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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Capítulo 3. El Llamado
 

Un libro acerca del Maestro Jesús/Capítulo 3. El Llamado


Capítulo 3.
El Llamado

Invitar a Dios a tu vida, aceptar la invitación de Dios para vivir con Él Su Vida, y vivir así siempre, es un paso muy especial. ¡Es una elección del alma que sigues desde ese momento para siempre, aunque a veces sea difícil!

No se trata de orar, ni de realizar rituales, ni siquiera de las prácticas espirituales a través de las cuales te sumerges en ciertos estados tras los cuales, vuelves a la existencia cotidiana en el mundo como la mayoría, viéndote a ti mismo como una persona ética y espiritual. A lo que me refiero es completamente diferente… ¡Es a la vida plena en Dios y junto a Dios! ¡Y esto es posible! ¡El ser humano puede vivir por entero dedicando su vida a Dios! ¡Para ello, no es necesario alejarse de los demás ni retirarse al desierto, tampoco es necesario tener cerca de uno a un Maestro Divino encarnado —un Gran Reajustador de almas—. ¡Dios mismo ayuda a realizar este trabajo de transformación de las conciencias-almas que confían en Él mediante una variedad de formas de contacto —una interacción viva entre la persona y Dios—!

Mas nosotros fuimos bendecidos con algo más —nos convertimos en compañeros de vida de Jesús—. ¡Empezamos a vivir en la presencia constante del Maestro Divino, que vino a este mundo en la carne!

Mas no siempre percibíamos el Estado Divino del Gran Maestro Jesús. Muy a menudo lo veíamos de manera rutinaria, discutíamos con Él, insistíamos en nuestras opiniones, nos sentíamos heridos, y a veces hasta molestos…

Él no nos hizo semejantes a Él en Su Poder y Su Gloria de un momento para otro… Más bien, siempre Unido a la Voluntad del Padre Celestial, nos enseñaba gradualmente a cómo crecer hasta esos estados, a cómo mantenernos en ellos, y a cómo actuar en Unión con el Espíritu Santo.

Vivíamos en la presencia inmediata del Enviado Divino, pero a veces perdíamos la sensación de Su Divinidad… Siempre recordábamos con la mente que era el Mesías, el Maestro, pero en el día a día perdíamos esta conciencia bastante a menudo.

… Sin embargo, en el primer encuentro, Jesús nos permitió sentir Su Amor y Grandeza de una manera muy intensa; aunque los estados que cada uno de nosotros experimentó fueron diferentes entre ellos.

Este primer contacto fue tan vívido para mí que me dejó una huella indeleble en el alma, despertó en mí un gran amor y confianza en Él, me dio fe y esperanza, y me insufló de fuerzas para continuar el camino que elegí ante muchas situaciones difíciles…

… No sé si fue el cumplimiento de las profecías, o mi destino, o si fue porque el Llamado de Jesús era claro y poderoso. ¿Acaso fue mi decisión elegir ese camino de vida, o fue que no pudo haber sido de otra manera? Tal vez estaba predestinado a suceder, pero tal vez también fue la elección de un alma dotada desde lo Alto del libre albedrío que Dios otorga.

* * *

… oh Jesús.

… Cuando ocurrió nuestro primer encuentro con Él en el Jordán, me pareció que ya lo conocía desde siempre.

… Al Jesús salir de las aguas… Sentí que si no lo seguía inmediatamente —todo por lo que había pasado antes carecería de sentido—.

Él me miró como explorando las profundidades desconocidas de mi alma. Como si estuviera escudriñándome, viendo a través de mí… Tal vez Él estaba viendo mi futuro potencial, el cual dependería de las decisiones que tenía que tomar en ese momento.

Tras esto, vino muy cerca de mí y me dijo: «¡Desde ahora, puedes seguirme!».

Y lo seguí…

Solo intercambié una mirada con Juan por unos momentos.

Juan en un instante vio todo lo que me sucedía…

Vio las luchas de mis pensamientos sobre si traicionaría a Juan, mi Maestro, al seguir ahora al Maestro Supremo… y a su vez vio mi sincero deseo de seguir a Jesús desde ese momento.

Juan viendo todo eso, se acercó y me bendijo: «Ve tras Él, es para lo que te he estado preparando todo este tiempo».

Probablemente, él sabía que no nos volveríamos a ver en esta vida terrenal.

