English Español Français Deutsch Italiano Český Polski Русский Română Українська Português Eesti 中文 日本

Connaissance contemporaine au sujet de Dieu, de l'Évolution, et de la signification de la vie.
Méthodologie du développement spirituel.

 
Las leyes del desarrollo espiritual
 

Comment Dieu Peut-Il Être Connu/Las leyes del desarrollo espiritual


Las leyes del desarrollo espiritual

Ahora discutiremos las leyes del yoga formuladas en parte por nuestros predecesores y, en parte, en el proceso de trabajo de nuestra Escuela.

* * *

La primera de ellas es la ley del AMOR.

¡Desde el mismo comienzo y hasta el final mismo de nuestro avance espiritual tenemos que aprender el Amor! ¡No es suficiente desear aprender el Amor! ¡No es suficiente aprender de memoria los preceptos del Amor!

Hay un amor «de la cabeza» y hay un amor «del corazón».

El primero es una etapa preparatoria necesaria en el Camino de llegar a dominar el amor: tenemos que desarrollar un fuerte deseo de volvernos capaces de amar y primero debemos entender esto intelectualmente.

Pero el amor «del corazón», una emoción nacida en el chakra anahata, es esa base estable a partir de la cual el Amor Divino, sutil, sabio, poderoso y universal, puede madurar.

El Camino espiritual entero consiste en dominar el amor, porque ¡no es posible aprender a amar al Creador si no tenemos desarrollada la capacidad para el amor emocional! ¡Y permítanme repetir una vez más que el amor no puede desarrollarse a menos que tengamos desarrollado el corazón espiritual, la estructura que genera este estado psíquico!

Por lo tanto, el desarrollo armonioso de un estudiante de una Escuela espiritual está asegurado sólo en caso de que se dé al trabajo con el corazón espiritual la prioridad más alta.

El amor es aquello que une a las personas, aquello que le permite a uno encontrar la armonía con la totalidad del entorno en el espacio multidimensional, aquello que cuando está totalmente desarrollado permite alcanzar la unión con Dios.

¡Uno no tiene otra posibilidad de realizar los supremos preceptos religiosos expuestos en el Nuevo Testamento, en el Bhagavad-Gita y en otros Mensajes del Creador para la humanidad que no sea a través de un Amor desarrollado!

Sólo aquella Escuela que profesa el principio del Amor es verdadera.

«Dios es Amor», enseñó Jesús. ¿Qué significa esto? Significa que si nosotros vamos a cumplir el precepto principal del Nuevo Testamento: «Sean perfectos como su Padre Celestial es perfecto», tenemos que, aquí en la Tierra, en estos cuerpos, transformarnos a nosotros mismos en Amor Divino.

En otras palabras, tenemos que aprender a amarnos los unos a los otros, a todos los seres, a la Creación entera como Dios ama. Sólo entonces podremos unirnos a Él y convertirnos en Él, en una Parte de Él.

Dios constantemente habla a la gente acerca de esta Unión [20-22,25]. En el Bhagavad-Gita, por ejemplo, están las siguientes palabras de Dios: «Dirijan sus pensamientos hacia Mí, sumérjanse como conciencias en Mí, y entonces ciertamente vivirán en Mí». Jesús dijo lo mismo a sus discípulos (esto está escrito en El Libro de Tomás el Contendiente que escribe a los Perfectos, del Apóstol Tomás): a través de nuestros esfuerzos religiosos debemos unirnos con el Rey (es decir, con Dios Padre) para siempre [46]. Lo mismo fue enseñado por Babaji y está siendo enseñado ahora por Sathya Sai Baba [20-22,25,34,41,42,60 y otros].

Por consiguiente, las Enseñanzas de Jesús el Cristo y de los Avatares que trabajan en la India y en otros países concuerdan tanto en la Meta final, tal como Ellos la definen, como en la metodología del progreso espiritual. Las Enseñanzas de los diferentes Avatares se complementan entre sí muy bien. Las mismas verdades están expresadas en ellas en lenguajes ligeramente diferentes y esto nos ayuda a comprenderlas mejor.

* * *

La segunda ley es la ley del desarrollo gradual.

¿Cuál es la diferencia entre las personas? Nosotros estamos acostumbrados a ver las diferencias en la edad y el sexo de nuestros cuerpos, en el color de la piel, en el origen étnico, etc. Pero todo esto no es tan importante como, por ejemplo, las diferencias en la edad psicogenética, es decir, la edad del alma, la cual vive muchas veces en diferentes cuerpos materiales en su camino hacia la autorrealización definitiva y completa.

