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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
 


El cuento del pequeño mago

Narrado por Sarkar


Anotado por Anna Zubkova

Editor de la versión rusa
Vladimir Antonov

Traducido al español por
Luis Alfredo Martinez B.




¿Qué es el bien?, ¿Cómo luchar contra el mal?, ¿En qué consiste la verdadera magia y existe esta magia en nuestra vida moderna?

¡Que este libro les brinde los puntos de referencia en la búsqueda de las decisiones correctas en las diversas situaciones de vida!

¡Deseamos a nuestros lectores andar por la vida por el camino del Bien y del Amor, crecer como almas, y desarrollar la sabiduría!




«Aún no soy un mago, todavía estoy aprendiendo,

pero el amor nos permite obrar verdaderos milagros».

Eugeny Schwartz,
del guion de la película «Cenicienta».


«¡La verdadera magia puede ser creada
solo por un corazón amoroso y amable!»

Sarkar



En aquellos tiempos de los que hablaremos, las mujeres aún iban con vestidos largos y los hombres con levitas y fracs. Las personas andaban aún a caballo porque los primeros automóviles recién se habían inventado y aún no existía tal cosa como los aviones.

Y como siempre, entre la gente había ricos y pobres, inteligentes y tontos, y también amables y quienes se habían olvidado de la bondad.

Y fue así que un niño inusual nació de los padres más comunes. El niño nació dotado con la capacidad de obrar milagros, pero esto no se notó de inmediato.

Su padre era un excelente pediatra y su madre tocaba maravillosamente el piano y daba clases de música.

¡Por mucho tiempo soñaron con tener sus propios hijos, —hasta que finalmente sucedió—!

¡Cuando la madre del futuro pequeño mago supo que iba a tener un hijo, se sintió como —la mujer más afortunada del mundo—! ¡Y desde entonces, una misteriosa media sonrisa suave no abandonaba su rostro y la hacía ver aún más hermosa! ¡Brillaba con la suave e invisible luz de la felicidad!

El día finalmente llegó cuando nació el pequeño mago, y fue este mismo nacimiento lo que su madre consideró —el primer milagro— que realizó su hijo.

Ella sabía que no iba a poder amamantarlo porque no tenía leche materna.

Así que le pidió a su esposo que buscara una nodriza o que comprara algo de leche para el niño.

Mientras tanto, para que el bebé no llorara lo sostuvo contra su pecho.

¡Más el delicado toque de los labios del niño fue suficiente para hacer fluir la leche y el pequeño comenzó a alimentarse!

Quizás, algunos dirán que no hay milagro en esto ya que esto se ha visto en muchos casos…

Hasta su padre, quien apurado volvió a casa con un biberón de leche materna y una lista de posibles nodrizas para el pequeño, gentilmente bromeó con su esposa diciéndole:

«¡Te dije que esto pasa muy a menudo querida! ¡Pero tú tan preocupada que estabas!»

¡Aun así, la madre del pequeño estaba convencida de que este fue otro verdadero milagro!

¡Sin embargo, ella aún no sabía que su hijo crecería para convertirse en un verdadero mago!

Los padres se decidieron por Daniel para nombrar al pequeño, pero usualmente lo llamarían Dan.

Los milagros parecían sucederse como por sí solos. Si él quería hacer algo bondadoso —eso era exactamente lo que sucedía—. Al principio eran tan solo pequeñas cosas que ni él mismo entendía cómo sucedían. ¡Sin embargo, realmente disfrutaba de todos estos fenómenos!

Por ejemplo, un día su mamá rompió su taza favorita y estaba molesta por ello. ¡El pequeño mago, no queriendo verla afligida, sostuvo juntas las tres piezas de la taza rota y estas se unieron nuevamente de forma tal que no quedó ningún rastro de haberse quebrado!

Sus padres se sorprendían constantemente de estos pequeños milagros que de vez en cuando su hijo realizaba en casa.

Mas estos pequeños milagros se sucedían también en otros lados. Por ejemplo, ¡en los bolsillos de sus amigos podían aparecer —mágicamente— dulces o lápices de colores! O una mariposa dibujada en un trozo de papel podía volverse real y salir volando…

Por lo general, los pequeños amigos de Dan aceptaban estos milagros como algo completamente normal, mientras que los adultos pensaban que eran trucos de magia que Dan hacía para impresionar a sus compañeros.

Mas como todos estos fenómenos eran buenos, ningún adulto se molestaba con Dan.

¡Todos estaban siempre muy felices a su lado!

¡Como la luz del sol, él iluminaba con su amor el espacio a su rededor! Tanto niños y adultos, como pequeños mamíferos y aves se sentían felices en su presencia. ¡Hasta las flores parecían más bonitas! ¡Incluso los pájaros cantaban sus canciones de primavera en el otoño, y con confianza se posaban en la mano de Dan cuando él sostenía en ella pequeñas migas de pan! ¡Los perros y los gatos se acercaban confiados para agazaparse entre sus piernas, y se volvían increíblemente felices si Dan les acariciaba!

Dan, nunca estaba triste y tampoco lloraba. Y si alguien estaba desanimado, él siempre sabía cómo animarlo.

Si sus amigos discutían, él los reconciliaba.

Al principio, Dan no sentía ser diferente de sus compañeros. Bueno… tal vez solo un poco…

Por ejemplo, quedó muy sorprendido cuando se dio cuenta de que no todos podían ver fácilmente lo que la otra persona estaba pensando…

… Fue por ese entonces que nuestro pequeño mago empezó a notar que existía un Gran Mago en Jefe a Quien la gente algunas veces llamaba Dios. Así que se propuso llegar a ser al menos un poco como Él.

