicamente sobre el amor, la alegría, la bondad, el cómo ser feliz, y cómo vivir una vida justa en la Tierra. Él contaba fábulas sobre los héroes de leyendas folklóricas y relataba historias para elevar y transformar el alma.

Y así fue como Bayan caminó la Tierra por muchos años. No tenía ni familia, ni hogar, ni hijos.

Pero aquellos eran tiempos de gran agitación. Príncipes y nobles se peleaban entre sí, dividiéndose la tierra y matándose los unos a los otros para obtener el dominio. La gente, también, discutía sobre las viejas creencias establecidas y sobre las nuevas creencias que venían de afuera.

¡Pero estas peleas surgieron porque habían olvidado la Verdad del Dios-Uno!

Esta era la Verdad sobre la cual Bayan cantaba en sus canciones y de la cual hablaba en sus historias y fábulas. ¡Su corazón, como el sol, ardía de amor! ¡Sus palabras de sabiduría, enseñaban cómo la paz podía existir en la Tierra y cómo la gente podía vivir con la bondad desde el corazón!

* * *

Un día, Bayan estaba ocupándose de sus propios asuntos cuando notó salir humo de la escena de un fuego que se estaba consumiendo: ¡personas malvadas habían incendiado una aldea!

Caminando entre las cenizas, Bayan no podía encontrar a nadie con vida.

¡Entonces, de repente, en el borde mismo de la aldea, oyó el llanto de un bebé, como si el llanto viniera desde los cielos! ¡Era como si el mundo entero alrededor estuviera llorando por estos actos de personas llenas de maldad!

¡Bayan notó, que de un gran árbol de abedul, colgaba una cesta con un bebé adentro, milagrosamente sano y salvo! ¡Era evidente que su madre había logrado esconder al bebé colgándolo en lo alto del árbol!

Bayan bajó la cesta y tomó al bebé en sus brazos.

¡El bebé, resultó ser una pequeña niña, todavía una infanta, y que necesitaría ser alimentada con leche materna!

Le dio a la bebé un poco de agua de su garrafa y partió en busca de una nodriza. ¡Después de todo, sería muy inconveniente para un trovador errante, ejercer su ocupación en aldeas y pueblos con una pequeña bebé que cuidar!

¡Él, durante mucho tiempo buscó y buscó, pero nadie estaba dispuesto a recibir a la bebé dentro de su familia! De hecho, apenas si tuvo suerte de encontrar a alguna mujer de buen corazón quien estuviera dispuesta a amamantar a la pequeña.

«La vida ya es suficientemente hambrienta y difícil para nosotros —le dirían a Bayan. ¡Ni siquiera tenemos con qué alimentar a nuestros propios hijos!» Y así, nadie recibió a la pequeña niña dentro de su casa y su familia.

Entonces, sucedió que la pequeña permaneció con Bayan y él le dio por nombre, Vassilisa.

Ella se convirtió en la hija amada de Bayan, y él, en su sabio y amable padre.

* * *

¡Vassilisa creció rápidamente, y observó muchas cosas viviendo una vida errante al lado de Bayan! Y ella, aprendió mucho más escuchando sus historias y canciones y, tomando de su sabiduría.

Vassilisa, estaba convencida de que Bayan lo sabía todo, él, sabía sobre cosas mundanas ordinarias, y conocía todo tipo de magia.

De hecho, Bayan sabía contar sus cuentos de una manera tan mágica, que estos hacían que los personajes de sus historias cobraran vida, y cada cuento se convertía en una realidad viva. ¡Él describiría a un pájaro cantando, y las personas podían ver al pájaro y escucharlo! Cuando Vassilisa aún era una pequeña niña, incluso ella llegaba a acariciar el pájaro, ardilla o liebre de la historia.

Un día, Vassilisa hizo a Bayan esta petición:

—¡Enséñame cómo hacer verdadera magia!

—¿Qué clase de magia?

—Como en tus historias. Cómo coser y bordar una camisa en una sola noche, cómo hornear un pan más sabroso que cualquier otro que se pueda encontrar.

—No puedo hacer eso todavía, hija mía. ¿Cómo voy a enseñarte a hacer pan mágico si aún no sabes siquiera cómo hacer un pan ordinario? Aún no has hilado una simple fibra, todavía no has bordado ningún patrón con tus propias manos, ¿cómo puedo enseñarte a hacer patrones mágicos en una camisa mágica?

A partir de ese día, cuandoquiera que eran invitados a una casa, Vassilisa aprovecharía cada oportunidad para ayudar a la dueña de la casa con su trabajo. Al costado de ella, estaría haciendo pan y pasteles, preparando sopa de remolacha o crema de avena, e hilando lanas. De esta manera, aprendió no sólo costura básica, sino bordados también. Comenzó a coser patrones con sus hilos y agujas en la camisa de Bayan y en sus propios vestidos.

Bayan siempre le señalaba cosas a Vassilisa: «¡mira cómo las hojas y las flores parecen abrazarse entre sí, y qué belleza realmente mágica resulta de esto! Observa Vassilisa, ¡cómo esta belleza natural puede producir el más hermoso patrón en una tela!»

También llamaría su atención a los colores de las alas de una mariposa. «¡Mira que ropa exquisita le ha dado Dios a esta mariposa para que vista! ¡Si tú, también observas la belleza dada por Dios, tú misma te harás hábil en crear belleza!

¡Bayan también enseñó a su hija a contar, leer, y todas las otras cosas importantes que necesitaba ella para la vida!

Usualmente, él reservaría estas lecciones sólo para Vassilisa. Pero a veces, los niños de toda la aldea se amontonaban, y después de las historias, Bayan les enseñaba a todos a leer y a escribir.

A menudo sucedía que, ni Vassilisa ni los otros niños, eran capaces de dominar las cosas nuevas que aprendían de inmediato, y esto es lo que Bayan les diría:

—Como todo en la vida, es la intención de Dios que tome tiempo para que los diferentes seres adquieran sabiduría, fortaleza, belleza y perfección. Mira el capullo de una flor: este no crece en un solo día. Los estambres y pétalos se forman dentro de este. Y es sólo más tarde, en el momento justo, cuando la hermosa flor prospera.

»De la misma forma, ¡un pajarito no puede volar tan pronto rompe el cascarón, sus alas deben ganar fuerza, debe superar su miedo y debilidad, y sólo entonces, aprenderá a volar por los aires!

»Es lo mismo con las personas. No podemos dominar todo desde el principio. ¡Lleva tiempo!»

Y Vassilisa creció, adquiriendo conocimientos sobre los caminos del mundo y aprendiendo bondad de Bayan.

Pero él, no sólo era un maestro contando historias, también sabía de hierbas medicinales y podía tratar a personas y animales. Eso fue algo que Vassilisa también trató de aprender, cuáles hierbas reunir y, cómo y para cuáles dolencias podían ser beneficiosas.

Los animales del bosque no temían a Bayan en lo más mínimo. Ellos se acercaban a él por ayuda, como si supieran que no les haría daño y podría sanar sus heridas y dolencias.

Para Vassilisa, ¡el mundo natural era algo amable y hermoso! ¡Y los animales del bosque eran como amigos!

Vassilisa creció para ser audaz e inteligente. Bayan se aseguró de que ella se hiciera experta no sólo en dirigir una casa, también le enseñó a cómo galopar a caballo para así poder superar a un joven de cualquier aldea. Si había alguna competencia de combate amistosa, él le enseñaba a conducirse tan bien como cualquier otro niño. ¡Doquiera que ella careciera de fuerza, Vassilisa siempre ganaría a través de su ingenio y agilidad!

¡Y ella estaba muy dispuesta a aprender cualesquiera y todas las cosas de Bayan!

* * *

Un día, estaban sentados junto a una fogata en el bosque, descansando después de su largo viaje.

—¿Dónde encuentras tus historias, tus canciones y tu música? —preguntó Vassilisa a Bayan.

—¡En el silencio!

—¿Pero cómo? ¿Acaso hay magia en tu dulcémele?

—¿Por qué no lo intentas tú misma?

—No funciona cuando yo lo intento. ¡Pero contigo, parece como si el dulcémele tocara por sí mismo!

—¡Eso es porque yo puedo escuchar la música que el dulcémele quiere tocar!

—Pero yo no puedo oírle...

