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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
ApéndiceComentario del Dr. Vladimir Antonov ¿Es Dios conocible?
 

Apéndice
Comentario del
Dr. Vladimir Antonov
¿Es Dios conocible?

¿Es Dios conocible? Sí, pero no para todos.

Para conocerlo, es importante primeramente tener las nociones correctas sobre Él.

Si, por ejemplo, entendemos a Dios como un hombre viejo que vuela y que se sienta en una nube (o aun en el trono en el cielo o en algún planeta y así por el estilo en el mismo nivel intelectual), ¡entonces Él es incognoscible! ¡Ya que tal Dios no existe!

¡Dios no tiene nada que ver con la hoja del trébol, pero incluso tal fantasía existe en el ámbito del catolicismo!

Dios realmente existe; sin embargo, es diferente. Para conocerlo y estudiarlo necesitamos, no el enfoque de los fanáticos de una u otra secta, sino el de los científicos, es decir, de las personas que tienen una cosmovisión científica amplia y que poseen el conocimiento sobre la estructura del universo multidimensional, entre otras cosas.

También debemos tener en cuenta que aun con los aparatos más modernos es imposible conocer a Dios. Él es la Conciencia (o Espíritu) y puede conocerse sólo con una conciencia humana desarrollada hasta el nivel requerido.

Para hacerlo, necesitamos:

a) tener la idea adecuada acerca de dónde debemos buscarlo;

b) corresponder según nuestras cualidades personales al ideal propuesto por Él, para que Él nos permita acercárnosle; se trata primeramente de la impecabilidad ética y del nivel suficiente de la refinación de la conciencia;

c) tener conocimiento exhaustivo sobre los métodos del autoperfeccionamiento en el aspecto psicoenergético y el nivel necesario de desarrollo de todos los parámetros mencionados.

Existen sectas en las cuales se afirma que Dios es incognoscible para el ser humano. Es más, allí incluso pueden prohibir los esfuerzos personales dirigidos al autoperfeccionamiento espiritual. ¿Por qué? ¡Porque creen que el hombre puede enorgullecerse por eso y esto sería el pecado más horrible! En estas sectas solamente se permiten las oraciones-pedidos interminables para salvarse de las desgracias y los horrores del infierno futuro. ¡Claro está que Dios es incognoscible para los miembros de tales sectas!

Tampoco es cognoscible para aquellos que buscan únicamente la salvación personal en el paraíso. Y el paraíso, como ellos creen, se alcanza a través de repetir celosamente ciertos mantras, oraciones o hacer otras cosas similares, por ejemplo, participar en unos u otros rituales.

¡Pero, no! ¡Dios desea que cada uno anhele alcanzar la Perfección, semejante a la Perfección del Creador! Y esto fue lo que Jesús el Cristo nos exhortó a hacer diciendo: «¡Sean Perfectos, así como su Padre Celestial es Perfecto!» (Mateo 5:48).

¡Él, además, enseñaba que el Reino de los Cielos (es decir, la Morada del Creador) se alcanza con los esfuerzos espirituales personales y que quienes hacen estos esfuerzos son admirados por Él! (Mateo 11:12).

Yo y el Padre somos Uno, dijo Jesús acerca de Sí Mismo (Juan 10:30). ¡Y aprendan de Mí! (Mateo 11:29)

Sin embargo, a veces surge la siguiente pregunta: ¿Y para qué Dios necesita todo esto?

Hemos examinado este asunto muchas veces en otros libros, películas y artículos nuestros [2-3,5-7,10]. Por lo tanto, ahora sólo nos limitamos a mencionar los postulados fundamentales.

* * *

¡En realidad, Dios en el aspecto del Creador no tiene ninguna similitud con la apariencia humana ni tampoco con la de los animales! Él es el Océano Viviente de la Conciencia infinita en el espacio y eterna en el tiempo. Él puede ser percibido como la Luz Viva (o Luz-Fuego) Que existe en el estrato más profundo del universo multidimensional*. ¡Él es, de hecho, Perfecto! Sin embargo, sigue desarrollándose.