Gradualmente, Dan aprendió a notar siempre y en todos lados la Presencia de este Gran Mago Jefe del universo.

Si Dan miraba hacia el cielo, —veía allí la bondadosa Sonrisa del Gran Mago—. ¡O para ser más preciso, no la veía, sino que sentía como si el mismísimo Gran Obrador de Milagros le sonreía a través de los cielos!

La luz del sol —en la percepción de Dan— estaba siempre llena de Su Calor, Su Ternura y Su Alegría.

Y por la noche, veía las estrellas como chispas en los enormes Ojos del Gran Mago. Y en Ellos, uno podía adivinar cuentos de hadas sobre maravillosos mundos distantes…

¡La mirada del Gran Mago siempre era —tan amorosa—!

Otra cosa que Dan podía sentir eran las Manos Mágicas del Gran Mago. ¡Le abrazaban, le contenían, y atravesaban el ser de Dan, colmándole de dicha!

Esas Manos podían, entre otras cosas, mostrarle a dónde ir y lo que había que hacer.

¡Y ahora, tan pronto como Dan pensaba en el Gran Mago, —Su Presencia y Su Amor se hacían sentir inmediatamente—!

Fue así que Dan comenzó a percibir fácilmente los Consejos y las Instrucciones del Gran Mago.

Gracias a los cuales, comenzó a comprender que los verdaderos milagros estaban orientados no solo a sorprender y a divertir, sino para ayudar a las personas a darse cuenta de lo más importante en la vida: —superar lo malo en sí mismos y aprender a hacer el bien—.

Y así fue como Dan comenzó a tratar de ayudar a quienes le rodeaban.

* * *

En la escuela de Dan, había un niño que cursaba un grado inferior cuyos padres le hacían quedarse en casa castigado —hasta que se aprendiera las letras del alfabeto—. Para estudiar, tenía todas las letras escritas en pequeñas cartas que yacían frente a él. ¡Pero el pequeño ya ni siquiera podía mirarlas!

¡Afuera —el sol brillaba y sus amigos se divertían jugando—! ¡Pero él… al ser el único en su clase que aún no se sabía el alfabeto, obtuvo malas calificaciones! ¡Y sus compañeros de clase no solo se habían aprendido el alfabeto para ese entonces, sino que hasta podían leer!

Dan, al saber de esto, le preguntó a los padres del pequeño si le permitirían que él ayudara a su hijo, a lo cual aceptaron diciendo: «¡Tú eres el mejor estudiante de la escuela, y es tan bueno de tu parte que quieras ayudarle! Tal vez tú lo logres. ¡Ha estado en la escuela todo un año y ni siquiera se sabe el alfabeto!»

Al Dan entrar en la habitación del niño castigado, fue recibido con sorpresa y alegría:

—¿Cómo es que te dejaron entrar?

—Muy fácil —dijo Dan—. ¡Les dije que te ayudaría a aprender las letras!

—Solo un mago podría lograr esto —replicó el niño—. ¡Cómo desearía que se diera tal milagro para al fin aprender estas tontas letras y salir afuera a jugar!

—Yo te ayudaré —dijo Dan—. Es muy fácil aprender a leer. Las letras en sí mismas son mágicas y pueden hacer milagros.

Dan tomó las cartas y las colocó en forma de abanico en sus manos como hacen los magos, y sugirió:

—Escoge cuatro cartas y colócalas frente a ti.

Acto seguido, y… tras un poco de magia… las cartas que el niño eligió se combinaron solas en la palabra «gato». Y la imagen de un gato apareció en el aire. ¡Parecía estar vivo! ¡Agitó suavemente su cola peluda, se estiró y maulló!

¡Repitieron otra vez lo mismo y apareció la palabra «perro», y un feliz cachorrito saltó y dio un alegre ladrido!

¡La memorización agotadora empezó a ser reemplazada por un juego divertido!

Dan le explicó al pequeño, que las mismas letras combinadas de otra forma podían formar otras palabras, y cada vez que las letras se recombinaban —una nueva imagen mágica en movimiento aparecía frente a ellos—.

¡Ese mismo día el pequeño se aprendió todas las letras y descubrió lo mágicas que son! ¡Y desde ese entonces le tomo el gusto a aprender a leer!

Desde entonces, cada vez que el niño leía un cuento, veía imágenes mágicas que otros no veían.

¡Y cuando el niño creció, se convirtió en uno de esos artistas que hacen dibujos para libros de cuentos y abecedarios para niños, —ayudando a que todos los pequeños amen la lectura—!

* * *

Otro día, Dan sorprendió a tres hermanos con resorteras tirándole piedras a un pequeño cuervo. Y ya le habían dañado un ala a la pequeña ave. El ave no podía volar y trataba de huir saltando, protegiendo su ala adolorida.

Dan, se apresuró al rescate interponiéndose entre los hermanos y el ave.

Los chicos bajaron sus resorteras.

—¡¿Por qué detienes nuestro juego de cacería?! —Preguntó el hermano mayor.

—Ustedes dañaron el ala de esta pequeña ave —dijo Dan—. ¿No ven que le duele? Cuando vuestro padre les zurra con el cinturón, ¿les duele, no? Entonces ustedes gimen: «¡detente, por favor!».

»Ahora esta ave sufre de igual forma, pero sin razón alguna. Después de todo, el ave no les hizo nada a ustedes.

—¿Cómo sabes que nuestro padre nos zurra? ¿Quién te ha estado contando chismes? —El hermano mayor levanto su puño listo para darle un golpe a Dan.

—¡Tú mismo lo acabas de recordar en tu mente y Sam también! —dijo Dan, señalando al menor de los tres.

—¿Cómo sabes lo que las otras personas están pensando? —preguntaron los chicos sorprendidos y con su enojo ya olvidado.