El conocimiento acerca de esto se perdió en el cristianismo masivo, a pesar de que Jesús el Cristo sí enseñó esto. Por ejemplo, Jesús dijo que Juan el Bautista es Elías quien vino pero no fue reconocido. Debido a este malentendido, el cristianismo moderno masivo carece de un concepto integral estrictamente científico de la evolución del ser humano así como de una metodología seria del desarrollo espiritual.

Por lo tanto, hay una distinción entre la gente según la edad del alma. Otra distinción es cómo las personas han usado las posibilidades de autodesarrollo dadas a ellas en sus encarnaciones. Por ejemplo, algunos son diligentes para estudiar, mientras que otros, perezosos. También hay aquellos que prefieren hacer gamberradas en lugar de estudiar…

La gente difiere mucho entre sí desde el punto de vista de sus deseos y habilidades. Tomando esto en cuenta, podemos entender por qué Dios alienta el desarrollo de diferentes tendencias y escuelas espirituales en la Tierra. Mientras más numerosas llegan a ser, mayor número de personas pueden escoger para sí mismas el programa óptimo de autodesarrollo en el momento específico de su evolución personal. Con esto ellas adquieren tanto experiencias positivas como negativas. ¡Y obtener estas últimas no es menos importante!

Recordemos que sólo una persona con mucha experiencia y por consiguiente sabia, puede avanzar rápidamente en el Camino espiritual. No obstante, ¿cómo puede uno volverse así? Sólo a través de las experiencias vividas.

De esta manera, cada quien necesita métodos específicos de acuerdo al momento particular de su evolución. Y el hecho de que algunas personas se hayan reunido para tomar una clase de yoga no significa que todos ellos llegarán juntos a la Perfección. No, ellos, tal vez, recorran juntos una parte del Camino, pero después de eso la mayoría de ellos se dispersará en busca de sus propios caminos. Y nuevamente ellos darán pasos correctos y erróneos, sufrirán debido a los erróneos, verán los errores de otras personas, aprenderán de esos errores, lo cual no es tan doloroso como aprender de nuestros propios errores.

¡Nadie tiene el derecho a coaccionar a otra persona para que siga cierto camino, porque todo el mundo es libre de escoger el propio camino! Dios lo declaró con precisión a través del Corán: ¡no debe haber coacción en la religión! [20].

… Existen diversos esquemas que reflejan regularidades en el crecimiento espiritual del ser humano. Por ejemplo, el esquema de psicotipos expuesto por Gurdjieff [62], o el esquema dado por Yukteswar [64], o los estados de psicogénesis descritos en el Bhagavad-Gita [20].

Ahora consideremos uno de tales esquemas, conocido en el hinduismo.

Al principio una persona tanto en su psicogénesis (el desarrollo en una serie de encarnaciones) como en su ontogénesis (el desarrollo individual en una encarnación) es un estudiante. En esta etapa las personas son incapaces de crear nada por sí mismas. Están aprendiendo. Están aprendiendo, específicamente, por medio de la ayuda prestada a otros en calidad sirviente (en el sentido más amplio y positivo de esta palabra, no sólo como un empleado doméstico).

Más adelante, habiendo adquirido mucho conocimiento y experiencia, habiendo desarrollado el intelecto, uno se convierte en un grihastha (amo de casa).

Un grihastha es una persona que después de alcanzar cierta edad en la encarnación presente tiene su propia casa y familia, es capaz de mantenerse económicamente no sólo a sí mismo sino también a otros y ha criado hijos. Una persona que está «con los pies bien puestos sobre la tierra», ese es un grihastha.

Pero los grihasthas pueden ser de diferentes grados. Es decir, un grihastha puede ser «menor» o «mayor». Un grihastha «mayor» es quien, por ejemplo, lidera todo un movimiento espiritual. Para tal grihastha su «familia» son todos sus seguidores o incluso toda la gente de la Tierra.

Muchos movimientos religiosos y Escuelas carecen de esta idea de la regularidad del desarrollo del ser humano y hacen intentos por traer a todos los adeptos inmediatamente al estado de sannyasi (monje), lo cual es sólo perjudicial para ellos.

… En el hinduismo hay un esquema más, descrito en el Bhagavad-Gita. Se trata de las etapas de las varnas.

La primera etapa en este esquema es análoga a la etapa de un estudiante del esquema anterior. Al principio, uno no es capaz de hacer nada por sí mismo. Su papel social puede ser sólo de auxiliar. Prestando ayuda a otros, uno aprende. En esta etapa uno es llamado un shudra.

La siguiente etapa es vaishias. Esta incluye a campesinos, artesanos, mercaderes, es decir, personas que tienen éxito en manejar su propio negocio. Tales personas son grihasthas.

Luego ellos se vuelven chatrias, es decir, líderes. Esta etapa constituye un desempeño todavía más alto de las funciones de un grihastha, un ascenso al siguiente nivel de actividad social. Es en este nivel que tales aspectos de la Perfección como la Sabiduría y el Poder pueden ser desarrollados de mejor manera, y también la base para la expansión del Amor es creada.