Para esto, Dios crea, usando las reservas de protomateria que existen en el espacio cósmico, las «isletas» materiales: las estrellas y los planetas. Luego en los planetas acondicionados para esto, Él instala los gérmenes de las almas en los cuerpos materiales.

Estos cuerpos orgánicos son creados por Él de tal manera que puedan reproducirse sexualmente o de otra manera. Es más, por medio del mecanismo de las mutaciones genéticas, Él dirige el proceso de formación de nuevas especies biológicas.

En otras palabras, en un planeta habitado, ocurren simultáneamente dos procesos evolutivos: a) la evolución de las plantas, los animales y otras formas de vida orgánicas y b) la evolución de las almas que reencarnan en los cuerpos de las formas orgánicas cada vez más complejas.

La cumbre de este proceso de desarrollo de las almas (o conciencias individuales) es el ser humano. Su tarea es tratar de desarrollarse hasta alcanzar la Perfección Divina y la Unión con la Conciencia Primordial. Para este propósito existe el mundo «manifestado» de la Creación y todo lo que está dentro de éste. A través de esta etapa final de la evolución de las conciencias individuales que se unen con el Creador, Él se enriquece con nuevas Almas Perfectas.

Así nos queda claro que la Conciencia Primordial, llamada el Creador, Dios Padre o con otros nombres de diferentes lenguas humanas, es el «Yo» colectivo* de Todos Los Que se unieron con Ella.

Y Aquellos Que salen de la Morada de la Conciencia Primordial y vienen a la Creación para brindar, ante todo, ayuda espiritual a los seres encarnados, se llaman Espíritus Santos*. Ellos trabajan en la Tierra y son numerosos. Las biografías de algunos de Ellos están publicadas en el libro [5].

Si tal Representante del Creador se encarna en un cuerpo humano, para ayudarnos de manera más eficaz, se llama (en diferentes idiomas) Mesías, Cristo o Avatar.

* * *

Todos los procesos descritos, que tienen lugar en todos los planetas acondicionados del universo infinito, constituyen el elemento más importante de la Evolución de la Conciencia Universal o la Evolución de Dios en el aspecto del Creador y en el aspecto del Absoluto.

Por lo tanto, la tarea de cada persona no consiste en «simplemente vivir», divirtiéndose y multiplicándose (en el mejor de los casos), ni tampoco en llegar al paraíso, sino en desarrollarse activamente tratando de alcanzar la Perfección indicada por Dios.

¿Qué debemos hacer para cumplir esta tarea?

Primero, debemos estudiar y aplicar a nosotros mismos los principios éticos para la vida en la Tierra sugeridos por Dios. Lo más importante en este caso es destruir el propio egocentrismo, pues el egocentrismo es la base de muchas desgracias y defectos éticos del hombre, tales como la avaricia, la altivez, la envidia, la susceptibilidad, los celos, el carácter vengativo, la irritabilidad, la iracundia, etc. Debemos analizar estas cualidades del alma con la mente y combatirlas en nosotros mismos usando el método del arrepentimiento*, entre otros.

Además, con la ayuda de la mente, debemos impedir la predominación de los pensamientos negativos en nosotros. Cuando tales pensamientos surgen, debemos inmediatamente desviar el proceso mental hacia algo positivo: hacia las reflexiones sobre la lucha contra las propias imperfecciones, sobre los esfuerzos en el Camino espiritual, sobre Dios y sobre la ayuda a los demás.

Con todo, es difícil vencer tales defectos éticos sin los métodos especiales de autorregulación psíquica [4] que se basan en el trabajo con los chakras. Aclaro que todos los defectos éticos mencionados desaparecen gradualmente si uno, a la vez con el trabajo intelectual, aprende a vivir en su corazón espiritual.