—¡Simplemente lo sé!

—¡Muéstranos!

—¡De acuerdo, piensen en lo que les gustaría en qué se transformasen vuestras resorteras y yo adivinaré la respuesta!

En un flash, en vez de resorteras, cada uno de los niños sostenía ahora en su mano una piruleta, igual a la que imaginaron en sus mentes.

Los chicos estaban tan asombrados que no supieron que decir.

Dan sonriendo dijo:

—¡Es muy simple! —Dijo Dan—. Si haces algo bueno, serás feliz.

»Pero si piensan en algo malo o hacen algo malo, la tristeza y el dolor vendrán a sus vidas.

»¡Así que no más resorteras!

Con esas palabras Dan levantó al cuervo herido y partió para la casa; la pequeña ave se arrellenaba en su pecho con confianza.

Dan trató de curar el ala de la pequeña ave pasando su mano sobre ella, de la misma forma en que lograba hacer desaparecer el dolor de cabeza de su madre o sus amigos. Sin embargo, el ala no sanaba. El dolor pasó, pero el ala no se recuperaba.

—Parece que aún hay mucho que no sé sobre curar —dijo Dan—. Te llevaré con mi padre, él es doctor. ¡No tengas miedo!

—A propósito, ¿cómo te vamos a llamar?

—¡Kraa-ra! —graznó el cuervo.

—Muy bien, te llamaré ¡Klara! —dijo Dan con una sonrisa.

* * *

El padre de Dan siempre estaba ocupado con su trabajo y tenía muy poco tiempo libre. Cuando no estaba fuera de casa visitando niños enfermos, leía libros sobre las distintas enfermedades y cómo tratarlas. O bien, escribía artículos sobre lo que había descubierto acerca de cómo prevenir y tratar las dolencias de los niños.

Dan trataba siempre de no molestarlo con trivialidades. Pero también sabía que su padre estaba siempre dispuesto a ofrecer ayuda cuando era necesario.

Dan tocó a la puerta del estudio de su padre.

—¡Adelante Dan!

—¡Papá, está es Klara! ¡Ella necesita de tu ayuda!

Cuando su padre terminó de vendar el ala de Klara, Dan le preguntó: »¿Crees que Klara pueda quedarse con nosotros por un tiempo hasta que se recupere?

—Por mí no hay problema, pero preguntémosle a tu madre a ver si está de acuerdo.

—Ah papá, y hay algo más que quiero pedirte. ¿Conoces a Samuel, Pedro y Felipe? —El padre de Dan asintió—. Bueno, él padre los zurra fuertemente con el cinturón. Esto los está volviendo cobardes y crueles hacia los más débiles. ¿Podrías tener unas palabras con él?

—¡Ah!, ahora entiendo —dijo el padre de Dan—. Cuando traté a esos niños no podía entender cómo podían golpearse entre ellos tan gravemente.

»De acuerdo, intentaré explicarle cuáles pueden ser las consecuencias de ese tipo de “educación”.

—¡Gracias papá! —dijo Dan—. ¡Voy a presentarle Klara a mamá!

* * *

La mamá de Dan también accedió a conservar a Klara en casa.

… En cuanto a Klara, aun cuando ya estaba curada, no quería dejar su nuevo hogar.

Así que el joven cuervo se convirtió en un miembro más de la familia. Y muy pronto, incluso comenzó a pronunciar palabras del lenguaje humano.

Klara fue de gran ayuda para Dan en sus pequeñas actuaciones, que ahora mostraba a niños y adultos con bastante más frecuencia. Se deleitaba tomando notas de un sombrero, trayendo varios artículos para Dan, haciendo alarde de su habilidad para pronunciar palabras humanas en el momento adecuado, y mucho más. ¡Pronto se convirtió en la favorita de todos!

… Un día la familia, como de costumbre, se reunió para desayunar. Klara por supuesto, también desayunaba con ellos.

Después del desayuno, mientras Dan estaba en la escuela, ella tenía tiempo libre para sobrevolar el pueblo y comunicarse con otras aves.

¡Nadie limitaba su libertad, pero la comunicación con Dan era más interesante para ella que cualquier otra cosa! ¡Después de todo, Klara aprendía mucho de él! ¡Era inteligente y talentosa! ¡Y le encantaba aprender cosas nuevas!

Algunas veces, terminado el desayuno, ella pedía una porción extra. Como sabemos, los cuervos tienen el hábito de acumular comida y se veía que Klara aún tenía este fuerte hábito.

A veces, Klara volaba con la porción extra que se le daba al parecer para compartirlo con alguien más.

Un día, Klara le pidió a la mamá de Dan un sándwich completo de queso extra.

—¿Para qué necesitas tanto? ¡Vas a engordar y luego te costará volar! —bromeó la mamá de Dan dándole el sándwich.

—¡Lo necesito! —Klara aseguró en lenguaje humano.

Entonces, acomodando el sándwich de la mejor manera en su pico, salió volando por la ventana.

Diez minutos después, Klara volvió y pidió otro sándwich.

Esta vez Dan también se sorprendió, y como tenía suficiente tiempo antes de ir a la escuela, decidió descubrir por qué Klara se comportaba así.

Empacó la bolsa de comida cuidadosamente doblada por su madre para el almuerzo escolar en su mochila y dijo que iría a dar un paseo antes de ir a clases.

Klara ya lo estaba esperando en una rama justo encima del pórtico de la casa.

* * *

Klara se adelantó y mostró el camino.

Pronto se encontraron en un granero abandonado con el techo colapsado en varios lugares.

Cuando Dan entró, vio a un niño de la misma edad que él.

El niño se asustó al principio, pero viendo a Klara preguntó:

—¿Este cuervo es tu mascota?