Yo, por mi parte, me dirigí con toda el alma hacia Jesús… Y no fue hasta más tarde, cuando me llegó la noticia de la muerte del cuerpo de Juan, que sentí pena de no haberle expresado en ese momento todo mi amor y gratitud hacia Él, mi maestro… Mas me consoló saber que los Grandes Maestros siempre conocen incluso lo no dicho…

* * *

Así fue como sucedió para mí el Llamado de Jesús…

Caminamos en silencio durante mucho tiempo. Sin embargo, el silencio no era tenso. No sentía vergüenza ni miedo hacia Él. Era como si yo estuviera flotando en el Río de la Luz Divina. Una serena dicha, paz y felicidad me invadían, me consumían por completo, y la sensación del tiempo desapareció…

En pleno calor, nos sentamos brevemente para descansar en un olivar. A mi lado estaba Jesús, el Mesías, cuya venida todos esperaban. El juego de luces y sombras a través de las hojas creaba una iluminación especial, y todo lo que estaba sucediendo me parecía un poco irreal para la vida humana: «¿Es posible esto? ¿Está realmente sucediendo esto conmigo?».

Entonces, Jesús me preguntó:

—¿Es esto realmente lo que quieres, seguirme hasta el final? No será tarea fácil. También tienes otras opciones: puedes ser devoto de Dios y vivir una vida común como una persona justa.

»Siguiéndome, eliges algo diferente. No tendrás un hogar que no sea la Casa del Padre Celestial. No tendrás descanso que no sea el Reposo de Su Morada. No tendrás alegría que no sea la Alegría de Fusionarte con Él. No tendrás otro amor que no sea Su Amor por todo y por todos. Tu trabajo solo será servir a Dios, y no recibirás pago ni agradecimientos por ello, ya que todos los frutos de tu trabajo pertenecerán únicamente al Padre Celestial, y las personas le agradecerán a Él, y no a ti.

—¡Sí, Jesús, sí! ¡Sabes que eso es lo que mi corazón anhela! ¡Permíteme estar a tu lado, para aprender y ayudarte!

—Bien, Andrés, tu Camino ha comenzado. ¡Que sea para siempre!

¡Tras Sus palabras, tocó mi pecho en la región del corazón con la palma de Su mano, y por un momento Su Amor se convirtió en Vida Infinita Divina dentro de mí alma! Fue algo breve, pero toqué la Totalidad y la Eternidad del Ser Divino. No se puede transmitir en palabras la experiencia de vivir el Amor de Dios que ha cobrado vida dentro de ti. Es un recuerdo imborrable en el alma… No se puede expresar con palabras… ¡Es la comprensión de que Dios está Vivo, de que Dios es una increíble Realidad! ¡El Dios Universal Único se manifiesta en tu corazón y Su Poder está en ti! ¡Y siempre puede ser así contigo! Después de esta experiencia, solo queda en uno el recuerdo de la maravillosa estadía de Dios en el alma y del estado del alma en el Amor Universal de Dios, porque ese estado no puede quedar eternamente establecido de inmediato sino gradualmente…

* * *

Nos acercamos a la orilla del lago de Tiberíades, que a menudo llamaban el Mar de Galilea en aquel tiempo.

Le pregunté a Jesús:

—¿Puedo convocar a mi hermano Simón? Él también esperaba tu llegada.

—Está bien. Vayamos y convoquémosle, así como a los demás que están con él. Pero debes saber que cada uno oye el LLAMADO en su justo momento. No está en tu poder influir en ello.

Cuando vi la barca de Simón y le vi colgando las redes para secarlas en la orilla, corrí hacia mi hermano y le dije: «¡Simón, Simón, Él es el Mesías!»

Jesús se acercó y dijo: «De ahora en adelante no pescarán más peces, los haré pescadores de hombres».

Nos sorprendimos, pero no hicimos preguntas.

Luego fueron llamados los hermanos Jacobo (Santiago) y Juan, hijos de Zebedeo…

Gradualmente, otros se unieron a nuestro pequeño grupo, y así llegamos a ser doce…

* * *

Muchas personas buscan encontrar su propósito, descubrir el significado de sus vidas. Es a lo que llaman vocación. Muchos consideran la música, la pintura, la escultura, la construcción o la agricultura como su vocación. Y esto es cierto en ciertas etapas de la vida y del desarrollo del alma. ¡Pero el destino final de toda vida y la más elevada misión de toda alma es lograr la cognición de su Creador —el Dios Padre—! ¡Conocerlo y reunirse con Él en Su Unidad! Esto es lo que nos enseñó Jesús. ¡Luego, intentamos transmitir este conocimiento al resto de la humanidad como las invaluables Enseñanzas del Maestro Jesús! ¡Y de Ellas se extrae que el único camino para acercarse a Dios es vivir en un estado de amor en el corazón, porque Dios es Amor!

… ¡Esta VERDAD ha sido repetida muchas veces por muchos Maestros! ¡Y es que sin un amor tierno, abarcante, perdonador y comprensivo anidado en nuestro corazón, la Fusión con Dios es imposible! ¡Y es únicamente el amor por el Creador lo que nos permite superar la barrera de la separación de Dios, disolverla sin dejar rastro, y volvernos Uno con Él!

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