Para progresar en el Camino hacia Dios, es muy importante desarrollar el intelecto. ¡Sin esto uno no podrá llevar a cabo ni siquiera la tarea de vencer sus defectos! Y debemos darnos cuenta de que muchas personas no son capaces de comprender el carácter falso de diversos conceptos pseudoespirituales sectarios exactamente debido a la ausencia en ellas de la cualidad llamada sabiduría.

El Amor, la Sabiduría y el Poder, así como la Sutileza máxima de la conciencia, son las cualidades del Creador y de Sus Representantes. Por eso tratando de alcanzar la Perfección, debemos desarrollarnos según estos parámetros.

La perfección en el aspecto del Amor se logra primeramente a través de la compasión hacia todos los seres, a través de ayudarles y a través de desarrollarse como corazón espiritual. ¡Ayuda a todos en todo lo bueno y trata de no ofender a nadie con nada! La aceptación y la práctica constante de este principio pueden acelerar significativamente nuestro perfeccionamiento según este parámetro.

La Sabiduría es obtenida por el hombre a través de la acumulación del conocimiento útil y a través del trabajo creativo. Es esencial que la actividad intelectual sea dedicada no solamente a ayudarse a uno mismo, sino que también sea un elemento en el servicio a Dios, que se manifiesta principalmente en el servicio espiritual a otras personas.

El poder de la conciencia depende directamente de su tamaño. La conciencia individual (o alma) puede transformarse cualitativamente, por ejemplo, desarrollando o eliminando unas u otras propiedades o cualidades suyas. Pero también puede transformarse cuantitativamente, es decir, crecer (o decrecer). El proceso de crecimiento del alma en las condiciones naturales está relacionado con el nivel de energía (o vigor) de una persona. A saber, cuanto más enérgicamente uno vive, mayor es este crecimiento. En cambio, la predominación prolongada de las emociones depresivas, tales como sentirse crónicamente ofendido por alguien, la depresión, la desesperación y así sucesivamente, dan por resultado la degeneración cuantitativa del alma.

También existe la posibilidad de aumentar el tamaño de la conciencia con la ayuda de los métodos meditativos especiales.

En el Camino del perfeccionamiento espiritual, sólo el crecimiento de una conciencia refinada, y no de una grosera, tiene valor. Al principio tal refinación puede realizarse a través de la sintonización emocional con todo lo bello que existe en el mundo de la Creación, luego a través de la sintonización y la Unión con los Espíritus Santos y después con la Conciencia Primordial en Su Morada.

Por el contrario, el desarrollo de la grosería en uno mismo asegura para tal persona el infierno, el «basurero» del Proceso Evolutivo.

* * *

¿Hemos entendido ahora por qué la tendencia, propia de muchas personas, a pedir bienes materiales de Dios es uno de los errores más graves? Porque esta tendencia aumenta el egocentrismo en las personas y, en particular, su forma más abominable y notable, el parasitismo. «¡Quiero!», «¡Sírveme!», «¡Dame, dame, dame!». ¡Esto es lo opuesto a lo que Dios quiere ver en nosotros!

¡Él desea que aprendamos el amor activo, amor que nos incita a dar todo de nosotros mismos y de lo nuestro a Dios y a las personas dignas!

¡Dios es Amor (1 Juan 4:8; 4:16) y acérquense a Dios! (Santiago 4:8), así los Apóstoles formularon en Sus Epístolas los fundamentos de las Enseñanzas de Jesús el Cristo. El acercamiento real al Creador sólo puede ser realizado a través de la autotransformación en el Amor. Y debemos entender que las pasiones y los deseos egocéntricos, los cuales las personas distantes de la espiritualidad llaman «amor», no son nada más que caricaturas del amor verdadero.

* * *

¿Dónde debemos buscar al Creador?

El hecho es que Él está por todas partes y para encontrarlo, no hace falta volar al cosmos o subir a una montaña. Él está presente dentro de nuestros cuerpos; sobre esto también habló Jesús el Cristo (Lucas 17:21). Sin embargo, Él permanece en otra —sutilísima— dimensión espacial (o eon, plano, loka). Desde allí, Él puede ver todo lo que sucede en la Creación, incluyendo todo lo que sucede con cada uno de nosotros. No obstante, una persona ordinaria no puede verlo a Él. Para hacerlo, ella debe realizar los esfuerzos espirituales correspondientes de la autotransformación y sólo entonces podrá conocer al Creador y comunicarse fácilmente con Él. ¿Dónde? En la profundidad del propio corazón espiritual desarrollado.