—Sí, su nombre es Klara y el mío es Daniel, pero todos me llaman Dan.

—Mi nombre es Tom. ¡Sabes que hoy Klara me trajo dos sándwiches de queso! Quise compartirlos con ella pero se negó. Fue entonces cuando entendí que estaba amaestrada. ¿Cómo la entrenaste?

—¡Bueno, ella es muy inteligente y aprende todo sola, además le gusta hacer lo que le pido!

—¡Sí, clarroo, clarroo! —Dijo Klara.

—¡Guau, incluso puede hablar!

… Dan le dio su bolsa de comida a Tom y prometió visitarle ese mismo día después de clases.

… En la tarde, Tom le contó a Dan su historia.

Tom era huérfano y solía vivir en un orfanato. Pero dos semanas atrás se escapó y no quería volver. El nuevo director resultó ser muy gruñón y la vida en el orfanato se hizo terrible.

Contó Tom que desde que se mudó al granero en ruinas ha disfrutado de gran libertad. ¡Hizo su habitación en el sótano y preparó el lugar para vivir!

Mostró con orgullo la mesa, el armario y la cama, construidos con cajas viejas.

Pero que se le había complicado un poco la vida… porque no quería robar ni mendigar, especialmente porque podían descubrirlo y enviarlo de vuelta al orfanato. ¡Y esto era exactamente lo que Tom no quería!

… Desde ese día, Dan comenzó a visitar a Tom todos los días después de clases.

Los chicos pronto se hicieron amigos y Dan invitó a Tom a vivir a su casa:

—Creo que mis padres estarán de acuerdo —dijo Dan.

—Pregúntales primero por favor —dijo Tom—. ¡No quiero ahora convertirme en una molestia!

… Dan prometió hablar con sus padres.

Pero todo sucedió de manera diferente…

* * *

… Al día siguiente, camino de visitar a Tom, Dan vio a una mujer sola de pie sobre el puente de la ciudad.

Justo comenzaba la primavera por esos días y se podían ver los témpanos de hielo flotar en el agua fría y oscura que corría bajo el puente…

Dan entendió fácilmente lo que la mujer pensaba… se sentía infeliz, inútil, y quería poner fin a su vida arrojándose al río.

Dan corrió hasta ella y suavemente tocó su mano.

La mujer se estremeció porque ya se había despedido de este mundo.

«¡Es un Ángel del Señor interviniendo!» —Pensó ella.

Los ojos del niño desconocido brillaban como si la luz brotara de ellos…

—¿Qué es lo que quieres pequeño?

—Tengo algo muy importante que decirle. ¡O más bien, necesito de su ayuda!

—¿De mi ayuda?

—Sí. ¡Bueno, yo no exactamente, sino mi amigo! ¡Por favor acompáñeme y le contaré todo en el camino!

Dan tomó la mano de la señora. ¡Y al tomarse de las manos, ella sintió un calor divino fluir por su brazo… que suavemente se vertió en su corazón!…

Casi lloró por la creciente felicidad tras los momentos experimentados de completa desesperación…

Dan, pretendió no notar sus emociones, sostuvo su mano con firmeza, y comenzó a contarle sobre Tom:

—Bueno, el tema es así… Tom es huérfano. Vivía en un orfanato pero se escapó recientemente. ¡Y no quiere volver ahí porque lo tratan mal! Así que huyó para siempre de ese mundo miserable en donde se sentía solo, infeliz, inútil y sin amor. También me dijo que quiere huir muy lejos, pero no sabe adónde exactamente…

—Yo también quería huir —dijo la mujer.

—¡Sí señora, es por eso que usted puede entender a Tom! ¡Tal vez usted encuentre una forma de amarle, y Tom de corresponderle!

»¡Usted puede crear un mundo de felicidad para él! ¡Y haciendo esto por él —usted será feliz también—!

»¡Después de todo, es donde hace frío que tiene sentido encender el hogar! ¡Y donde no hay bondad ni amor, es justo ahí donde se necesita ser bondadoso y amoroso! ¿Me entiende?

—Sí, sí… Pero… ¿Qué pasa si no puedo? ¿Qué pasa si no le gusto?…

—¡Al menos intentémoslo! ¡Después de todo, con mi gesto usted se siente mejor de como se sentía en aquel puente! ¿Cierto?

En ese momento llegaron al granero donde vivía Tom.

—Espere acá un momento por favor —dijo Dan mientras entraba—. Voy a hablar con Tom.

»Tom, Tom… —continuó Dan mientras entraba—. Hola Tom, tengo noticias. Afuera está una señora que encontré en el puente. Ella también quería huir… ¿sabes? Incluso quería huir de esta vida para siempre, quería morir… ¡Tú podrías ayudarla! Mis padres accedieron a que vengas a vivir con nosotros, pero esta señora te necesita más. ¡Ella realmente necesita un hijo!

—¿Es pobre o está enferma? —Preguntó Tom—. ¡Tal vez yo pueda trabajar! Me enseñaron en el orfanato. ¡Yo la cuidaré!

La mujer, que no pudo esperar afuera por más tiempo, al acercarse escuchó lo que dijo Tom y le dijo con lágrimas en los ojos:

—Yo también cuidaré de ti, mi niño. ¡Intentaré ser una buena madre! Yo tengo una casa grande para nosotros…

»¿Me perdonarás si algo no sale como quieres?

* * *

¡Ese día Dan se sintió especialmente feliz por lo que había logrado!

Fue entonces cuando el Gran Mago Jefe le habló.

—¡Bien hecho, mi niño! ¡Hoy has entendido algo muy importante! ¡Puedes ayudar a las almas a encontrar felicidad, amor y sabiduría, uniéndolas de manera tal que ellas mismas puedan comenzar a hacer el bien unas a otras!

