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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
Libro de los Guerreros del Espíritu
 

Este libro está dedicado

a Los Que han conocido la Luz,
a los Guerreros del Espíritu,
y a los que están en el Camino
hacia la Luz.


Libro de
los Guerreros del Espíritu

Un Caminante solitario iba por un sendero. Él llevaba dentro de Sí el Mar del Fuego*, la Profundidad y la Eternidad.

Durante mucho tiempo caminó hacia una dirección conocida sólo por Él y llegó a una gran ciudad, donde reinaban la bulla y la agitación, donde las personas zancajeaban en la búsqueda eterna de los placeres, en el acosamiento perpetuo de aquello que, como ellas creían, les traería la felicidad. Por todas partes, agitación, discordias, bulla, bulla, bulla…

El Caminante observó todo esto y se sumergió aún más profundamente. Y el resplandor del Mar de Fuego que emanaban Sus ojos se hizo más intenso.

Él sonrió y empezó a caminar a través del alboroto.

Los autos pasaban rápidamente a Su alrededor y las personas gritaban entre sí apresuradas por resolver sus asuntos, pero en el interior del Caminante reinaba el silencio.

Él llegó a un parque y se sentó en una banca.

Aquí había menos agitación. Las flores alegraban con sus colores y aromas; los árboles abrazaban todo con su calma y los pájaros ahogaban el ruido de los autos con sus gorjeos.

¡El Caminante respiró a pleno pulmón y se disolvió en esta belleza! Así Él permaneció durante mucho tiempo lleno de Tranquilidad* y de Gran Ternura, en la Unión con el Todo.

De repente, vio a un joven que Le observaba con interés. Sus miradas se encontraron y el joven, después de largas vacilaciones y lucha interna, decidió acercarse.

—Buenos días… Perdón… ¿Puedo sentarme?

El Caminante lo miró con una sonrisa y tranquilidad infinita y luego asintió con la cabeza.

—Sabe usted… yo… —el muchacho se quedó cortado y no supo que más decir— busco y busco… ¡Y ni siquiera yo mismo sé qué es lo que busco! ¡He leído tantos libros! Y no lo es… Pero usted… Lo miré a usted y como un fuego se encendió dentro de mí… Tuve la sensación de que usted ya había encontrado lo que estoy buscando desde hace tanto tiempo…

El muchacho se calló y miró al Caminante, Quien parecía estar «ausente», «distante».

Se produjo un silencio incómodo para el joven.

Luego sonó la voz suave y tranquila del Caminante:

—Bueno… Te contaré acerca del Camino del Espíritu y acerca de Aquellos Que encontraron lo que estás buscando tan ansiosamente.

El rostro del joven se iluminó de alegría.

—¡Pero deberás anotarlo! ¡En caso contrario, lo vas a olvidar! —añadió luego el Caminante con una sonrisa y firmeza en Su voz.

* * *

—¡En la superación de «sí mismos» los Guerreros del Espíritu encuentran el deleite! ¡En la búsqueda espiritual incesante está su felicidad!

Si en el mundo de las cosas todo se pusiera muy bien y ya no hubiera contra que luchar, ¡los Guerreros del Espíritu se marchitarían y se convertirían en unos seres autocomplacientes!


¡Con todo, los Guerreros del Espíritu no buscan dificultades! ¡Ellas mismas los encuentran!

Y cada dificultad les ayuda a perfeccionarse y acercarse a Aquel a Quien ellos aman.

¡Entonces Aquel a Quien ellos aman recibe a los Guerreros del Espíritu con Amor Infinito! ¡Pues fue Él Quien creó para los Guerreros del Espíritu estas dificultades!


¡Los Guerreros del Espíritu son tranquilos!

Ellos ven la vida como la corriente de un río y todo lo que este río les trae lo consideran como un bien, como un regalo de su Amado Amigo.

Ellos aprovechan cada uno de estos regalos para enriquecerse con la experiencia de la vida.


¡Los Guerreros del Espíritu siempre se acuerdan de la muerte, que les espera en cada tramo del Camino anhelando un error suyo! Ellos están conscientes de esto y, por lo tanto, tienen una comprensión clara de lo que deben hacer y de lo que no.


Cada día de los Guerreros del Espíritu está lleno de lucha, lucha contra el propio «yo» inferior, lucha contra la propia imperfección.

¡Los Guerreros del Espíritu no están ocupados con una actividad tan inútil como lo es gemir y sentir autocompasión!

El Fuego del Creador arde en ellos y este Fuego consume todo lo que no es el Creador.


Los Guerreros del Espíritu están sumergidos en sí mismos*. ¡No les interesan en absoluto los insignificantes acontecimientos del mundo material!