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios, enseñó Jesús el Cristo (Mateo 5:8).

Los métodos para el desarrollo del corazón espiritual, para la inmersión en sus profundidades, para el conocimiento del Creador y para la Unión con Él —y no sólo con el corazón, sino también con todos los dantianes— todo esto, regalado a nosotros por Dios, está descrito en nuestros libros y mostrado en nuestras películas.

El Apóstol Felipe escribió en Su Evangelio [5]: «Yo digo esto no para aquellos que están simplemente interesados en las palabras “el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”, sino para aquellos que, en verdad, Los encuentran para sí mismos (…). Verdaderamente, se Los puede encontrar sólo con la bendición de Dios, realizando en toda la plenitud el poder de la Cruz que los Apóstoles llamaron “el Derecho y el Izquierdo”. El que ha conocido esto ya no es un cristiano, sino un Cristo». Se habla aquí de una de las meditaciones más altas que se hace en la Morada del Creador en el estado de Unión con Él.

* * *

El conocimiento examinado por nosotros aquí no puede llamarse nuevo. Este mismo conocimiento fue traído por los Mesías encarnados a la Atlántida, al Antiguo Egipto, a China, a la India, a América, a Arabia, a los países europeos y a los países del Sudeste Asiático [5]. No obstante, esta información, recibida de Dios, fue olvidada por las personas o perdida; los textos de los libros sagrados dejaron de entenderse claramente; sus traducciones a las lenguas contemporáneas tergiversaron la esencia convirtiéndola a veces en lo contrario.

Hoy en día en muchos países, incluso en aquellos que se consideran «cultos» y «civilizados», los niveles crecientes de narcomanía, de suicidios y de delincuencia (por motivos egoístas o, simplemente, como manifestación de agresión obtusa) demuestran objetivamente la ausencia de metas correctas en las vidas de las personas. Esto, a su vez, demuestra la inconsistencia de los conceptos filosóficos que predominan en nuestro planeta.

De aquí surge la necesidad de integrar todo el conocimiento que fue impartido por Dios y divulgarlo ampliamente en forma de Enseñanzas íntegras, expresadas además en un lenguaje suficientemente simple y comprensible.

La extensión de los estudios biológicos a las formas de vida no encarnadas, hecha por el autor de este artículo y por sus colegas, permitió formar una nueva corriente moderna de la ciencia: la metodología del perfeccionamiento espiritual. El conocimiento teórico y los métodos de esta corriente* permiten a las personas dignas conocer a Dios en los aspectos del Creador, del Espíritu Santo y del Absoluto. Aquellos que lograron éxito en este Camino no dudan, por ejemplo, sobre la autenticidad del Sudario de Turín, puesto que pueden ver a Jesús el Cristo no encarnado con el mismo rostro que está en las fotografías hechas a partir de este Sudario. La comunicación con Jesús vivo, así como con otros Maestros Divinos (o Espíritus Santos), se hace tan fácil y habitual como con otras personas encarnadas.* Y los Representantes del Creador se convierten para tales practicantes en los Maestros personales Más Altos y los llevan a Su Morada común, la Morada del Creador.

Cada uno puede usar para su bien todo lo que fue dicho aquí y tomar de esto cuanto puede y desea en este momento. Sin embargo, sería mucho más beneficioso —tanto para la formación del destino personal favorable como para la Evolución de la Conciencia Universal— ayudar en esta tarea a los demás. Aquellos que tienen la posibilidad de influir sobre la cosmovisión de muchas personas, por ejemplo, a la escala de los estados enteros, pueden hacer muchísimo a este respecto.

¡Les deseo éxito!

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