»¡Es desde las emociones del amor que las almas encuentran felicidad!

»¡Pero el milagro más importante tomará lugar si puedes lograr unirlas a Mí!

»¡Si una persona ama a Dios y siente también Mi Amor, esta persona conocerá entonces la felicidad más elevada, —que es más maravillosa que cualquier milagro—!

Cuando Dan volvió a casa, su mamá estaba sorprendida:

«¿Dónde está Tom? Preparé una habitación para él y la mesa está servida.»

Dan le explicó cómo resultó todo al final.

A lo que su mamá dijo: —¡Me alegro de que las cosas hayan salido tan bien! Pero estoy un poco triste de no haber podido ayudar…

»¡En cuanto a ti, hijo mío, te has convertido en todo un adulto!

—Igualmente estuve pensando en algo mamá —dijo Dan—. En ese orfanato hay más niños y su vida no es fácil. Y entiendo que no podemos traerlos a todos a vivir con nosotros. Pero si pudieras enseñar música y canto en el orfanato, tal vez podríamos hacer conciertos en el pueblo. ¡Y esto, seguramente permitirá que otros niños puedan encontrar padres adoptivos por su cuenta!

—¡Vaya! ¡Qué buena idea, Daniel!

… La mamá de Dan hizo precisamente eso. Y pronto mucho cambió en el orfanato. Hasta el director, fascinado por la actitud de la nueva maestra, se volvió más amable. Y los conciertos de música… derivaron en las más mágicas adopciones jamás soñadas por Dan.

* * *

Un día, el padre llamó a Dan a su estudio para hablarle de algo importante:

—Hay algo que tengo que pedirte hijo. Una familia con una niña enferma se mudó recientemente a nuestra ciudad. No puede caminar desde hace cuatro años por una lesión que sufrió. Es posible ayudarla con una cirugía compleja, pero la niña está tan triste y débil que no podrá soportarlo.

»Todavía estoy buscando la mejor forma de ayudarla… Y este es el caso más triste que jamás he tenido…

»Si pudieras hacerte amigo de ella, quizás entonces mi tratamiento podría tener éxito…

—¿Ella perdió sus piernas? —Preguntó Dan.

—No, aún las tiene, pero no tiene sensibilidad en ellas y no puede moverlas. Sufrió una lesión en la columna… Pero eso ya son temas médicos…

»En fin, la cosa es si pudieras hacerte amigo de ella y devolverle la alegría de vivir… Su nombre es Elisa y le gusta leer cuentos ilustrados.

… Al día siguiente, Dan eligió su libro ilustrado de cuentos más hermoso y fue a visitarla.

Era verano y el clima estaba maravilloso. Dan llamó a la puerta de una casa rodeada por una cerca alta de ladrillos blancos. El portero abrió la verja y, cuando su pequeño visitante le dijo el propósito de su visita, condujo a Dan hasta la hermosa gran casa a través de un jardín con grandes árboles y camas de flores bien cuidadas.

La señora de la casa, la mamá de Elisa, salió a recibirlo.

—Mi nombre es Daniel —dijo Dan presentándose—. Mi papá es el pediatra que está viendo a su hija Elisa. Vine a jugar con ella.

—Mucho gusto en conocerte Daniel —dijo ella—. Desafortunadamente no le permitimos visitas a Elisa. Es una niña muy sensible y muy gravemente enferma. Después de ver a niños sanos, a veces llora o permanece en silencio durante varios días… Así que tratamos de protegerla de ese estrés.

»Incluso se rehúsa a ir en su silla de ruedas a la ciudad para elegir nuevos juguetes o vestidos. Se avergüenza de no ser como los demás niños y de no poder correr y jugar de la misma manera.

»Es por eso que compramos esta casa con este gran jardín y nos mudamos aquí. Pero a pesar de que nadie puede verla, tampoco le gusta salir de la casa.

»Simplemente abrimos las ventanas para que pueda tomar un poco de aire fresco y mirar el paisaje.

—¡Entiendo, por favor entréguele este libro! —dijo Dan sosteniendo su regalo.

—¡Gracias! ¡Elisa estará muy contenta! ¡Le encanta leer! ¡Y las imágenes son muy bonitas! ¡Eres un chico muy amable! ¿Te gustaría tomar un poco de té y pastel?

—¡Muchas gracias, pero mejor me retiro! ¡Saludos!

… El portero acompañó a Dan hasta la entrada y las puertas de hierro se cerraron con un sonido retumbante y desagradable a sus espaldas…

Dan, se pasó el resto de la tarde pensando qué debía hacer a continuación:

«Una casa tan bella —pensó— pero que es como una prisión. ¿Qué debería hacer? ¿Cómo podré ayudar a Elisa si ni siquiera me dejan verla? ¿Qué otra opción tengo si yo no pudiera caminar?»

Llegada la noche, Dan seguía tratando de pensar cómo mejorar la situación de Elisa.

De repente, Klara entró volando por la ventana de la habitación de Dan. Sobrevoló el cuarto varias veces hasta que se posó frente a él, mirándolo de una manera sugerente y misteriosa.

«¡Tal vez yo podría aprender a volar!» —Pensó Dan admirando a Klara.

Klara, ahuecó las plumas de su cabeza y cuello, ladeó cariñosamente la cabeza y dijo: —¡Genial! ¡Craaw!

—¿Te gusta la idea, no? —Dijo Dan sonriendo.

… Los primeros intentos de Dan para despegar como Klara no tuvieron ningún éxito.

Pero la confianza de que podía aprender a volar lo seguía acompañando cuando se preparó para dormir.