¡Y sólo en Él* ellos encuentran deleite!

Indudablemente, los Guerreros del Espíritu captan y comprenden todo lo importante que sucede en el mundo y, por ende, casi nadie puede llamarlos ignorantes.

¡Es más, detrás de todo esto ellos ven la Esencia profunda que su Amado les revela!


¡Sí, los Guerreros del Espíritu aman!

¡Y no tienen un amor mayor que el que sienten por su Amado!

¡Y no buscan la comunicación vana con otras personas, pero tampoco huyen de ésta cuando el río de la vida la trae!

¡Por todas partes, ellos ven a su Amado y anhelan que los demás también Lo vean!


¡Oh, qué hermoso es el Amado!

¡Los Guerreros del Espíritu quisieran transmitir Su Belleza con palabras, pero a través de éstas sólo se pueden hacer intentos miserables de explicar Su Grandeza y Hermosura!

Por lo tanto, a aquellos que lo desean apasionadamente, los Guerreros del Espíritu muestran la Belleza de Su Amado directamente.


La Morada de los Guerreros del Espíritu está ahora en la Luz Celestial.

¡Esta Luz es como una fortaleza inexpugnable! ¡Pues nadie puede tomarla por la fuerza!

¡Con todo, en la Pared* hay un paso! ¡Y los Guerreros del Espíritu lo conocen!


Los Guerreros del Espíritu abren consigo mismos* los espacios del Espíritu* para aquellos que buscan como ellos buscaron en cierto tiempo.

¡Su Amado les reveló estos espacios y desde aquel entonces los Guerreros del Espíritu conocen los pasos secretos que llevan al lugar donde la Luz Celestial siempre brilla!


¡Los Guerreros del Espíritu se conocen a sí mismos!*

Ellos conocen sus fortalezas y también sus debilidades, con las cuales no tienen una «relación amistosa». Y estas debilidades huyen con gran temor de los Guerreros del Espíritu cuando ellos unen su poder con el Poder del Creador, su voluntad con la Voluntad de Él.


Los Guerreros del Espíritu prevén el siguiente paso que deben dar. Ellos ponen un pie con cuidado pensando adónde van a poner el otro.

¡Sin embargo, también conocen el vuelo a lo desconocido, cuando van al encuentro con su destino sin vislumbrar los acontecimientos que les esperan!

¡Sin duda, los Guerreros del Espíritu saben que sus vidas están en las manos del Poder y, por lo tanto, no tienen miedo ni recelo por el futuro!


¡Los Guerreros del Espíritu viven aquí y ahora! En cada momento concreto ellos rigen sus destinos interactuando con el Poder. ¡Y cada paso que dan lo dan con firmeza, pues Él está detrás de ellos!


¡Los Guerreros del Espíritu trabajan incansablemente, ya que están conscientes de su responsabilidad por los destinos de aquellas personas que les encargaron sus vidas!

¡Los Guerreros del Espíritu no pueden ser para ellas algo menos que la impecabilidad!


¡Los Guerreros del Espíritu ven!

¡Ven el bien y el mal, lo «negro» y lo «blanco», la luz y la oscuridad en las personas; ven sus alegrías y aflicciones y saben cómo guiar a cada uno hacia el Reino de la Luz!


¡Los Guerreros del Espíritu valoran su tiempo!

¡Valoran cada instante de sus vidas! ¡Pues comprenden que no se puede devolver un momento malgastado! ¡Éste se fue para siempre!

¡Y cuántas cosas útiles los Guerreros del Espíritu podrían haber hecho para Su Amado en aquel momento si no lo hubieran malgastado!


¡Los Guerreros del Espíritu hacen todo para Aquel a Quien aman!

Cada palabra y cada acto suyos están dedicados a Él y por eso se llenan de Su Poder.

¡Los Guerreros del Espíritu no viven para sí mismos y ellos saben para Quien viven!

¡Su Meta luminosa les guía y ellos se precipitan hacia ésta derribando todos los obstáculos!


¡Los Guerreros del Espíritu enseñan a los demás principalmente con su propio ejemplo! Y el Poder —por medio de los Guerreros— muestra a las personas cómo se debe vivir en la Tierra.

¡Hay que vivir con ternura, cuidando y ayudando a todo lo vivo y, al mismo tiempo, de un modo enérgico, avanzando constantemente hacia la Meta!

¡Hay que vivir intensa y bellamente, sin mirar a las dificultades y a los peligros del Camino y, al mismo tiempo, en tranquilidad y silencio!


¡Los Guerreros del Espíritu aman a la Tierra como a una madre, que —en silencio y armonía— cría a sus hijos!