—Empieza escuchando lo que el dulcémele no toca. Cuando no estoy tocando el dulcémele, el silencio que le rodea —es especial y mágico—. Podemos aprender a escuchar ese silencio. ¡Y luego, en este silencio, todo se vuelve claro y maravilloso!

»Pero podemos aprender a escuchar el silencio no sólo del dulcémele, sino también del bosque, del lago y de la pradera cuando no hay viento. En ese silencio también podemos escuchar lo que el arroyo está diciendo, lo que el pájaro está trinando, lo que el viento nos está diciendo, el gentil sol qué pregunta está formulando, qué los árboles susurran, y qué las estrellas y la brillante luna están escondiendo de nosotros.»

Y así fue que Vassilisa comenzó a aprender a escuchar el silencio. Y cuando ella hubo aprendido a entrar en el espacio del silencio transparente, ¡fue una sensación tan maravillosa para ella! Era como si ella misma estuviera en ese momento en un mundo mágico, —¡un mundo en el cual Dios estaba a su lado y ninguna desgracia podría suceder!—

A medida que Vassilisa aprendía de Bayan sobre el mundo de la Divina Bondad y la Belleza, se sorprendería y preguntaría:

—¿Por qué las personas están tristes cuando el mundo de Dios es tan hermoso? ¿Por qué sufren, padecen, se preocupan y mueren? ¿Por qué se pelean y se matan unos a otros?

—¡No es fácil responder a tu pregunta, Vassilisa! ¡Después de todo, una persona no es un cuerpo sino un alma viva! ¡El cuerpo es como un recipiente en el que Dios vierte adentro un alma para que el alma pueda crecer y desarrollarse a sí misma!

»El cuerpo, crece y entonces se vuelve viejo y muere. ¡Pero el alma no muere!

»El alma, también puede vivir sin el cuerpo, en un mundo de luz y belleza si es que esta alma ha aprendido a cómo existir en un estado de amor y bondad. ¡Por el contrario, si ha vivido en la ira o en el miedo, el mundo a su alrededor se vuelve cruel también! ¡El destino de tal persona será amargo!

»Aún más, tiende a haber un vínculo entre el destino de las personas y la forma en que conducen sus asuntos.

»¡Es por eso que tú y yo tenemos que decirle a las personas sobre cómo vivir en la bondad que viene del corazón, tratar de restaurar la buena voluntad en cada persona, y poner fin a las malas intenciones!

»¿Te gustaría que te enseñe a cómo bailar para que el amor y la luz en tu baile se vuelvan visibles para todos?

—¡Sí, me gustaría!

—Bueno, ¡mira cómo la llama de alguna forma pareciera bailar en nuestro fuego! ¡Ahora tú intenta bailar así!

Vassilisa lo intentó. ¡Su cuerpo parecía moverse bajo su propio acorde en un hermoso baile!

«¡Y ahora, trata de imitar cómo el gentil sol de la mañana brilla desde tu corazón, acariciando y abrazando a todos con los brazos de sus rayos!»

¡Su baile se volvió aún más hermoso a medida que su movimiento se llenaba con el amor del corazón!

Tomó más de un día, por supuesto, para que Vassilisa aprendiera esto, pero en cada ocasión, ¡su baile se hacía cada vez más hermoso! ¡Y gracias a esto, ella también, como alma, se hacía aún más hermosa!

Vassilisa y Bayan comenzaron a actuar para las personas. ¡Ella bailaba con la música que él tocaba, iluminando todo alrededor con la calidez de su corazón!

* * *

Un día, llegaron a un gran asentamiento. Al costado de este, había una residencia de un acaudalado príncipe rodeada por un muro de piedra. Las habitaciones estaban acabadas en piedra blanca, con altas torres. Había muchos sirvientes, soldados, y guardias en las puertas.

—¿Entonces, dónde vamos a cantar nuestras canciones primero Vassilisa, en el asentamiento o en la residencia del príncipe?

—¡En la casa del príncipe! ¡Yo nunca antes he visto habitaciones y torres tales!

Golpearon a la puerta. Los guardias salieron. Cuando vieron que Bayan tenía un dulcémele, les permitieron entrar, pensando: «El príncipe Mstislav ha invitado huéspedes. Están celebrando un gran banquete. Todos se preparan para una campaña militar. El príncipe está congregando a sus aliados. ¡Un trovador es justo lo que necesitamos!»

Escoltaron a Bayan y a Vassilisa al lugar donde el príncipe y sus invitados estaban celebrando su banquete.

¡Las salas eran opulentas con techos pintados, ventanas acristaladas decoradas con patrones coloridos, los platos eran de oro y plata, las mesas repletas de comida!

Sin embargo, el príncipe no invitó a comer de la abundante mesa a Bayan y a Vassilisa, quienes estaban hambrientos y cansados después de su largo viaje, diciendo en cambio:

«Bueno, trovador, muéstranos lo que puedes hacer. ¡Entretennos!»

Bayan, comenzó a cantar sus canciones, con Vassilisa haciendo su baile.

Pero los invitados difícilmente les escuchaban o miraban en su dirección.

¡Los invitados se habían puesto muy alegres después del vino que habían bebido!

Entonces el príncipe le preguntó a Bayan:

—¡He oído Bayan, que puedes ver tanto el futuro como el pasado! ¿Es esto verdad?

—Puedo ver el pasado, y conozco el presente. En cuanto al futuro, esto es en gran medida una cuestión de la voluntad propia del hombre —dijo Bayan al príncipe. Pero puedo decir algo sobre lo que el futuro podría guardar.

—¡Entonces, dile a cada huésped que lo desee, lo que esa persona quiere saber!

—¡Muy bien, señor!

Los invitados comenzaron a hacer sus preguntas, y Bayan les dio su respuestas.

Al principio todo era muy jovial.

—¿Cuál es el nombre de mi esposa? —preguntó uno.

O —¿Cuántos hijos e hijas tengo?

Bayan contestó a todas sus preguntas correctamente, manteniendo a los invitados entre el asombro y la risa.

Y así, la diversión continuó durante algún rato.

Entonces, el mismo príncipe hizo una pregunta.

—¿Y cómo ves mi futuro? ¿Acaso la victoria está reservada para mí en la inminente campaña?


Esta fue la respuesta de Bayan:

—Veo sus muchas victorias, príncipe Mstislav. También veo a muchos soldados derrotados en esas batallas. Veo a otros príncipes quienes se han sometido a usted. Veo las aldeas y los pueblos devastados ahí. ¡Su poder será grande! ¡Usted generará miedo y respeto entre los otros príncipes! Pero también veo tristeza. ¡Su poder terrenal le traerá desgracia a su hijo! ¡Su futuro no será uno feliz! Después de su muerte, su principado será derrotado y subyugado por otros.

—¿Cómo te atreves a predecir esto para mí? —dijo el príncipe enojado.

—Pero esta predicción no es un futuro predestinado, sino una advertencia para usted. ¡Está dentro de su poder no permitir que esto suceda! ¡Si usted no siembra la muerte, la tristeza no vendrá a su vida!

»¡El coraje tiene muchas caras diferentes! ¡El poder del bien y el poder del mal no son para nada iguales!

»Ahora las personas se matan unas a otras por sus diferentes creencias, por riquezas, poder, tierras o por mezquinas quejas. La venganza alimenta esta clase de baño de sangre.

»¡El coraje, el honor, la justicia y la fuerza no cuentan tanto entre los valores de la gente estos días como debieran!

»¡Las personas se han confundido acerca de lo que es pecaminoso y de lo que es bueno!

»Ellos hablan de “ira justa” y “guerra santa”. ¡Pero no hay odio justo! ¡Y matar no puede ser santo!»

A este punto, el príncipe no pudo contener su ira y ordenó a sus guardias que atraparan a Bayan y le encerraran en el calabozo.

¡Vassilisa no sabía qué hacer! Empezó a tratar de proteger a Bayan y luchar contra los guardias. ¡Pero era absurdo —una niña contra tantos soldados—!

Bayan dijo: «¡Vete, hija mía, tan rápido como puedas!» Pero Vassilisa no hizo caso. Uno de los guardias se apoderó de ella, y todos los demás se abalanzaron juntos sobre Bayan, y les llevaron al calabozo del príncipe. Les encerraron en el subsuelo bajo rejas.