… Toda la noche Dan soñó que volaba. ¡En sueños era fácil, un pequeño impulso y su cuerpo se elevaba sin peso por el aire! ¡Ni siquiera tenía que agitar sus brazos! ¡Con la simple intención de despegar y desplazarse —todo funcionaba—!

Dan se despertó antes del amanecer y logró repetir lo que había soñado en su habitación. ¡Pudo elevarse y trasladarse en el aire! ¡Eso sí que fue un descubrimiento! ¡Y resultó tan fácil!

* * *

Al día siguiente, Dan y Klara partieron para la casa de Elisa. Dan iba caminando para no consternar a los transeúntes, pero estaba abrumado por la alegría de que él, en efecto, podía volar. Y Klara volando, iba y venía llena de alegría.

Cuando llegaron a la gran casa, Dan dijo: «Tenemos que averiguar dónde está la habitación de Elisa.»

… Klara, voló alrededor de la casa mirando a través de las ventanas, hasta que se posó en el umbral de una ventana abierta. ¡Y, dando un callado graznido, le hizo saber a Dan que había encontrado la habitación!

… Elisa, estaba reclinada en la cama leyendo un libro. Era el libro que su mamá le había traído el día anterior. El libro era tan bello, y los cuentos tan interesantes y encantadores, que Elisa olvidándose de todo —se sumergía en el mundo de los héroes de cuentos de hadas—.

¡Y qué maravilloso era ese mundo! ¡Un mundo donde todas las dificultades podían ser superadas y las aventuras tenían siempre un final feliz!

En ese momento, Elisa pasó la última página y llegó al final del libro…

«¡Si tan solo pudiera quedarme en ese mundo mágico por siempre!» —Pensó ella en silencio.

Justó en ese momento, fue cuando un cuervo se posó en su ventana y graznó para alguien afuera: «¡Craaw!»

Luego se volvió hacia Elisa y dijo: «¡Klara! ¡Klara!» Saludando y presentándose.

«¡Vaya milagro!» —Elisa pensó para sí misma.

Y los milagros no acabaron ahí. Después de Klara, apareció un niño en la ventana volando de alguna parte.

—¡Hola señorita! Mi nombre es Dan y soy el hijo del doctor que la ve a usted. ¿Podemos entrar? Esta es mi amiga Klara —dijo señalando al ave—.

—Ya casi están adentro —dijo Elisa asombrada, pellizcando su brazo para comprobar que no estaba soñando.

Entonces recordó sus modales y añadió: —¿Es usted quien me dio este libro como regalo? ¡Es muy interesante! ¡Gracias!

… Dan sonriendo se sentó cómodamente en la ventana.

—¿Le molesta si la llamo Elisa? Usted puede llamarme Dan y podemos tratarnos como amigos

—No hay problema, pero como ves, yo no soy como las otras niñas… estoy enferma… no puedo caminar…. Te vas a cansar de mí rápidamente.

—¡Yo tampoco soy como los demás niños! ¡Yo puedo hacer magia aunque todavía no lo domino del todo! ¡Así que insisto en que podemos ser amigos!

—¿Y… podrías curarme con tu magia?

—No sé. No he tenido mucho éxito curando enfermedades aún. Pero quiero intentarlo. Y una cosa más: ¡mi padre también quiere curarte! Solo que ni él ni yo podremos lograrlo sin tu ayuda y por supuesto —sin la ayuda del Mago Jefe—.

—¿El Mago Jefe? ¿Quién es ese?

—¡Es Dios, el que creó todo: a ti, a mí, los árboles, los mares, las flores, las montañas, el sol, las estrellas… todo, todo!

—Entiendo… yo digo mis oraciones todos los días pero esto no ayuda… Supongo que Él no puede oírme… O tal vez yo no merezca Su respuesta…

—¡Mmm, no es así! —dijo Dan—. ¡Él escucha y entiende todo! ¡Y también responde a todos! ¡Pero necesitamos aprender a entender Sus respuestas! ¿Acaso no sabes que Él es el Verdadero Obrador de Milagros en Jefe? ¿Nunca has sentido Su Mirada, o el Toque de Sus Manos Mágicas? ¿Nunca has sentido Su Aliento soplando aire fresco cuando hace calor, y aire cálido cuando hace frío? ¿Nunca has sentido Su Cuidado Paternal? ¡Él claro que puede reprendernos por nuestros errores pero también nos ayuda a entender cómo mejorarlos! ¡Y podemos aprender de Él —siempre y en todo—! Y en caso de peligro o dificultades, Él siempre está justo un paso detrás de nosotros diciendo: «¡No temas, Yo estoy contigo!».

»¿Nunca has sentido esto?

—No, nunca —dijo Elisa tristemente y un poco irritada.

… ¡Pero de repente, una Ola de Luz la inundó!

—¡Ah sí!… ¡Ahora Le recuerdo!… Le vi cuando… bueno, cuando todas esas cosas malas me pasaron… Me dijo que mis padres morirían de pesar si mi cuerpo no volvía a la vida. ¡También me dijo algo más, pero no puedo recordar qué exactamente!

»¡Así que lo que dices —es cierto—! ¡¿Cómo pude haberme olvidado?!…

»¿Y qué de ti? ¿Qué otros trucos puedes hacer?

—Bueno, no muchos más, aún estoy aprendiendo de Dios.

—¿Aprendes directamente de Dios? ¿Puedes hablar con Él? ¿Tú le preguntas y Él te responde?

—¡Por supuesto! ¡Y tú también puedes hacerlo! ¡Todos nosotros somos Sus hijos! ¡Y Él nos brinda oportunidades increíbles que podemos aprender a aprovecharlas! ¡Además, —podemos ayudarnos mutuamente a aprender—!