Ellos abrazan toda la Tierra consigo mismos*. Y ella «se hunde» en su ternura y caricia.

Desde el Océano de la Infinidad, los Guerreros del Espíritu extienden sus brazos de amor* hacia todos los seres, los acarician y los llenan del poder vital.

Ellos experimentan todo dentro de sí mismos* y pueden situar a cada alma en la palma de su mano.


¡Los Guerreros del Espíritu viven en un estado de felicidad permanente! Ellos miran no sólo al Creador, sino también a Su Creación, a esta Tierra, a su belleza, y lágrimas de ternura y alegría brotan en sus ojos.


¡Qué bella es la Tierra!*

Yo sostengo en mis manos

bosques, campos, ríos, montañas, mares…

¡Qué bella es la Tierra!


¡Respirando a pleno pulmón,

me hundo en la Belleza,

olvidándome de mí mismo!

¡Qué bella es la Tierra!


¡Así viven los Guerreros del Espíritu! ¡Y la Tierra les corresponde con lo mismo! Ella también los abraza, los acaricia y les regala su amor.


¡Los Guerreros del Espíritu saben qué es lo que distingue a las personas! Ellos hablan con cada uno usando su «lenguaje» y explican sólo aquello que el otro es capaz de comprender.

Los Guerreros del Espíritu no proponen a una persona hacer aquello que sería superior a sus fuerzas.


Las personas a menudo no comprenden a los Guerreros del Espíritu. Es así, porque estas personas miran a los Guerreros desde sus «yos» inferiores.

Pero ¿acaso es posible ver la Verdad desde el «yo» inferior?

Sólo si la persona misma se convierte en un Guerrero del Espíritu, podrá verlo tal como es y comprenderlo. Sin embargo, el problema consiste en que el proceso de desarrollo de todos los seres es paulatino, y los Guerreros del Espíritu lo saben.

Ellos comprenden que los niños pequeños prefieren jugar con sus juguetes y que no les importan asuntos de adultos.

Conscientes de esto, los Guerreros del Espíritu aman a los «niños pequeños»*, así como a todo lo demás, y no intentan quitar sus «juguetes», sino que simplemente están esperando con paciencia que estos «niños» maduren.


¡Los Guerreros del Espíritu nunca sienten las emociones de desprecio o desdén hacia nadie! ¡Pues comprenden que todas las personas son los hijos de Dios, hijos de Aquel a Quien ellos aman tanto!

¿Y cómo pueden surgir las emociones de desprecio o desdén en aquel que se está transformando en el Amor?

Los Guerreros del Espíritu sostienen a muchos seres encarnados en sus brazos* y —bajo su peso— se sumergen cada vez más en Aquel a Quien aman.


¡Los Guerreros del Espíritu se consideran como los más pequeños de todos; sin embargo, son incomparablemente más grandes!

¡Los Guerreros del Espíritu se consideran como los más bajos de todos; sin embargo, son incomparablemente más altos!

¡Los Guerreros del Espíritu no tienen la sensación de superioridad sobre los demás; sin embargo, el Poder los considera como superiores a todos!

¡Los Guerreros del Espíritu no se sienten escogidos ni excepcionales; sin embargo, son escogidos por el Poder para hacer obras grandes!


En paz y armonía, mesuradamente, fluye la vida de los Guerreros del Espíritu. Ellos no están apasionados por ganar dinero ni se ocupan de buscar la felicidad terrenal. Ellos a veces observan con asombro a aquellos que buscan todo esto. «¿Acaso no entienden? ¿Acaso no ven? ¡Si estas personas conocieran el Éxtasis de los mundos superiores, dejarían de perseguir las cosas vanas y se sumergirían en Dios!», así piensan a veces los Guerreros del Espíritu.

Pero la gente no puede o no quiere, porque no ha madurado todavía.

Y los Guerreros del Espíritu están conscientes de esto.


«Ah, si estas personas…», a veces los Guerreros del Espíritu comienzan a soñar, pero enseguida entienden que esto no será posible. ¡Pues cada fruto tiene su tiempo y no madura en un instante sólo porque así lo queramos!

Por ende, los Guerreros del Espíritu simplemente les ayudan en lo que pueden y aguardan hasta que la gente madure.


Los Guerreros del Espíritu saben abrirse al Flujo Viviente del Poder y este Flujo pasa a través de sus cuerpos llevando todo lo que no sea Luz.

También pueden beber de la Fuente Infinita de la Vida Eterna y sumergirse en Ella.

¡Esta Fuente es tan tierna, tan transparente! ¡Renueva cada una de sus células! ¡Elimina todas las tensiones!