Vassilisa lloró, pero Bayan acarició su cabeza y la consoló. Empezó a pensar cómo podría salvar a su hija.

Él mismo nunca había tenido miedo de morir ni siquiera ante la muerte más cruel. ¡Pero estaba decidido a sacar a Vassilisa de esta situación a toda costa!

Vassilisa, dijo a través de sus lágrimas:

—¿Por qué ellos son tan malas personas? ¿Por qué ni siquiera te escuchan? ¡Les estabas hablando sobre la bondad, la justicia! ¡Todos ellos estaban comiendo y bebiendo, pero no nos invitaron a la mesa! ¡A cambio de toda nuestra bondad, nos han encerrado en el calabozo! ¿Por qué?

—Es a menudo el caso, Vassilisa, que las personas no notan lo malo en sí mismos. Y si tú empiezas a hablarles de esto, se enojan con la persona que les dijo la verdad.

»No toda semilla que es sembrada cae en tierra fértil. ¡Es por eso que no toda semilla crece!

»¡No estés triste! ¡Ahora toma algo para comer!»

Bayan sacó un pequeño pedazo de pan de su bolsillo, envuelto en un lienzo limpio y la garrafa de agua de manantial que siempre conservaba en su cinturón, y se los dio a Vassilisa.

Vassilisa partió el pan a la mitad y le dio un pedazo a Bayan.

—¡Yo no quiero! —dijo Bayan. ¡Tú cómelo! Mientras tanto te contaré una historia mágica.

Y empezó a contar su historia.

* * *

Érase una vez un zar* que tenía tres hijos. El mayor era Kassyán, el del medio Demyán, y el más joven Iván.

Su reino era pequeño. No muchas personas vivían allí. La vida era tranquila y estable. Nadie peleaba o tenía discusiones con los demás. Había tierra agrícola en abundancia. Había suficiente tierra disponible para todos quienes pudieran trabajarla. El grano crecía bien año tras año; nueces, setas y fresas silvestres crecían en los bosques en abundancia. ¡Todos tenían suficiente, todos estaban contentos!

Podía suceder, por supuesto, que un hombre y su esposa pelearan, o dos vecinos discutieran en alguna parte. Entonces, la gente, se reuniría alrededor de ellos para reconciliarlos. Pero, si estos no querían ser reconciliados, serían llevados hasta el zar para que él diera su veredicto, y el zar, resolvía todas las disputas justamente para evitar que la discordia y los conflictos se arraigaran en su reino.

Y así es cómo sus vidas eran vividas, —tranquila y pacíficamente—.

El tiempo pasó, los hijos del zar crecieron hasta ser jóvenes buenos y fuertes. El zar, comenzó a ponderar sobre a cuál de ellos podría él confiar su reino.

Los convocó y les dijo:

«Pronto tendré que elegir quién debe gobernar el reino después de mí. Vayan hacia el extenso gran mundo, busquen guías espirituales, aprendan de ellos sobre los caminos del mundo, y luego vuelvan a casa. Aquel quien adquiera el conocimiento más útil sobre cómo vivir una vida justa en la Tierra y cómo gobernar el reino, es a quien voy a pasar mi poder. Los otros dos, serán sus asistentes y asesores. Esto es lo que mi padre me ordenó hacer: ¡no dividas el reino en lotes separados, sino vivan amistosamente como una sola familia!»

Los tres hijos reverenciaron a su padre y emprendieron su viaje.

Se marcharon juntos hasta que de repente se encontraron con una piedra. A partir de la piedra salían tres caminos, y, en la piedra, estaban escritas estas palabras:

«Quien tome el camino de la derecha adquirirá gran fuerza».

«Quien tome el camino de la izquierda ganará enormes riquezas».

«Quien tome el camino recto ganará el amor, pero se perderá a sí mismo».

Los tres hijos empezaron a preguntarse qué camino deberían tomar.

—Debemos tomar el camino donde adquiriremos fuerza —dijo Kassyán, el mayor. ¡Tenemos que ser fuertes para defender el reino!

—Debemos elegir el camino que nos llevará a las riquezas —replicó el hermano del medio, Demyán. ¡Si descubrimos cómo lograr riquezas, seremos capaces de comprar a cualesquiera enemigos!

—Pero ¿qué uso tienen la fuerza y las riquezas sin amor? —dijo el más joven, Iván. ¡Yo seguiría recto!

—Pero está escrito aquí que ganarás el amor, pero te perderás a ti mismo, —objetaron los otros hermanos. ¡Con ese camino, podríamos no volver vivos!

Los hermanos, pensaron sobre las diferentes opciones preguntándose cuál tomar, pero como su padre les había enseñado a no discutir y a no reñir entre ellos, decidieron que cada uno, pondría a prueba su suerte y su sabiduría, tomando el camino que cada uno prefiriera.

Y eso fue exactamente lo que hicieron. Se abrazaron entre ellos, se despidieron, y luego, cada uno partió separado por su propio camino.

* * *

Kassyán, el mayor, tomó el camino de la derecha y encontró una pequeña casa donde vivía un maestro. El maestro instruyó a Kassyán sobre cómo luchar y librar una guerra, derrotar a todos los demás, y ganar la gloria para sí mismo.

Pero el hermano mayor, no se dio cuenta de que a medida que su poder crecía, así también su orgullo y crueldad, y que se volvía irascible con aquellos quienes no le servían y se sometían a su voluntad.

El tiempo pasó.

Kassyán adquirió enorme fuerza, conquistó muchas tierras y se convirtió en zar sobre muchas personas. Su reino se hizo poderoso, y en ese reino, ¡él era el más poderoso de todos!

* * *

El hermano Demyán, tomó el camino de la izquierda y también encontró una casa en la que vivía otro maestro.

Este maestro enseñó a Demyán a cómo comerciar con fines de lucro, a obtener un gran beneficio, a aumentar la riqueza, y a hacerse muy rico de hecho.

Pero el hermano del medio, no se dio cuenta de cómo —conjuntamente a este útil conocimiento—, la codicia y la envidia comenzaron a apoderarse de él, de cómo el engaño y la estafa, no generaban vergüenza en él en su afán de riqueza.

Mucho tiempo pasó, se apoderó él de grandes áreas de tierra y se convirtió en zar sobre ellos. Su reino se hizo grande y rico, y en ese reino, ¡él era el más rico de todos!

* * *

Iván, el hermano menor, partió por el camino recto. Caminó y caminó hasta que se encontró en el bosque, con una casa en ruinas en la cual vivía una vieja mujer marchita.

—¡No entres, mi buen muchacho! —dijo la mujer. Por favor, córtame algo de leña, trae un poco de agua, y calienta la tina de baño.

—¡Por supuesto, querida anciana!

Iván, juntó en el bosque una pila de madera seca, la aserró y la cortó para usarla como leña, extrajo agua del arroyo, y calentó la tina de baño. ¡Esto difícilmente era trabajo para un zar, pero él terminó todo hábilmente!

La anciana se lavó en el baño de vapor, y cuando salió de la tina, se había vuelto tan joven que estaba irreconocible. Ahora Iván no podía llamarla «querida anciana».

—¡Esa es una tina de baño mágica la que usted tiene allí, señora! ¡Usted era una anciana enclenque, tomó un baño de vapor, y salió usted alrededor de 50 años más joven o tal vez más!

—¡Iván, con amor y cariño, todos se hacen más jóvenes!

—¿Qué clase de amor es ese? ¡Le he dado una poca ayuda alrededor de la casa y ahora, me dirijo al mundo a encontrar el verdadero amor!

—Bueno, así es exactamente cómo las personas encuentran el verdadero amor. ¡El camino va desde un acto de bondad a otro!

»O para decirlo de otra forma, ¡desde un pequeño acto de cuidado, este camino lleva a la gran bondad!

»¿Iván, por qué no tomas un baño de vapor tú mismo? ¡Ganarás salud y fortaleza! Mientras tanto, yo preparé algo de comer.

—Pero ¿cómo sabe mi nombre?

—¡Sé muchas cosas! ¡Si quieres, te enseñaré!

Iván, tomó un baño de vapor, y de hecho, se sintió más fuerte, pero a la vez, más cansado que nunca antes. Era como si su cuerpo hubiera sido infundido con pureza y el alma depurada en la Luz clara.