—Pues pareciera que nadie puede ayudarme… Y seguro, no hay forma de que yo pueda ayudar a nadie…

—¡¿Pero qué dices?! ¡Ya tú me has ayudado… y mucho! ¡Me enseñaste a volar!

—¡¿Yo?! ¡¿A volar?!

—¡Así es! Ayer me pasé toda la tarde pensando cómo hacer si yo no pudiera caminar, y cómo hacer para venir a visitarte. ¡Así que aprendí a volar gracias a esto, a ti y a Klara!

—¡A ver, muéstrame!

… Dan se suspendió en el aire, voló un poco alrededor de la habitación, y se detuvo al lado de la cama de Elisa.

—¿Podría yo también aprender a volar? —Preguntó Elisa.

—¡A ver, intentémoslo!

… Pero Elisa no logró despegar, aunque realmente quería…

—Nada funciona para mí —suspiró ella tristemente.

—¡Nada de eso! ¿Acaso crees que a mí todo me funciona al primer intento? ¡No nacemos aprendidos, —venimos a este mundo a aprender—!

… Klara voló hasta la cama y se posó en la cabecera para unirse a la conversación: —Craw, craw, craw… raaz, raaz, raaz!…

—¿Me dijo algo? —preguntó Elisa.

—Sí, explicó que aprendemos todo gradualmente, y que aunque los pichones tienen alas, tienen que practicar y practicar para aprender a volar.

—¿Crees que le moleste si la acaricio? —preguntó Elisa.

—¡Craaw! —graznó Klara saltando más cerca de Elisa y dejando que la niña le acariciara el cuello.

* * *

Elisa le hizo un comentario acerca de Dan a sus padres, y viendo el cambio que ocurría en su hija, permitieron que fueran amigos. Ahora Dan iba a visitar a Elisa casi todos los días.

—Elisa —dijo Dan un día—. He estado pensando en cómo curarte… Pero… en gran parte dependerá de ti misma. Yo sé que tengo que enseñarte a brillar y a sonreír desde tu corazón espiritual. Cuando el amor florece en nuestro corazón espiritual como una hermosa flor, Dios se acomoda dentro de él y se regocija. ¡Y desde ese corazón —Él le sonríe a los otros seres—! ¡Y tú también puedes sonreír y regocijarte con Él! ¡De esta forma vives en tu corazón junto a Él! ¡Es un sentimiento increíble cuando uno está unido a Dios!

»Intentemos algo —continuó Dan—. Imagina que cada uno de nosotros dos tiene un pequeño sol brillando en el pecho. ¡Y que sus rayos pueden tocar todo de una manera muy sutil y gentil!…

—¿Como tú lo haces? —preguntó Elisa.

—¡Sí, exactamente, y es genial que puedas verlo! ¡Eso significa que puede también funcionar para ti!

… En efecto, Elisa fue capaz de sentir el amor y la calidez de un pequeño sol en su pecho, y Olas de Felicidad y Alegría se derramaron sobre ella.

—¡Qué asombroso! —dijo Elisa.

—Bien, ahora trata de hacer brillar tu luz sobre todos a tu alrededor. Sobre Klara, sobre mí, tu mamá, tu papá.

—¡Pero mi mamá y mi papá no están aquí junto a nosotros! —replicó Elisa.

—Eso no importa —contestó Dan—. ¡Los rayos de tu pequeño sol pueden enviar amor a cualquier distancia!

… ¡Elisa comenzó a tratar y lo consiguió!

—No hace mucho tiempo —Dan continuó— me di cuenta de que sin importar cuánta magia hiciera para los demás, los verdaderos milagros comenzaban cuando cada uno descubría dentro de sí la habilidad de dar amor. Es como dar y recibir regalos en las fiestas. ¡Es agradable recibirlos, pero dar regalos se siente mucho mejor!

—Pero hace mucho tiempo que yo no le doy regalos a nadie —señaló Elisa.

—¡Entonces tenemos que hacer algo al respecto! Escucha, tengo una idea: ¡vamos a hacer una fiesta de cumpleaños en tu honor! ¡Tú les darás regalos a tus invitados, le sonreirás a todo el mundo, y brillarás tu luz sobre los demás desde tu corazón espiritual! Y estos juguetes de aquí, tal vez puedas darlos como regalo.

—¡Pero celebré mi cumpleaños hace tres meses atrás!

—¡Esa no fue una celebración significativa! —Dijo Dan—. Ese fue un día ordinario diez años después del día en que naciste en este cuerpo. ¡Nosotros vamos a hacer una verdadera celebración para honrar tu vuelta a la vida y a la alegría! ¡Tú vas a dar regalos y felicidad a todas las demás personas!

—¡Genial! —Dijo Elisa—. ¡Me gusta la idea! ¿Pero a quién vamos a invitar? ¡No conozco a nadie excepto a ti!

—Vamos a invitar a niños pobres que no hayan ido a una fiesta de cumpleaños en mucho tiempo o tal vez nunca —dijo Dan—. Pero tendrás que prepararte para regalar tus juguetes. ¿Estás segura de que no te arrepentirás de regalarlos?

—¡Por supuesto que no me arrepentiré!

—¡Maravilloso entonces! ¡Voy a hablar con tus padres y también tú debes hablar con ellos! ¡Vamos a organizarlo!

* * *

Dan decidió hablar con los padres de Elisa ese mismo día:

—¿Podrían regalarle un caballo a Elisa para una fiesta que vamos a organizar? Un caballo de verdad. Yo le enseñaré a montarlo. ¡Me sentaré detrás de ella y la sostendré! ¡Tendré mucho cuidado y ella podrá ver y aprender muchas cosas interesantes!

Los padres de Elisa quedaron atónitos ante el pedido.

—¡No Daniel, es muy peligroso! ¿Qué pasaría si esto agrava su condición?