Los Guerreros del Espíritu se disuelven en Ella olvidando quiénes eran antes. ¡Pues al disolverse, se convierten en esta misma Fuente de Vida Eterna!


¡Los Guerreros del Espíritu viven ahora en la Luz! ¡La Luz es su Hogar ahora! ¡Y dondequiera que vayan y hagan lo que hagan, están acompañados por esta Luz!

¡Es así porque ellos mismos se convirtieron en Luz!


Los Guerreros del Espíritu saben que cuanto menos de lo «humano» tengan, más podrán llenarse de lo Divino. ¡Y entonces su Éxtasis será más intenso!

Con todo, ellos no buscan el Éxtasis como un fin en sí mismo, pero tampoco lo niegan cuando surge.


Los Guerreros del Espíritu nunca están solos. ¡Nunca sienten la soledad! ¡Pues siempre están con Aquel a Quien aman!

¡Siempre están con sus Amigos*!

¡Estos Amigos nunca dejan a los Guerreros del Espíritu solos y en todo momento están encantados de ayudarles y regalarles Su Amor!

Los Guerreros del Espíritu se deleitan de la comunicación con estos Amigos, Quienes han conocido la Luz y se han convertido en Ésta.

Los Guerreros del Espíritu pueden disolverse en cada uno de sus Amigos y perderse —en esta Unidad— a «sí mismos».

¡Oh, qué Éxtasis es desaparecer en la Unión con Ellos!

¡Esto no puede ser transmitido con palabras! ¡Esto cada uno lo debe conocer personalmente!

¡Ah, si las personas lo conocieran, la Tierra se convertiría en un jardín paradisíaco! ¡No habría guerras ni enfermedades! ¡No existirían la enemistad ni la maldad! ¡La armonía y tranquilidad reinarían por todas partes! Las personas moderarían sus deseos terrenales y la Luz crecería en ellas.

¡Así empezarían a regalar lo que no necesitan, pero que puede ayudar al otro! ¡Empezarían a compartir aquello que su Creador les dio generosamente!

¡Y la pobreza y el hambre desaparecerían! Y todos vivirían como una gran familia, en armonía uno con el otro, con la Tierra, con todos los seres y con el Creador, el Fundador de todo.

No habría necesidad de tropas y armas. ¡Entonces todo el potencial que se malgasta para el armamento podría servir a las personas para el bien!

¡Las fronteras se desvanecerían! ¡Y las personas se visitarían unas a otras, conociendo diferentes culturas e idiomas y enriqueciéndose espiritualmente!

¡Y ya que no existiría más la avidez, cada uno daría al otro lo que el otro necesita!

Así a veces los Guerreros del Espíritu sueñan…


Los Guerreros del Espíritu buscan la armonía en todo, la armonía entre palabras y acciones, entre descanso y trabajo, entre esfuerzo y relajación…

¡Con todo, ellos conocen sólo la ofensiva y ya no miran atrás, a diferencia de aquellos que recién han empezado su Camino! ¡Los Guerreros del Espíritu marchan sólo hacia delante!

¡Y ellos aconsejan a todos mirar solamente hacia delante, a las perspectivas de la vida en Dios que se abren ante cada uno!

¡Los Guerreros del Espíritu miran atrás sólo para reexaminar sus errores y avances y para entender cuánto han hecho y cuánto más les falta por hacer!

¡Ellos siempre están insatisfechos con sus logros y siempre progresan para conocer más plenamente a Aquel de Quien están enamorados!


Los Guerreros del Espíritu no toman en serio las declaraciones de los otros, sean quienes sean, sobre los logros personales de los Guerreros, sobre su tremendo avance espiritual. No las toman en serio, porque se comparan con Aquellos* Que son la Perfección Misma y así entienden que han hecho todavía muy poco.

¡Los Guerreros del Espíritu ya no caen en la trampa de estar encantados por sus propios logros, puesto que ellos han comprendido claramente que todo lo que tienen pertenece al Poder y que ellos han logrado esto solamente gracias al Poder! ¿De cuáles «logros personales» se puede hablar en este caso?


¡Los Guerreros del Espíritu son libres! ¡Ellos escogieron ser libres, a distinción de los demás!

¿En qué consiste su libertad? ¡En la amplitud del vuelo del alma! ¡Ellos llegaron a ser tan grandes* que ya no se perciben como cuerpos!

¡Es más, ya casi no perciben sus cuerpos! ¡Éstos —en sus brazos*— son solamente instrumentos obedientes! ¡Y los Guerreros del Espíritu los usan según la Voluntad de su Amado!

¡Los Guerreros del Espíritu ya no son esclavos de sus cuerpos!

¡Y a través de estos cuerpos, ellos manifiestan la Voluntad del Todopoderoso!