Iván, entró a la sala principal donde la mesa estaba cubierta con un mantel blanco. En la mesa había todo lo que te puedas imaginar: ¡tartas, panqueques, pasteles que parecían recién horneados, deliciosas conservas, encurtidos, frutos secos, fresas silvestres y fruta que incluso, aún no estaba en temporada!

Iván estaba sorprendido.

—¿Cómo se las arregló para preparar tal festín?

—¡Este es mi mantel mágico! ¡Todo lo que quiera aparece inmediatamente en este!

Ella empezó a llenarle el plato con todo lo que él quería.

Terminaron su comida y dieron gracias a Dios por el festín.

Entonces, ¡el mantel se enrolló por sí mismo, y la mesa quedó vacía!

—¡Ese mantel suyo es realmente notable, señora!

—Tengo otras dos curiosidades mágicas: una alfombra voladora y un sombrero de invisibilidad. ¡Te las daré porque me has ayudado!

—¡Esas son cosas útiles para un viajero! ¿Pero cómo se las arreglará sin ellas?

—¡Oh, me las arreglaré bien!

Iván agradeció a la mujer, tomó sus regalos y siguió su camino.

A medida que avanzaba, la curiosidad se apoderó de él y decidió probar las curiosidades mágicas que la mujer le había dado.

Desplegó la alfombra y encontró que sí, ¡ésta flotaba en el aire! Sin embargo, Iván encontró que era incapaz de subir a ella, ¡su cuerpo seguía cayéndose! ¡Él ponía una pierna en la alfombra, pero esta seguía de largo y terminaba en el suelo!

Iván desplegó el mantel mágico. Estaba lleno de más cosas buenas para comer de lo que cualquiera pudiera imaginar, los olores hacían agua la boca. Pero le era imposible agarrar la comida, tomarla en la mano, o ponerla en su boca.

Trató con el sombrero de invisibilidad, poniéndolo sobre su cabeza de todas las formas posibles. ¡El sombrero ciertamente desaparecía, pero Iván permanecía visible! ¡Casi perdió el sombrero por completo, y apenas podía encontrarlo una vez que este desaparecía!

«¡Oh! ¡Yo tomé estas cosas, pero no pregunté cómo funcionan!», pensó Iván, y regresó a la cabaña de la mujer para buscar mayor sabiduría.

—¡Por favor, dígame cómo funcionan sus curiosidades mágicas, señora! ¿Cómo puedo volar en la alfombra, cómo puedo comer del mantel, y cómo puedo desaparecer con el sombrero?

—¡Bueno, es así, jovencito! Se necesita una maestría especial para que los milagros ocurran. ¡Aquellos quienes aún no han llegado a ser lo suficientemente sabios, no pueden hacer magia!

»¡Resultó beneficioso que no te exhibieras delante de la gente con estas curiosidades, habrías hecho un tonto de ti mismo!»

—¿Puede enseñarme todo esto?

—¡Sí, yo te enseñaré!

—Pero ¿quién es usted exactamente? —preguntó Iván sorprendido.

—¡Yo, sirvo a Dios y trato de establecer y mantener el orden aquí en la Tierra!

»Pero yo no soy la única persona en todo el mundo, ¡Tengo Hermanos y Hermanas en la Luz Divina! ¡Todos ellos sirven a Dios y ayudan a la gente a descubrir la Verdad!»

Así también, Iván comenzó a aprender de la mujer.

Ella comenzó explicándole cómo amar a todos los seres —¡hijos de Dios!— con el amor del corazón.

Esto es lo que ella le dijo:

—En la caja torácica, donde el aire llena los pulmones, hay un lugar especial. Es ahí donde crece el amor del corazón. Cuando una persona ha aprendido este amor, esta persona puede sentir a Dios, porque la cualidad principal de Dios es ¡Su Amor Infinito, Gentil y Sabio para todos y todo!

»¡Porque Dios es el Creador de todas las cosas! ¡Él es el Padre y la Madre de cada uno de nosotros!

»¡Por lo tanto, tenemos que aprender a amarle!

»¡Entonces, Dios podrá, a través de tal persona, demostrar Su Amor por las personas y otros seres! ¡El Amor Divino entonces se manifestará y florecerá, tanto en grandes actos de bondad como en aquellos que, a primera vista, son incluso insignificantes!»

Luego, la mujer le enseñó a Iván a cómo brillar como el sol desde el corazón espiritual.

Entonces, ella le enseñó a cómo ser el Inextinguible Fuego del Amor.

«El Gran Poder de Dios está en el Divino Fuego del Amor. ¡Este Fuego también puede ser encendido en el corazón espiritual de cada persona! ¡Y una persona que escuche a Dios puede conectarse con este Poder para ayudar y proteger a todos!»

Ella también le enseñó a Iván a cómo sustituir su propia voluntad por la Voluntad Divina y a cómo vivir en la Luz Divina. ¡Pero eso también significaba perderse a sí mismo, y a cambio, adquirir el Amor Divino, la Sabiduría y el Poder! ¡Esto era lo que las palabras en la piedra significaban!

Ella le enseñó a Iván a cómo ser uno con la Voluntad Divina para que pudiera siempre entender y sentir los Deseos de Dios, y no sus propios deseos, para que así pudiera vivir en concordancia con el Comando Divino, y no según su propia volición! Así fue que Iván adquirió Gran Poder Divino —¡El Poder del Amor y el Conocimiento Divino!—

También aprendió de la mujer a cómo hacer que su cuerpo no pesara nada. Ahora podía montar en la alfombra voladora. Y aprendió a cómo hacer al cuerpo invisible y a cómo desaparecer en el sombrero de invisibilidad. Y aprendió a cómo tomar cualquier cosa de la Luz Divina. Entonces, el mantel mágico comenzó a obedecerle.

También aprendió a pasar a través de la solidez de esta tierra y a través de cualquier otro objeto material.

Iván le preguntó a la mujer:

—¿Y para qué necesito estas cosas mágicas ahora? ¡Incluso sin ellas yo podré obrar cualquier magia!

—¡Llévalas contigo, tal vez sean útiles para otra persona! En tu caso, han sido de gran ayuda. Tú has aprendido el conocimiento especial.

Ellos pronunciaron sus despedidas.

—¡Gracias por este conocimiento, señora! —dijo Iván.

—¡Aún no te vayas! Tengo algo que me gustaría que hicieras.

»Mira aquí.»

Ella señaló hacia la superficie del lago que estaba en calma, como un espejo. De repente, surgió una imagen en el agua: ¡una doncella de asombrosa belleza!

«Esa es María, la hija del zar* —dijo la señora. Ella fue secuestrada por un hechicero malvado. ¡Él deseaba casarse con ella y hacer de su belleza su posesión, y que ella le fuera sumisa! ¡Pero María no accedió! Él la mantiene en un calabozo en una montaña de cristal.

»Todo lo creado por Dios está dirigido al bien y por un propósito. Pero es a veces el caso en que las personas no entienden la Intención Divina, y algo que ha sido asignado para el bien por Dios, puede entonces traer desgracia.

»Toma el fuego, por ejemplo. Puede proveer calor, pero también puede traer destrucción por incendios terribles.

»O el agua. Puede saciar nuestra sed, nutrir a las plantas con la lluvia, reponer los ríos y mares, y dar vida a todos. Pero también puede producir inundaciones, destrucción y desastre.

»Y así es con todas las capacidades humanas: pueden ser buenas y útiles, o malvadas y destructivas.

»Ese hechicero, una persona malvada, aprendió a hacer magia y luego comenzó a usar sus hechizos para satisfacer sus propios deseos malvados.

»Se fue a vivir a una montaña y entonces comenzó a tratar de imponer sus propias costumbres alrededor. También, comenzó a difundir rumores de que su poder “mantenía su influencia en todos lados bajo tierra”, con el fin de que la gente le tema y se someta a su voluntad malvada!

»¡Debes derrotar al hechicero y romper los hechizos mágicos que ha lanzado! Entonces, podrás decirle a todas las personas, que el mal no “vive bajo tierra”, sino en aquellas almas inclinadas hacia el vicio.

»Dile a las personas que el Reino de Dios está en todas partes, tanto bajo la tierra como por encima de esta. ¡En todas partes, Dios es Todopoderoso! ¡Y el amor, abre el camino para que los corazones humanos vivan en el mundo de Dios!