—¡Al contrario, esto le ayudaría a curarse! ¿Por qué no lo consultan con mi papá?

—¡Bueno, lo pensaremos!

—Pero no le adelanten nada a Elisa. ¡Que sea una sorpresa! —Dijo Dan como si ellos ya hubieran aceptado.

Los padres de Elisa no lo pensaron mucho. La trasformación de su hija desde su amistad con Dan había sido tan grande que decidieron tomar el riesgo. Le preguntaron al padre de Dan, y él les confirmó que le haría bien a la niña.

… Y, tras las preparaciones, llegó el día de la fiesta.

Al comienzo, los niños que habían sido invitados estaban un poco tímidos debido a los nuevos alrededores y al hecho de que Elisa no podía caminar.

Pero Dan rápidamente entretuvo a todos con trucos de magia adivinando deseos o palabras que los niños estaban pensando. Y Klara, lo ayudó de forma tan graciosa que todos los pequeñuelos pronto perdiendo su timidez.

Tras los trucos de magia, llegó la hora del té con torta y pastelillos.

Después de eso, Elisa invitó a todos a elegir cualquier juguete que les gustara como regalo. Pero… una pequeña niña no eligió una muñeca como era de esperarse, sino un libro —el libro que Dan le había regalado a Elisa—.

—¿Puedo tener esto? —preguntó la niña.

… Elisa, vaciló un poco porque ese libro significaba tanto para ella. Pero luego floreció con una tierna y cordial sonrisa y dijo:

—¡Por supuesto! ¡Puedes tómalo!

—¡Este fue el mejor regalo que has dado hoy! —Le susurró Dan en el oído a Elisa.

En este punto, el papá de Elisa la tomó de la mano y todos salieron al jardín.

Esperando ahí había un caballo blanco, el regalo para Elisa.

Todos los pequeños invitados tomaron turnos para montarlo, con Dan guiando al caballo por las riendas. ¡Todos estaban de lo más felices!

¡Y sobre todo Elisa estaba muy feliz porque ahora podría acompañar a Dan a todos lados!

Por la noche, los padres de Elisa se abrazaron. La mamá de Elisa se secaba las lágrimas de felicidad. ¡Habían pasado cuatro años desde que no veían a su hija tan feliz!

* * *

Desde ese día, la vida de Elisa cambió mucho. Dan le enseñó a montar, y cada vez se aventuraban un poco más lejos. Los dos se sentaban sobre el caballo, Eliza al frente y Dan ligeramente apoyado en la parte de atrás.

Elisa pudo visitar el bosque, el río y los dos lagos cerca del pueblo. Se fue fortaleciendo y se bronceaba mientras aprendía a disfrutar los rayos del sol, el trinar de los pájaros, la belleza de la mañana y la paz del atardecer.

El papá de Dan hizo los arreglos para que Elisa fuera operada pronto. Su salud había mejorado notablemente y se consideraba que ahora todo sucedería favorablemente.

… En vísperas de ir a la clínica para la cirugía, Dan y Elisa salieron a dar un paseo.

Como de costumbre, Klara acompañaba a los jóvenes volando en la delantera.

Fueron hasta un claro donde florecían margaritas y jacintos silvestres.

—¡Dan, toma algunas de esas flores para mí! —dijo Elisa.

—¡No Elisa! —dijo Dan—. Cada flor tiene un tallo que la conecta a la raíz que le da la vida. Si las arranco luego morirán.

… Elisa avergonzada dijo:

—Oh, no pensé en eso… ¡Lo siento! Yo había leído sobre las personas dándose flores y pensé que estaba bien.

—Sí, muchos piensan así… ¡Pero no debemos condenarlas a una muerte prematura solo para darlas como regalo! Desafortunadamente, cuando las personas tienen buena salud, riqueza y les va bien en la vida, dejan de percibir el dolor de los otros seres… Ofrecen a los pobres limosnas camino de la iglesia y creen hacer una buena obra con esto… ¡Luego siguen con sus vidas sin reflexionar sobre el hecho de que el bien con el cual cada persona puede contribuir al mundo —es mucho mayor que una pequeña limosna—!

»Cuando te encuentres mejor y todas tus tristezas y dificultades sean algo del pasado distante, tú no serás así, ¿cierto Elisa?

—¡Haré mi mejor esfuerzo! —Dijo Elisa y continuó—.

»Otra cosa Dan, hoy soñé que volábamos juntos… Tengo miedo de que esto signifique que moriré tras la operación.

—¿Cómo puedes tener miedo de eso? Ya tú has aprendido a ser valiente Elisa. Igual, ¡dame tu mano! ¡Volemos juntos para cumplir tu sueño!

… ¡Y Dan lo logró! ¡Ya era lo suficientemente fuerte como para elevarse con Elisa! Se elevaron y sobrevolaron el claro, los árboles y el lago…

… Luego, regresaron a casa lentamente —conscientes de que fue el Gran Mago quien permitió el milagro de ese día— ¡y que Él siempre les acompañaba! ¡También aprendieron que —conjuntamente con Dios— cualquier milagro era posible!

* * *

Bueno, y con esto terminaremos nuestra historia sobre el pequeño mago: ¡Elisa se sometió a la cirugía, después de la cual pudo caminar nuevamente y se recuperó por completo!

Y cuando crecieron —Elisa se convirtió en la esposa de Dan y su asistente en sus asombrosos actos de magia— que realizaron viajando por todo el mundo. ¡Dan, nunca dejó de aprender y se convirtió —en un verdadero gran Mago Obrador de Milagros—! ¡Y fue el amor lo que siempre les ayudó a realizar verdaderos Milagros Divinos y a enseñar esto a otras personas dignas!


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