Los Guerreros del Espíritu también son libres de los apegos: apegos al hogar, a los padres, a la familia, a los amigos, a un lugar particular, a la comida, a la ropa…

¿Y cómo pueden ser apegados al hogar si experimentan el universo entero como su Hogar?

¿Y cómo pueden ser apegados a sus padres si perciben a su Creador como su Padre y Madre?

¿Y cómo pueden ser apegados a su familia si para ellos la humanidad entera es la familia?

¡Y siempre están con su familia! ¡Y siempre están con sus Padres!

¿Y cómo pueden ser apegados a los amigos si tienen ahora los Amigos Perfectos? ¡Ellos se encontraron con estos Amigos hace mucho tiempo y casi nunca se separaron de Ellos! ¡Y los Amigos Perfectos nunca han abandonado a los Guerreros del Espíritu y nunca los abandonarán!

¡Por eso los Guerreros del Espíritu no conocen la tristeza de la separación, ya que Todos a Los Que ellos aman siempre están con los Guerreros!

¡Y no importa donde se encuentren sus cuerpos, porque los Guerreros del Espíritu siempre están en el Omnipresente!

¡Ellos no conocen el miedo a la pérdida, puesto que no están apegados a nada y sienten que todo pertenece al Amado!

¿Cómo pueden sentir el miedo a la pérdida si no tienen nada?


¡El único miedo que los Guerreros del Espíritu todavía tienen es el miedo de perder a su Amado por haberse desviado del Camino! ¡Por eso ellos hacen enormes esfuerzos para su autotransformación, con el fin de no perderlo nunca más en el ajetreo del mundo!

Por eso ellos escuchan atentamente las indicaciones del Amado, las cumplen y se vigilan a sí mismos todo el tiempo.


Los Guerreros del Espíritu tratan de confiar en las personas. ¡Pero también comprenden que pueden confiar completamente sólo en Él, en el Perfecto! Por lo tanto, ellos miran cuidadosamente a cada uno con quien se encuentran en el camino y deciden hasta qué grado pueden confiar en esta persona.

¡Pues entre las personas reinan el engaño y la falsedad, la traición y el egoísmo! ¡Y ellas no buscan absolutamente al Creador! ¡Por eso los Guerreros del Espíritu son cautelosos!

Ellos se esfuerzan por no hacer nada que pueda provocar una desgracia en el futuro, dificultando su avance hacia la Meta. ¡Y siempre piden consejo a sus Amigos y les preguntan cómo deben actuar, ya que estos Amigos son omniscientes!

Con todo, cada uno de los Guerreros del Espíritu también evalúa cada situación por sí mismo. ¡Después de todo, es el Guerrero mismo quien debe tomar la decisión final!


Los Guerreros del Espíritu anhelan estar a solas con el Amado. ¡No existe para ellos algo más importante que estar con Él, estar en Él y ser Él! Por lo tanto, la comunicación vana con las personas no espirituales les pesa. ¡Pues estas personas no Le conocen y ni siquiera Le buscan!

¡En cambio, los Guerreros del Espíritu desean estar solamente con Él, en Él y ser sólo Él!

¡Con todo, ellos se alegran de la comunicación con otros Guerreros del Espíritu, ya que se entienden y juntos buscan al Amado!

¡Y a menudo ellos no necesitan palabras para comunicarse porque lo hacen con las conciencias desarrolladas y están conociendo juntos el Éxtasis de la Unión con el Gran Amigo!


«¡Amar, amar y amar!», es el lema de los Guerreros del Espíritu.

«¡Conocer, conocer y conocer!», esto es lo que ellos hacen día tras día.

«¡Servir, servir y otra vez servir!», puesto que tantas almas todavía no Le conocen!

¡Y no hay alegría mayor que servir a Aquel a Quien amas!

Y si no tienes un deseo sincero de servir a Aquel a Quien amas, entonces ¿Le amas en verdad?


Los Guerreros del Espíritu son flexibles y dóciles durante el proceso de su aprendizaje.

Ellos no creen en lo que han conocido, sino que lo saben, lo conocen. Ellos también comprenden que lo que fue conocido ayer, el día de hoy puede ser obsoleto.


Los Guerreros del Espíritu no se consideran como los únicos que tienen razón. ¡Pensar de esta manera es un gran error! ¡El que se considera como el único que tiene razón inevitablemente fracasará! ¡Pues el velo del «yo» inferior le nubla la vista!

¡Los Guerreros del Espíritu, al contrario, escuchan las opiniones de otras personas, ya que siempre tratan de aprender lo que puede servir en el Camino!

Ellos notan y captan lo que podría ser útil. Observan y ven cómo los demás actúan y aprenden de ellos; de esta manera tales personas se convierten en sus maestros aun sin sospecharlo.