»¡Ahora sube a bordo de la alfombra voladora y ve! ¡Te llevará a donde el hechicero malvado ha establecido su dominio y mantiene a María cautiva!»

La mujer le dijo cómo encontrar el camino en la montaña y le aconsejó que se pusiera el sombrero de invisibilidad antes de hacerlo, porque esa montaña estaba defendida por guardias —guerreros quienes estaban bajo el embrujo del hechicero—.

Iván, agradeció a la mujer por los dones Divinos y sus enseñanzas, subió a bordo de la alfombra voladora y salió volando.

* * *

¡Mientras Iván el hijo del zar volaba, admiraba la belleza de la Tierra, los prados, la inmensidad de la estepa, los altos densos bosques, los claros lagos y ríos!

La alfombra mágica aterrizó en frente a la montaña. Iván la enrolló y la guardó en su bandolera. Entonces se puso el sombrero de invisibilidad.

Subió por la montaña diciendo: —¡Déjame entrar, montaña, no tengo maldad en mí! La Luz siempre se funde con la Luz. ¡Cualquier barrera contra ella desaparece!

Entonces la montaña se abrió frente a él.

Los guardias-guerreros le dejaron pasar, porque no podían verlo.

Iván entró en un estado de asombro. Adentro había bóvedas de cristal decoradas con piedras preciosas y patrones de oro. Los ríos fluían entre bancos de plata y oro.

El hechicero se dio cuenta de que algo raro estaba sucediendo en su dominio: un intruso había logrado entrar y se acercaba a su residencia.

Así que él, usando su poder invisible, confrontó a Iván, hablándole con una voz aterradora que parecía provenir del aire.

—¿Quién eres? ¿Cómo te has adentrado aquí?

—¡Yo soy Iván, el hijo del zar!

—¿Cómo es que los guardias te permitieron entrar?

—¡Una mujer amable me dio este sombrero!

—¡No serás capaz de ocultarte de mí!

Entonces Iván se quitó el sombrero de invisibilidad y dijo:

—¡Pero no tengo intención de esconderme! ¡He venido a verte, a romper tus hechizos malvados, y a liberar a María la hija del zar!

—¡No te atrevas a ir más lejos! ¡No verás a María la hija del zar! ¡Ella es mía! ¡Todo aquí es mío! ¡La Tierra es mía! ¡El oro es mío! ¡Las piedras preciosas son mías! ¡Aquí sólo existe mi dominio y mi poder! ¡Vete, o te destruiré!

—¡La Tierra no es tuya, sino de Dios! ¡Dondequiera por encima de la superficie o por debajo, Dios es el Señor de todo y de todos en todas partes! ¡Su Orden no debe ser violado! ¡Todo dominio humano es temporal, todo poder humano no es nada ante Su Poder!

»¡Y Su Dominio es eterno! ¡Tú no tienes derecho a asustar a las personas con tu temor mágico y hacerlos serviles a ti!

»¡Y no puedes mantener a la hermosa doncella en contra de su voluntad!»

El hechicero comenzó a lanzar hechizos mágicos, queriendo asustar a Iván para que regresara. ¡Pero Iván no tenía miedo, porque el poder del Amor es más fuerte que cualquier temor!

Entonces el hechicero usó su poder mágico para elevar el nivel del agua subterránea e inundó la cámara donde estaba Iván. ¡Pero Iván no pereció, salió ileso a través del agua!

El hechicero entonces llamó a una pared de llamas desde las profundidades de la tierra, creando un río de fuego que bloqueó el camino de Iván. ¡Pero Iván, hijo del zar, se convirtió en el Inextinguible Fuego Divino, llenó su cuerpo con este Fuego y camino ileso por el río llameante tal como si fuera tierra seca!

Iván estaba ahora frente a frente con el hechicero, quien no tenía a dónde correr, ni en dónde esconderse.

—¿Qué es ese misterioso poder tuyo que es más fuerte que el mío? —preguntó el hechicero.

—¡No es mi Poder, sino el Poder de Dios! ¡Eso es más fuerte que cualquier poder!

—¡Muy bien, me rindo! ¡Toma tanto oro, plata y piedras valiosas como desees! ¡Luego vete!

—¡Eso no es para lo que he venido! ¡Retira tus hechizos mágicos de esta montaña! ¡No asustes a la gente con tu brujería, no les subyugues su voluntad con tu poder mágico! ¡No los obligues a vivir con temor y serviles a ti! ¡No les enseñes a venerar tu poder malvado!

»¡Y deja a María la hija del zar, libre! ¡De lo contrario tú mismo te convertirás en piedra durante miles de años, y permanecerás inmóvil hasta que te des cuenta de que la maldad no puede ser más poderosa que el bien!

»¡Si pronuncias aunque sea una sola maldición más, esta resultará contraproducente contra ti mismo!»

El hechicero se asustó e incluso, tuvo miedo de pensar, porque sus pensamientos consistían enteramente de hechicería malvada.

¡Iván, hijo del zar, entró en la habitación más alejada de la montaña y vio a María, la hija del zar, sentada ahí tan hermosa que no podía quitarle los ojos de encima!

Pero ella estaba triste. ¡Estaba colocando piedras preciosas en una imagen de campos verdes, flores de praderas, pájaros, y otros animales, como si estuvieran todos vivos! ¡El sol en la imagen parecía brillar e iluminar toda la belleza de la naturaleza!

Iván reverenció a María, la hija del zar.

¡María, se enamoró de Iván a primera vista, e Iván se enamoró de María con todo su corazón!

—¿Por qué estás triste, hermosura? —preguntó Iván.

—¡Hace mucho tiempo que no veo el cielo azul y el sol dorado, o escucho el sonido del canto de las aves, o camino por el verde bosque!

—¡Entonces ven conmigo! ¡Si me amas, sé mi esposa! ¡Iremos al reino de mi padre!

—¿Pero qué sobre el hechicero?

—¡El hechicero ya no es de temer! ¡Ya no tiene poder mágico!

Caminaron inadvertidos junto a los guardias y salieron de la montaña.

Cuando estuvieron fuera, Iván rompió el hechizo sobre los guerreros que cuidaban la entrada y, los otros hechizos lanzados por el hechicero, también desaparecieron.

Los dos se subieron a la alfombra mágica y salieron volando. Donde aterrizaban, Iván les hablaba a las personas acerca del bien, acerca del mal, y de lo que la Verdad es. ¡Él les hablaba acerca del Amor Divino, la Sabiduría y el Poder, y sobre la simplicidad de las Leyes Divinas de la Bondad y el Amor!

* * *

Durante ese tiempo, los reinos de los hermanos de Iván, Kassyán y Demyán, crecieron tanto que se fusionaron sus fronteras.

La ira creció en Kassyán y la codicia creció en Demyán, hasta tal punto que, se olvidaron de la sabiduría de su padre y les llevó a discutir acerca del dominio sobre la tierra y las personas.

¡Cuando hay argumentación, las personas discuten! ¡Y cuando la gente discute, no hay más que un corto paso para el conflicto!

¡Y de hecho, la desgracia golpeó y el hermano Kassyán fue a la guerra contra su hermano Demyán!

¡Las personas y los animales perecieron, los campos quedaron desiertos!

¡La guerra trajo dolor, muerte, mutilaciones terribles, ruina, lágrimas y pena!

Pero los hermanos no prestaron atención a esto, midiendo el poderío de sus reinos por, ¡quién aplastaría y subyugaría al otro!

Iván, vio este lamentable estado de las cosas.

Aterrizó la alfombra mágica y comenzó a hacerles sentir vergüenza a los hermanos y a reconciliarlos.

Pero Kassyán y Demyán pusieron sus ojos en María, y cada uno de ellos quiso tomarla como su esposa. Ambos decidieron pretender estar reconciliados, con el fin de apartar a la bella doncella del lado de su hermano. Así, a sus pecados, se les añadió el engaño, el cual ocultaba sus intenciones solapadas.

Todos ellos regresaron juntos hasta su padre.

Cuando escuchó las historias de sus hijos, éste dijo:

«¡Que bien ha resultado todo! ¡Vuestro viaje al gran extenso mundo no fue en vano, ya que han aprendido sobre los caminos del mundo! Ahora cada uno de vosotros tendrá un reino. ¡Así que sean mis sucesores Iván y María! ¡Y que puedan todos ustedes vivir en paz!»

