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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Capítulo seis: Irse para regresar
 

Saga de Odín/Capítulo seis: Irse para regresar


Capítulo seis:
Irse para regresar

Odín paró su narración por algún tiempo.

Esperé la continuación por varios meses.

En aquel día meditamos en medio de las bellas vastedades de los prados que se extendían por muchos kilómetros hacia la izquierda y hacia la derecha. En nuestras tierras boscosas, tales lugares son una rareza.

En las colinas con suaves pendientes, florecían las plantas de angélica cuya tierna fragancia saturaba el aire calentado por la luz solar. ¡Pronto los epilobios también florecerán y entonces habrá aún más belleza alrededor!

¡Vino Odín!

Él nunca había venido de esta manera antes.

¡La Luz comenzó a subir desde las Profundidades, y de repente todas las flores del epilobio se abrieron simultáneamente en el plano no material! Esto pasó no sólo cerca de mi cuerpo, sino también a gran distancia. En todas partes, el mar floreciente de los prados ¡se cubrió de espuma rosada resplandeciente! ¡Es imposible transmitir esta belleza con palabras!

Al mismo tiempo, ¡Odín llenó toda esta vastedad sobre la superficie de la Tierra con la Ternura que surgía y se derramaba desde las Profundidades Divinas, similares a un océano universal!

¡Incluso me desconcentré un poco por esta Belleza manifestada tan Divina y grandiosamente! ¡Lágrimas de felicidad brotaron de mis ojos!

¡Odín mantuvo este cuadro mágico, tan intensamente lleno de Su Amor, por mucho tiempo!

Luego continuó Su narración.

* * *

Olaf y Anika caminaban, cogiéndose de las manos, en medio del mar rosado del epilobio en flor.

—¡Viaja conmigo ahora mismo, Anika! ¡Yo te amo a ti y tú me amas a mí! ¡Es demasiado largo esperar el consentimiento de tu padre! ¡Pues durante este año, en el que él espera recibir el rescate, mucho puede cambiar!

Olaf sabía en aquel momento que existía un gran obstáculo que les esperaba adelante. Sentía el peligro, pero no sabía a quién de ellos amenazaba. No tenía idea de cómo prevenirlo, pero esperaba que las dificultades aparecieran sólo en su camino. No quería asustar a su amada.

Mientras tanto, Anika decía:

—¡Mi amor por ti quedará inalterable, Olaf! ¡No quiero arriesgar tu vida! Tu barco es rápido, pero los drakkares de mi padre tienen más remeros. Y si me llevas contra su voluntad, ellos empezarán a perseguirnos. Y si ellos nos alcanzan, ¡una muerte cruel te espera a ti, y a mí me espera una suerte aún más terrible, que es la vida sin ti! ¡Te pido que cumplas lo que mi padre quiere y traigas el cuantioso rescate que te ha pedido, y entonces estaré contigo siempre! ¡Te esperaré, pase lo que pase! ¡Sólo la muerte podría evitarlo!

—Está bien, ¡que sea como tú deseas! Regresaré por ti y traeré tanto oro y joyas como me pide tu padre. ¡Sólo la muerte puede impedírmelo!

—Mi amado, ¡no puedo viajar contigo ahora mismo, pero puedo convertirme en tu esposa sin esperar el año entero para esto! ¡Te amo! ¡Que todos los Dioses sean testigos de nuestro amor!

»Pues si algo pasa contigo o conmigo en este año, ¡no nos perdonaríamos que no usáramos este tiempo cuando estuvimos juntos!

* * *

Aquello que sucede en la cámara nupcial entre el hombre y la mujer nombrados esposo y esposa es sagrado, y esta sagrada unión debe ser ocultada de los ojos ajenos.

Y aquello que se abre a los que verdaderamente se aman durante la unión de las almas y de los cuerpos es imposible transmitir con la ayuda de palabras.

Olaf y Anika conocieron la gran felicidad de esta unión. ¡Toda la tierra era su lecho conyugal y el cielo los cubría consigo mismo como con una cobija!

¡Los Dioses se alegraban por los enamorados, porque este amor era la preparación para el Gran Amor que une al alma con el Creador de todo el universo!

* * *

La semana anterior a la partida de Olaf pasó para los enamorados como un feliz sueño.

Y cuando el barco partía, habiendo alzado la vela blanca, Olaf estaba parado en la popa sosteniendo el timón de dirección. Él no miraba atrás. ¡El encuentro con su amada le esperaba adelante! Después de un año, ¡él regresaría aquí y Anika sería suya para siempre!

Ella, en cambio, estaba parada en el filo del despeñadero y susurraba: «Grandes Dioses de todas las tierras y mares, ¡protejan a mi amado sea por donde sea que pase su camino! ¡Que él regrese! ¡Te esperaré, mi querido!».

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