¡Los Guerreros del Espíritu siempre están abiertos al aprendizaje! Les gusta conocer y aprender lo nuevo. Con todo, ellos nunca se consideran, por mucho que hayan conocido, como conocedores de todo.

¡El «vaso del conocimiento» de cada Guerrero del Espíritu parece insondable! Por lo tanto, muchísimo puede entrar allí.

Los Guerreros del Espíritu siempre buscan lo útil en lo que oyen, ven y perciben.


Los Guerreros del Espíritu se ven transparentes y lúcidos, por eso pueden parecer «vacíos». ¡Sin embargo, están verdaderamente colmados!

¡Ellos desaparecieron de este mundo y no lo consideran como su hogar!


Los Guerreros del Espíritu son cautelosos con las apreciaciones de los acontecimientos y fenómenos expresadas por las personas que no van por el Camino espiritual. Estas personas ven todo desde sus «yos» inferiores, ven sin tomar en cuenta la existencia de Dios y Su Voluntad. Por lo tanto, es difícil encontrar la compenetración con ellas.

¿Y para qué los Guerreros del Espíritu van a tener conflictos y problemas provocados por la incomprensión? ¡Esto solamente les distraería del Camino!

Únicamente a aquellos que no sólo buscan, sino que también están preparados para abarcar, los Guerreros del Espíritu les revelan la Verdad en toda su plenitud.

Y cuánto estas personas van a poder llevar de esta plenitud ya no depende de los Guerreros del Espíritu. Ellos hicieron todo lo que estuvo dentro de sus capacidades.


¡Los Guerreros del Espíritu no sienten autocompasión!

¡Ellos no malgastan el poder ni la energía para una actividad tan inútil como sentir lástima de sí mismo!

¡Por esta razón el poder de los Guerreros del Espíritu aumenta día a día!

En cambio, aquel que siente autocompasión tiene suerte poco envidiable.


Los Guerreros del Espíritu son silenciosos y callados. Ellos no pronuncian palabras infructuosas. Ellos comprenden que cada palabra dicha en vano es también una pérdida de la energía.

Y los esfuerzos de los Guerreros del Espíritu están dedicados, entre otras cosas, a la acumulación de la energía, la que luego pueden usar para conocer aún más profundamente a Aquel a Quien aman, unirse con Él y también ayudar a todos los dignos en esto.

Por esta razón los Guerreros del Espíritu vigilan escrupulosamente que no se malgaste su energía y cortan todo lo que podría provocar tal pérdida. ¡Así guardan su energía!


¡El silencio vive dentro de los Guerreros del Espíritu! ¡Este silencio es parecido al de las profundidades del océano!


¡Los Guerreros del Espíritu son pacientes! ¡La base de su paciencia es la profunda tranquilidad interior y la facultad de esperar!

Ellos adoptaron esta facultad de Aquel a Quien aman, Aquel Que siglo tras siglo espera —en Tranquilidad— a todos los seres.

Por eso los Guerreros del Espíritu no se agotan con impaciencia. Esto sería un desperdicio de energía.

La impaciencia y agitación son propias de aquellos que no han conquistado su mente todavía. ¡Es la mente que provoca en las personas estos estados tan inútiles e incluso dañinos!

Con todo, también es necesario seguir el precepto de los Sabios: «¡Sal más temprano para no estar apurado y siempre llegar a tiempo!».


¡Los Guerreros del Espíritu nunca se rinden en las batallas contra sus imperfecciones! ¡Rendirse en este caso significaría ceder al «yo» inferior!

¡Pero los Guerreros del Espíritu no pueden permitir que el «yo» inferior gane! De lo contrario, éste poco a poco «reconquista su territorio» y les obliga a abandonar sus esfuerzos.


Los Guerreros del Espíritu son fuertes. ¡No obstante, su fuerza es tierna y sutil, y ellos nunca la usan para el mal! ¡Nunca la dirigen para satisfacer sus deseos egoístas, deseos del «yo» inferior!

¡Y, pues bien, ya casi no tienen estos deseos y viven de la manera que su Amigo quiera!


¡Los corazones espirituales de los Guerreros del Espíritu siempre están llenos de amor y ternura hacia todo lo vivo! ¡Ellos regalan y derraman su amor para todos los seres!


¡Es tan maravilloso amar,

abrazar y acariciar todo lo vivo!

¡Es tan maravilloso olvidar

todo el mal que debe ser olvidado!


¡Es tan maravilloso volar,

planear en los Cielos con el alma viviente!

¡Es tan maravilloso bucear

en el Amado Océano!