Comenzaron a ser hechos los preparativos para la boda de Iván y María.

¡Pero los pensamientos malvados de los hermanos de Iván, provocados por la envidia y la codicia, sólo se acrecentaron!

El hermano Kassyán, decidió matar a Iván y Demyán en la noche y hacerse el gobernante de todos.

E hizo lo que había decidido.

Mató a Demyán, pero fue incapaz de matar a Iván.

Este le clavo la espada, pero Iván, ileso, siguió durmiendo y únicamente se dio vuelta.

Kassyán se asustó.

A la mañana siguiente, Iván vio a su hermano Demyán muerto y adivinó lo que había sucedido. Así que decidió traer de vuelta a su hermano a la vida y explicarle cómo esto le había pasado.

El mismo día, por venganza a Kassyán y envidia a Iván, Demyán decidió envenenarles a los dos.

Ese fue el mismo día en que la boda tuvo lugar. Las personas, vinieron al banquete desde todas partes del reino para felicitar a la joven pareja y para desearles felicidad.

Mientras todos bailaban, Demyán, sin ser notado, puso veneno en las comidas de Iván y Kassyán. Cuando volvieron a sentarse a la mesa, Iván comió su comida y no sufrió por ello. Pero Kassyán cayó muerto en el acto.

Así que Iván, tuvo que traer a su hermano mayor a la vida también.

Fue entonces cuando la verdad fue revelada a todos sobre las intenciones y acciones malvadas de los hermanos mayores. Frente a su padre, frente a María la hija del zar, y frente a todas las personas, su culpa y vergüenza quedó expuesta. ¡Y, delante del Dios Que-Todo-lo-Ve, fueron puestos en vergüenza!

Los hermanos mayores se dieron cuenta cuán lejos dentro del abismo del vicio y del pecado habían sido llevados por la ira, la codicia, la envidia y el engaño.

Se arrepintieron.

Entonces Iván les dijo:

—¡Ustedes han convertido en malvadas todas las buenas habilidades que has desarrollado!

»¡No hay nada malo en la habilidad de luchar y proteger a los débiles! ¡No hay nada malo en la habilidad de negociar honestamente!

»¡Pero si alguien no está poseído por el amor del corazón, esa persona puede no notar cómo el deseo por el provecho personal tiende hacia la maldad, y cómo los deseos personales toman prioridad por sobre las otras personas!

»¡Quien genuinamente tiene amor, muestra preocupación por los demás y se pone en pie por ellos, no por sí mismo! A través de esto, esta persona puede aprender a perderse a sí mismo en el amor desinteresado y adquirir el Amor Divino y la Voluntad.

»¡Ahora cada uno de ustedes vaya a su propio reino! ¡Pongan su casa en orden!

»¡Y arranquen todos sus vicios y raíces de ustedes mismos! ¡Alimenten el amor del corazón y fortalézcanlo!

—¡Sí, eso es lo que haremos! Pero primero, dinos esto: ¿cómo fuiste capaz de permanecer con vida, y cómo fuiste capaz de resucitarnos?

—¡He aprendido a ser uno con el Poder Divino! ¡Por lo tanto, ningún mal guarda temor para mí!

»¡Ustedes han traído tanta desgracia a otras personas! ¡Es hora de que ustedes pongan esto en orden lo antes posible! ¡Es por eso que Dios les ha permitido volver a la vida en estos cuerpos, en pos de que puedan corregir sus errores!

Los hermanos regresaron a sus casas y comenzaron a aprender a cómo vivir en el amor y la bondad.

Cuando hubieron aprendido esto, cada uno encontró la novia destinada para ellos. Se casaron con sus elegidas.

Y así, todos comenzaron a vivir en paz y prosperidad.

¡Iván y María siguieron enseñando a todas las personas a cómo existir en un estado de paz, bondad y amor en la Tierra!

Ellos, encontraron a un buen joven a quien le dieron el sombrero de invisibilidad, el mantel mágico y la alfombra voladora, y luego, le enseñaron todo el Conocimiento Divino.

Después de todo, es importante que la verdadera magia nunca desaparezca de la Tierra.

* * *

Vassilisa, quedó tan atrapada en la historia, que se olvidó por completo del calabozo en la que ella y Bayan habían sido encerrados.

—¡Qué historia tan maravillosa! ¡Si tan solo tuviéramos una alfombra voladora y un sombrero de invisibilidad podríamos escapar de aquí!

—Pero, ¿cómo encajaríamos ambos en un sombrero?

—¡Lo tomaríamos por turnos! ¡Pensaríamos en una manera de devolver el sombrero al otro!

—¡Muy bien, eso es lo que haremos, entonces!

—¿Qué?¿Quieres decir que tienes un sombrero así?

—No, hija mía, pero ahora voy a tratar de liberarte de aquí sin que otras personas lo noten.

—¿Qué quieres decir? Yo no voy a ninguna parte sin ti.

—¡Debes irte, hija mía! ¡Y cuando estés libre, debes alejarte de aquí! Y no te preocupes por mí, saldré de este lugar después de todo y te encontraré. ¡Mientras tanto, ve y vive entre gente buena y amable!

Cuando el guardia vino con pan y agua para los prisioneros, Bayan le dijo que le permitiera a Vassilisa salir libre:

—Trae un saco, vamos a esconder a la niña en él. Se verá como si estuvieras sacando el viejo lecho de heno fuera del calabozo. ¡Llévala así hasta afuera, luego alejados de la entrada, déjala libre! ¡Después de todo, ella no es culpable de nada! ¡Me atrevo a decir que tienes una hija o un hijo! ¿Cómo te sentirías tú mismo si alguien intentara matarlos de hambre en una mazmorra?

—Pero, ¿y qué sobre la orden del príncipe Mstislav?

—¡El príncipe no dio ninguna orden acerca de la muchacha, solamente acerca de mí!

—¿Y qué si me preguntan a dónde se ha ido? ¿Qué digo?

—Di que no sabes, pero que te fue dicho que el trovador realizó un truco de magia.

—¡Bueno!

El guardia resultó no ser un hombre malvado. Este trajo un saco:

«Entra, muchacha. Mantente en silencio, no hagas nada que permita que te noten.»

El guardia llevó a Vassilisa fuera de la entrada, caminó un poco más lejos, y la dejó salir del saco.

* * *

Así, Vassilisa ahora estaba libre, pero Bayan todavía estaba en el calabozo del príncipe.

«¿Qué puedo hacer ahora? —pensó ella—. ¿Cómo puedo rescatar a Bayan?»

Vassilisa fue al río, lavó sus ropas, y se lavó y bañó ella sola. Recolectó hierbas medicinales curativas y otras plantas comestibles en el prado. Luego entró en el bosque y recogió setas y fresas silvestres. Partió a buscar personas buenas.

Pero ella no tenía la intención de ir demasiado lejos.

En el borde del poblado, notó una pequeña casita desvencijada. Vio que allí vivía una mujer anciana y enferma.

Vassilisa se inclinó ante ella y dijo:

—¿Puedo entrar y quedarme con usted por un pequeño rato, señora?

—¿Acaso crees que aquí tendrías algún tipo de vida, mi niña? ¡Aquí no hay más que dolor! ¡Estoy sola lidiando conmigo misma! ¡No puedo ver muy bien ahora, no puedo hacer mucho con mis manos y apenas puedo caminar. No tengo comida que ofrecerte!

—¡Entonces yo le ayudaré a hacer cosas en la casa, señora! ¡Y usted puede ayudarme con sus consejos!

»”¡Donde no hay más que dolor, eso es una desgracia. Pero donde hay desgracia para uno y desgracia para otro, si los dos trabajan juntos, no habrá más desgracia!” Eso es lo que mi padre Bayan solía decirme. ¡Tal vez, logremos superar todas nuestras desgracias juntas!»

—Está bien, ven a vivir conmigo entonces. ¡Serás mi nieta! No tengo ningún nieto. Mis hijos sirvieron a nuestro príncipe Mstislav y perdieron sus vidas, murieron por nada.

»¡Quédate aquí conmigo todo el tiempo que quieras!»

—¡Gracias señora!

Vassilisa arregló el interior de la cabaña y pronto tuvo todo limpio y ordenado. Buscó leña y encendió la estufa. Hizo una sopa de setas y hierbas, y una compota de fresas silvestres.