¡Es tan maravilloso regalar,

derramar luz y alegría alrededor!

¡Es tan maravilloso acariciar

con millones, billones de brazos!


¡Es tan maravilloso caminar

por el Sendero del Corazón hasta el fin!

¡Es tan maravilloso conocer

el Océano de Dios Universal!


Los Guerreros del Espíritu viven en el estado constante de regalar su amor. En esto son similares al Sol, que regala permanentemente su luz sin desear algo a cambio.

¡Y los Guerreros del Espíritu se convierten en el Solel Sol de Dios— y brillan para el mundo de la materia!


¡Ellos viven para amar,

viven para regalar,

para abrir la puerta

a todos los que quieren entrar!


¡Ellos viven para Él!

¡Con el fin de que

el brote de la verdadera Vida,

que hay en cada uno,

llegue al Sol, atravesando

el espesor de las preocupaciones!


¡Ellos viven para las personas!

¡Para abrir las almas,

para repetir las Verdades Eternas

una vez más!


¡Ellos viven para amar!

¡Para brillar como el Sol,

para que todos los sedientos

puedan beber el Agua que brota

de las Profundidades de la Existencia,

donde mora el «Yo» Superior!


¡Los Guerreros del Espíritu nunca salen del estado de amor, pues ellos mismos se transformaron en Amor! ¡Ellos llegaron a ser el Océano de Amor y Éxtasis y para ellos salir del estado de amor es tan difícil como para el océano salir de sus orillas!


Los Guerreros del Espíritu pueden unirse con lo que ven. Ellos ven un río y pueden unirse con este río; ven un árbol y pueden unirse con este árbol; ven la inmensidad y pueden unirse con ésta; ven un bosque y pueden unirse con este bosque; ven el mar y pueden unirse con este mar; ¡ven al Espíritu Santo y se unen con Él; ven al Creador y entran en la Unión con Él en el Gran Amor!

Con todo, ellos no pueden unirse con la grosería, la agresividad, la violencia, la enemistad, la traición, la altivez, la pereza y la ociosidad, aunque las ven por todas partes.

¿Por qué es así? ¡Porque los Guerreros del Espíritu llegaron a ser unas conciencias tan grandes y fluidas que pueden unirse con lo que quieren! ¡Pero, por supuesto, lo hacen sólo con lo mejor!


Los Guerreros del Espíritu saben perdonar. ¡Son aquellos que perdonan todo! ¡Y no es difícil para ellos!

¡Es más, no tienen razón para perdonar a alguien, dado que nunca se ofenden con nadie! Es así porque no quedó en ellos aquello que puede ofenderse, vengarse, defenderse, enojarse, irritarse, discutir, contradecir…


Los Guerreros del Espíritu no son violentos. Ellos no obligan a las personas hacer lo que consideran correcto; sin embargo, ofrecen a cada uno mejores soluciones en cada situación. Pues su sabiduría está unida con la Sabiduría del Primordial*.

Ellos dan consejos precisos, pero no insisten en su cumplimiento, permitiendo de esta manera a cada uno tomar las decisiones por sí mismo. Así los Guerreros del Espíritu dan a los demás la posibilidad de experimentar las consecuencias de sus propias decisiones. Y —a través de esto— las personas se enriquecen con la experiencia, aunque a veces sea negativa. Gracias a esto, entre otras maneras, las personas pueden llegar a ser más fuertes y sabias. ¡Pues la experiencia negativa es también importante!

Sin duda, los Guerreros del Espíritu siempre advierten, si existe tal posibilidad, de las consecuencias de una decisión incorrecta. Pero si una persona no les hace caso, no es la culpa de los Guerreros del Espíritu: ellos hicieron todo lo posible.

¡Los Guerreros del Espíritu comprenden que el Poder concedió el libre albedrío a cada uno y cada uno tiene derecho a escoger su camino!


¡Los Guerreros del Espíritu no son latosos! No van a estar detrás de alguien repitiendo: «¡Hazlo, hazlo!». ¡Pues así no solamente se agotarán, sino que también perderán el respeto de aquel a quien quisieron ayudar!

¡Es así porque es muy difícil respetar, no se diga poder amar, a aquel que fastidia constantemente! ¡A tal persona sólo se la puede tolerar penosamente en el mejor de los casos!


¡Los Guerreros del Espíritu saben escuchar! Ellos saben escuchar el silencio y — en éste — la Voz de Su Amado que les susurra palabras tiernas.

Indudablemente, los Guerreros del Espíritu también saben escuchar a otras personas, analizando detenidamente, si esto vale la pena, lo que ellas dicen sin interrumpir ni contradecir.