Se sentaron a la mesa para tomar su comida. La anciana alabó a Vassilisa por dejar todo limpio y preparar la comida. Entonces, ella le preguntó:

—¿Y qué clase de desgracia tienes, mi niña?

—Tu príncipe ha encerrado a mi padre Bayan en el calabozo. Tengo que pensar en una forma de rescatarlo.

—Sí, eso es desgracia, de hecho.

»En el pasado, todas las personas hubieran venido en defensa del trovador-narrador-de-cuentos. Pero ahora la gente no se levanta unida por el bien de una causa. ¡Un hombre no hace un ejército, y es así como es!

»¡Si la gente toda se une en el nombre del bien, entonces habrá paz! Pero cuando esto no sucede, entonces no hay paz tampoco.

»¡Pero espera! Acabo de tener una idea. Yo sé que el príncipe tiene una esposa, la princesa Efrosinya, y ella tiene un corazón amable.

»Aquellos quienes son pobres no siempre son amables, y aquellos quienes viven en el lujo no siempre son crueles y arrogantes.

»Si pudieras hacerle una petición, tal vez ella podría ser capaz de ayudar.

»Sin embargo, ella se ha sentido mal y enferma últimamente. Se sienta arriba en sus habitaciones y no sale a ninguna parte. Pero sus guardias no te permitirán verla.»

Vassilisa, preparó algunas infusiones de hierbas curativas. Se las administró a la anciana para que recuperara sus fuerzas, de modo que sus brazos y piernas no le dolieran, y para que pudiera ver mejor.

También hizo un poco más de infusiones para tratar a la princesa.

* * *

Ahora Vassilisa tenía que pensar en una manera de llegar hasta la princesa Efrosinya en sus habitaciones superiores.

Al día siguiente, decidió ir a ver cómo podía encontrar una manera de entrar en el palacio del príncipe evitando a los guardias y alcanzar a ver a la princesa.

¡La mansión del príncipe y los aposentos eran muy grandes, y el patio estaba rodeado por todos lados por un alto muro de piedra como una fortaleza impenetrable! Había una entrada en un lado solamente.

«¡Pues bien, residencia del príncipe, date vuelta y muéstrame tu otro lado —el lado que está escondido por el bosque—! ¡Yo veré cómo encontrar una manera de evitar a los centinelas y llegar a la princesa en las habitaciones superiores!» —dijo Vassilisa en tono de broma para incentivarse. Se dirigió a lo largo de la pared en la dirección más alejada de la entrada y más cerca del bosque.

Pero todos los árboles hasta una gran distancia a lo largo de la pared habían sido cortados para poder detectar a los enemigos. Era imposible para Vassilisa subir por la pared o incluso echar un vistazo detrás de ella.

Sin embargo, Vassilisa entonces notó un abeto solitario directamente contrario a las habitaciones de la princesa cerca de la pared: la princesa Efrosinya había prevalecido sobre ellos para no destruir este árbol porque al amanecer y al crepúsculo, un zorzal cantor se posaba y hermosamente cantaba, y a la princesa le gustaba escucharlo.

Vassilisa, trepó al árbol y desde allí podía ver el patio, las habitaciones de la princesa en el piso superior, y las habitaciones del príncipe.

En el patio, estaba el joven príncipe —el hijo del príncipe y la princesa—, disfrutando y jugando consigo mismo, sosteniendo una pelea de espadas de madera con los sirvientes. Pero los criados tenían miedo de golpearle, así que rápidamente le permitían ganar. El pequeño príncipe pronto se aburrió con todo eso y ahuyentó a los sirvientes.

Entonces tomó su arco y flecha y comenzó a buscar algo a qué apuntarle. En el abeto, vio a un herrerillo y le apuntó.

Vassilisa, asustó al pájaro inmediatamente para que así el joven príncipe no le dañara.

La flecha golpeó en el árbol y el joven príncipe notó a Vassilisa.

—¿Qué estás haciendo ahí, niña sirvienta?

—¡Yo no soy una sirvienta! ¡Soy como un pájaro volando libre! ¡Tú querías asestar tu flecha al herrerillo, pero casi golpeas a esta honesta joven doncella!

Tomó ella la flecha del joven príncipe, trepó por una larga rama, y saltó al patio.

—¡Dame mi flecha! —dijo el joven príncipe.

—¡Aquí, tómala, pero no le dispares más a los pájaros!

—Yo soy Vsevolod, el hijo del príncipe. Cuando crezca, me convertiré en el príncipe y amo de todos. Así que yo dispararé mi flecha a quienquiera que yo desee.

—¡Y yo soy Vassilisa! ¡Cuando crezca, me convertiré en Vassilisa la Sabia!

»Pero yo ya sé que, alguien que dispara su flecha contra un pájaro destruye su propia felicidad.»

—Entonces, ¿a dónde debo disparar mi flecha?

—¡Yo sé, voy a dibujar un blanco para ti!

Vassilisa dibujó un blanco con siete anillos en un poste de madera con un pedazo de carbón.

—Vamos a jugar un juego: ¡aquel quien dispare con mayor precisión es el ganador, y el otro tiene que cumplir el deseo del ganador! —dijo Vassilisa.

—¡Está bien! ¡Si yo gano, serás mi sirvienta y jugarás conmigo tal como yo te lo ordene!

—¡Y si yo gano, me llevarás a ver a tu madre, tengo algo importante que discutir con ella!

—¡Muy bien, estoy de acuerdo!

Así, ellos comenzaron a disparar sus flechas. Vassilisa acertó en el centro mismo del blanco, pero la flecha del joven príncipe aterrizó cerca del borde.

—Eso no fue justo —dijo él. Una ráfaga de viento atrapó mi flecha y la sopló fuera de curso. ¡Tengo una idea mejor: vamos a tener una lucha de espadas de madera!

—¡Bien entonces! ¡Y esta vez no serás capaz de culpar al viento!

Comenzaron su lucha de espadas. El joven príncipe trató lo máximo que pudo, pero Vassilisa no cedía.

Vassilisa entonces aprovechó el momento, y, en un movimiento que Bayan le había enseñado, ¡quitó de una estocada la espada de la mano del joven príncipe antes de que incluso él supiera qué lo había golpeado!

«¡Ahora, mantén tu palabra como príncipe: llévame a ver a tu madre, la princesa! Más tarde te enseñaré a cómo usar tu mejilla para calcular cuán lejos el viento soplará una flecha fuera de curso. Y te enseñaré, una manera secreta de desarmar a un adversario.»

El joven príncipe acompañó a Vassilisa a las habitaciones superiores de su madre.

Vassilisa le contó a la princesa Efrosinya sobre Bayan. Ella le dijo cómo —por las palabras de verdad de Bayan— el príncipe se enojó y le ordenó que fuera encerrado en el calabozo. También, le habló de la amenaza que suponía para el joven príncipe la guerra que su padre el príncipe planeaba.

La princesa se entristeció:

—No sé cómo hacer para que el príncipe escuche mi consejo ahora mismo. Debemos pensar en cómo liberar a Bayan y cómo evitar el destino predicho para el joven príncipe.

—¡Puedes decirle al príncipe que estás anhelando escuchar cuentos de magia, y que deberían traer a mi padre Bayan a ti! ¡Él tocará su dulcémele, te contará historias felices, y entonces nos dejarás ir, y partiremos lejos de aquí!

—El príncipe ahora mismo está enojado, no estará de acuerdo en cumplir mi petición. Debemos esperar una ocasión adecuada. Ahora mismo está de mal humor, peor que las nubes de tormenta, ¡no hablará con nadie!

»Quédate aquí por ahora, joven doncella, quédate conmigo. ¡Juega con el joven príncipe, cuéntanos las historias de Bayan!»

Así, Vassilisa se quedó en los aposentos de la princesa Efrosinya y le preparó infusiones de hierbas: una para restaurar su salud, otra para limpiar su piel, deshacerse de las arrugas, y prevenir que su belleza se desvanezca, y una tercera para fortalecer su cabello.

Vassilisa, también comenzó a contarles historias y cuentos de magia. Y, aunque ella no podía contarlas tan maravillosamente como Bayan, pronunció palabras sabias sobre la bondad y el amor.

Durante el día, ella jugaba con el joven príncipe Vsevolod. Le enseñó a sentir el viento en su mejilla para que su flecha asestara en el blanco con precisión, y a cómo desarmar a un adversario.

¡Pero Vassilisa, se aburrió de pasar el tiempo jugando peleas de espadas!

—Hay una anciana a la que tengo que ir a ver —dijo ella al joven príncipe. Ella debe de estar preocupada por si algo malo me ha pasado. ¿Vendrías conmigo?

—¡Sí!

—¡Trae algunas golosinas pequeñas para hacerla feliz!

—¡Esta bien!

Treparon por una escalera a la pared y a lo largo de una rama del abeto, luego descendieron por el árbol y partieron a ver a la anciana.

Ella, estuvo muy feliz de ver a los visitantes y le preguntó a Vassilisa sobre todo lo que había sucedido.

El joven príncipe vio la vieja casita venida a menos de la anciana y la pobreza en la que sola vivía. Él nunca antes había visto algo como esto.

Los visitantes le dieron a la anciana sus pequeñas golosinas y volvieron a la residencia del príncipe por la misma ruta.

El joven Príncipe Vsevolod quería tanto hacer buenas obras que al día siguiente ellos visitaron otra casita pobre, ayudaron en todo lo que pudieron y dejaron pequeñas golosinas.

* * *

Mientras tanto, el príncipe Mstislav era un alma turbada. ¡No podía sacar las predicciones de Bayan fuera de su mente! ¡No sabía qué hacer! ¡Incluso, si él ordenase matar a Bayan, eso no cambiaría para nada lo que había predicho!

El príncipe ya no podía soportarlo, y fue a hablar con Bayan.

Bayan estaba muy contento.

—¡Es bueno que hayas venido a verme príncipe Mstislav! ¡Lo que planeas hacer no es bueno! ¡No empieces una guerra contra tu primo, no trates de apoderarte de su principado, no intentes convertirlo a tus creencias! ¡Vive en paz!

—Pero ¿cómo es que conoces todos mis pensamientos? ¡Todavía no he dicho a nadie contra quien tenía la intención de ir a la guerra!

»¿A cuáles dioses adoras? ¿Por cuál poder sabes todo acerca de las otras personas? ¿Qué es esta brujería que comandas?

»¿Cómo probarás la veracidad de tus predicciones?

»¿Cómo demostrarás que si no voy a la guerra contra mi primo, mi hijo no morirá?»

—Yo no te probaré nada, príncipe Mstislav! ¡Si es tu deseo, créeme, si no es tu deseo, no me creas! ¡Yo, de hecho, conozco tus malos pensamientos, y quiero evitar, tanto para ti como para otras personas, una desgracia!

»¿Tú preguntas a cuál dios adoro? ¡Pero hay un solo Dios!

»Hace mucho tiempo Sus Grandes Mensajeros vinieron aquí a la Tierra en varias ocasiones entre los diferentes pueblos, y con el transcurso del tiempo, ocurrieron cambios en las religiones y en los nombres para el Poder Divino.

»¡Yo conozco al Dios Vivo Quien, más allá de toda fe, es el Alfa y el Omega! ¡Él es el Creador del Universo y el amoroso Padre y Madre para todos Sus hijos!

»¡Toda fe sería buena si las personas no reemplazaran, a Dios por los ídolos y, el cumplimiento de los Mandamientos Divinos del Amor, por los rituales!

»¡Y no habría peleas entre las personas debido a sus creencias, si todos entendieran que no hay ningún otro Poder Único Divino, no importa qué nombre Le dé la gente!

»¡Si las personas entendieran lo que Dios realmente desea de ellas, el hermano no iría a la guerra contra el hermano, ni el vecino contra el vecino!

»¡La creencia en la existencia de Dios debería unir a todas las personas y eliminar todo conflicto!

»Si las personas fueran conscientes de estos valores espirituales eternos, seguramente se darían cuenta de la insignificancia de sus peleas aquí en la Tierra y de sus demandas vacías contra otros.

»¡Ante la Grandeza del Amor y el Poder de Dios, todos sentirían sinceramente ser Sus hijos, y hermanos y hermanas los unos de los otros!

»¡Pero todavía, ese no es el caso! ¡Las personas luchan por la tierra, por el dominio y por las riquezas mundanas! ¡Las personas incluso se pelean por sus creencias, luchan “por la fe”.

»¡Si la gente pudiera entender que Dios conoce todos sus pensamientos, que sus preocupaciones —incluso las “secretas”— son evidentes para Él, y que se les lleva cuenta de todo, entonces habría más paz y orden en la Tierra! El mal siempre exige su castigo. ¡El bien viene a aquellos quienes hacen buenas obras!»

—¡Como yo lo veo, trovador, en la vida real, las cosas no resultan en la vida siempre como tú dices! —objetó el príncipe Mstislav. ¡Aquellos quienes hacen el mal no siempre obtienen su merecido! ¡Y aquellos quienes hacen el bien no son a menudo destinados para ser recompensados!

»¡Mira, tú piensas que yo soy un malhechor! ¡Pero yo soy el que está en libertad aquí! ¡Yo vivo en el lujo! ¡Y tú estás atrapado aquí en mi calabozo! ¡Yo solo tengo que ordenarlo, y serás asesinado! ¡Sólo tengo que dar la orden, y serás torturado! ¿No es así?

—¡Sí, pero eres , príncipe, quien ha venido a verme a al calabozo por consejo!

»Mi consejo para ti es este: ¡no comiences la guerra que estás planeando!»

El príncipe volvió a enojarse y se marchó.

Esta fue sólo una de varias discusiones que el príncipe tuvo con Bayan. Cambiaron muchas cosas en su mente. Pero no podía decidir qué medida tomar a continuación.

* * *

La princesa Efrosinya notó el cambio en el estado de ánimo de su marido. Decidió entonces intentar convencerlo de que liberara a Bayan.

Ella fue a verlo y comenzó una conversación.

—¡Eres sabia, esposa mía! —respondió Mstislav. También pienso que si existe una manera de evitarle una desgracia a nuestro hijo, lo correcto sería acordar con Bayan y liberarlo.

»Pero temo que guardará rencor contra mí por retenerlo en el calabozo. ¡Pensará en alguna astuta venganza o emplazará algún hechizo!

—¡Él no hará eso, Mstislav! ¡Lo único que él quiere de ti es que no inicies una guerra! ¡Déjalo libre y deséale buena suerte Dios mediante! ¡Y haz como él te ha aconsejado!

Mstislav estuvo de acuerdo. No le pidió perdón a Bayan, no le dijo ninguna palabra de bondad, pero ordenó que Bayan fuera liberado del calabozo.

* * *

Cuando Bayan fue puesto en libertad, comenzó a pensar en cómo encontrar a Vassilisa.

Pero Vassilisa ya había descubierto por la princesa Efrosinya que Bayan había sido liberado, le agradeció por su ayuda, se despidió del joven príncipe, y salió al encuentro con Bayan ella misma.

¡Ellos estaban tan felices!

—¡Mira ahora en qué «maga» te has convertido! —dijo Bayan a Vassilisa. ¡Te las has arreglado para liberarme!

—¡Pero el príncipe Mstislav te habría liberado incluso sin mi ayuda, escuchando tus palabras!

—¡No estaría tan seguro de eso! ¡Cuando incluso unas pocas personas en conjunto unen sus esfuerzos en la búsqueda de una causa justa, su poder se incrementa muchas veces!

»¡Entonces ves Vassilisa, resulta ser que las canciones que hemos cantado y las historias que hemos contado no han sido en vano aquí! Ahora hay esperanza de que hayamos logrado evitar una guerra criminal y reavivar algo de bondad en las personas.

»¡Ahora has visto por ti misma cómo la verdadera magia se revela y hace raíz en el amor desde el corazón! ¡Y cómo esa magia se manifiesta en la vida a través de las buenas personas!

»¡Aquellos, quienes no piensan en sí mismos cuando hacen buenas acciones y traen paz y alegría a los demás a través de la Voluntad de Dios, ellos crean verdadera magia!»

Los dos continuaron su camino en esta Tierra. Por todas partes sembraron las semillas del amor en las personas, contaron historias de acciones justas, y esparcieron bondad en todo lo que hicieron.

* * *

Y ahí es donde termina nuestra historia.

¡Si hay quienes, leyendo o escuchando esto, se han vuelto más inteligentes y mejores personas, entonces bien por ellos!



 
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