De todas las cosas que vienen a las vidas de los Guerreros del Espíritu, ellos escogen y dejan sólo lo mejor y lo más necesario, lo que puede servir en el Camino espiritual para ellos o para otras personas. ¡Del resto los Guerreros del Espíritu se liberan! ¡Ellos no se dedican a acumular los trastos! Ellos entienden que los objetos innecesarios distraen la mirada del alma de Dios.

¡Sin embargo, nunca botarán aquello que puede servir!


Los Guerreros del Espíritu procuran vivir en sencillez y tranquilidad, lejos del ajetreo humano y las miradas ociosas. Muchos los conocen, pero pocos se dan cuenta de su verdadera esencia, de la profundidad de sus relaciones con el Amado.

¡Es así porque las personas no espirituales no pueden comprenderlo! ¡Ellas miran sólo lo exterior sin ver lo interior!

Los Guerreros del Espíritu se revelan a cada uno hasta el grado que el otro puede comprender y abarcar.

Y para muchos el Guerrero del Espíritu no es nada más que «una buena persona».


¡Los Guerreros del Espíritu nunca tienen envidia a nadie por nada! ¡Pues tienen todo lo más importante con lo que otras personas sólo pueden soñar!


¡Los Guerreros del Espíritu están dispuestos, aun al precio de sus vidas, a proteger a aquellos a quienes aman! ¡Ellos no se aferran a la vida de sus cuerpos y están dispuestos a darla por una buena causa!


En las meditaciones más altas, el Guerrero del Espíritu puede preguntarse: «¿Quién soy?». Y a veces no encuentra la respuesta inmediatamente, dado que su «yo» anterior se disolvió y se unió con el Amado. ¡Entonces en ese momento existe sólo Él!

También puede preguntarse: «¿Dónde estoy?». ¡Y otra vez al principio puede ser difícil encontrar la respuesta! ¡Pues está por todas partes, así como su Amado! Está arriba y abajo, a la izquierda y a la derecha, e incluso «entre».

Y muchos seres ahora pueden permanecer sobre la palma de su mano.


«¡Has logrado todo! ¡No tienes que perfeccionarte más!», el Poder dijo una vez al Guerrero del Espíritu.

«¡Absurdo! ¡Tales declaraciones son unas trampas para aquellos que no Te aman!», contestó el Guerrero del Espíritu.

¡Y el Poder le abrazó más fuertemente con Su Amor-Ternura y le disolvió en Sí! ¡Pues el Guerrero del Espíritu entendió todo correctamente!


¡Los Guerreros del Espíritu tratan de estar allí donde se puede respirar libremente, donde hay plena libertad para el alma!

Ellos aman la naturaleza y pasan mucho tiempo en medio de sus inmensidades. ¡Allí —en medio de la pureza y tranquilidad— pueden de mejor manera experimentar a su Amado, comunicarse con Él, estar uno a uno con Él y luego ser Uno con Él!


¡Los Guerreros del Espíritu llamean! ¡Su elemento es el fuego!

Ellos arden con el amor que sienten por su Amado y se queman completamente al unirse con Él.

¡El Fuego les hace avanzar y no les permite relajarse en el Camino abandonando los esfuerzos! ¡Pues siempre es posible conocer más al Amado!

¡Y la Llama Purificadora del Amado los abrazará Consigo Misma!

¡Y los Guerreros del Espíritu estarán purificándose y fundiéndose en Ésta cada vez más, convirtiéndose y asemejándose a Ésta gradualmente!

Y así un día se quedará sólo la Llama, tierna, suave, disolvente…


¿Qué puede ser mejor en la Tierra que la vida del Guerrero del Espíritu? ¡Nada!

¡Es la vida en la Belleza Eterna, en la hazaña incesante y sacrificio! ¿Acaso puede haber algo mejor? ¿Acaso se puede desear una vida diferente?

Los Guerreros del Espíritu escogieron el Éxtasis del Primordial y «se olvidaron» de lo mundano. ¡Éste no les atrae más!

¡Pues nada en el mundo puede compararse en ningún grado con el Éxtasis del Primordial!

* * *

El Caminante terminó de hablar.

El muchacho quedó pasmado por lo que había escuchado y anotado. No pudo pronunciar palabra alguna; parecía que el Gran Silencio dentro de él había absorbido todas las palabras y todos los pensamientos…

El Caminante se levantó, y sólo entonces el muchacho se recobró:

—¿Dónde podré encontrarle? ¿Dónde vive? ¡Enséñeme más! —empezó a decir él con una voz suplicante.

—¡Has recibido tu primera lección! ¡Memorízala bien! ¡Y trata de cumplir todo lo que te dije! Te encontraré cuando estés listo para continuar con tu aprendizaje…

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