Un verdadero grihastha-chatria debe poseer tanto un intelecto fuerte como poder, y éste no puede ser desarrollado meramente por alzar pesas. Sólo entonces él o ella puede avanzar exitosamente.

Uno tiene que dominar todas estas etapas para llegar a ser capaz de conocer a Brahman (el Espíritu Santo) y convertirse de esta manera en un miembro de la varna brahman.

No hay etapas que lleven a la Perfección aparte de estas. Esa es la razón por la que es necesario enfatizar que la tendencia a abandonar prematuramente la actividad social es equivocada. Después de todo, sólo atravesando muchas situaciones terrenales, podemos adquirir aquello que es absolutamente indispensable en las etapas finales de acercamiento a Dios.

… De acuerdo a los tres aspectos principales de la Perfección, hay tres direcciones del trabajo espiritual.

El primero es el ético, representado por dos niveles: karma yoga, es decir, las enseñanzas acerca de la acción éticamente correcta; y bhakti yoga, es decir, las enseñanzas acerca del amor-devoción a Dios.

La segunda es la dirección de trabajo intelectual: jñani yoga.

La tercera es la dirección de trabajo psicoenergético representada por el hatha yoga «nivel preparatorio», raja yoga (trabajo con las energías del organismo) y buddhi yoga, el nivel en el cual la conciencia es desarrollada a una escala mucho mayor que el tamaño del cuerpo material. Buddhi yoga es el nivel más alto en el Camino espiritual. Es en este nivel que uno realiza por completo el conocimiento de Dios y la Unión con el Creador.

* * *

La tercera ley es la ley de las tres octavas formulada por George Gurdjieff [62]. Ésta declara que sólo puede avanzar rápidamente y con seguridad en el Camino espiritual quien trabaja en tres áreas simultáneamente. La primera es el trabajo concreto en la autotransformación. La segunda es la ayuda espiritual dada a algunas personas en concreto. La tercera implica tomar parte activa en la vida de una asociación espiritual, es decir, una Escuela espiritual, una comunidad, un grupo, y experimentarse a sí mismo como miembro de ésta.

Si una de estas «octavas» es omitida, es decir, si nosotros no trabajamos en una de estas áreas, entonces inevitablemente nuestro desarrollo se paraliza.

* * *

La cuarta ley es la ley de la sinusoide.

Cada ascenso espiritual es seguido inevitablemente por una tendencia de descenso. Esto se manifiesta con claridad especialmente en el aspecto psicoenergético del desarrollo. Después de que hemos obtenido un logro, comenzamos a perder el nivel alcanzado. ¡Pero si lo deseamos, podemos hacer esfuerzos y superesfuerzos para regresar a la altura alcanzada! De esta manera podemos afianzarnos a nosotros mismos en los niveles alcanzados. Y de esta manera Dios prueba nuestro anhelo por Él, quitándonos nuestros logros por un tiempo. Por este medio Él también evita que nos movamos a una velocidad que resulte demasiado alta para nosotros. En otras palabras, de esta manera Él examina cuánto necesitamos nuestros últimos logros en el momento presente.

Y recordemos que es Dios Quien lleva a cabo esta ley para nosotros. Es Él Quien nos pone a prueba al quitarnos eso que Él Mismo nos ha dado. Él hace esto para hacernos más fuertes en nuestros logros, para hacernos más firmes, de manera que no nos «quebremos» bajo el peso de una carga que está más allá de nuestras capacidades todavía.

Por tanto, aquellos que son capaces y están dispuestos a avanzar rápida e incesantemente pueden con éxito atravesar las partes descendentes del camino si conocen esta ley.

* * *

La quinta ley es la ley de entrar en la profundidad del espacio multidimensional en el Camino a Dios.

Ya sabemos que Dios no está en el cielo y no tiene sentido volar al espacio o escalar montañas en busca de Él. No hay un Dios confinado ahí. Él está presente ahí por supuesto pero no en mayor grado que en cualquier otra parte. La Conciencia Divina está presente en todas partes, tanto fuera de nuestros cuerpos como dentro de ellos. Pero uno puede percibirla solamente dominando la habilidad de sumergirse en la profundidad del espacio multidimensional.

Este camino empieza con la refinación de la esfera emocional, con el rechazo de los estados emocionales groseros, con el dominio de la habilidad de vivir en las emociones positivas solamente, con purgar el organismo de las energías groseras. Lo último es imposible sin cambiar a la alimentación «sin matanza». La alimentación «sin matanza» también está en concordancia con el mandamiento bíblico «No matarás».

La sintonización con los estados sutiles de la naturaleza, con las correspondientes obras de arte, la comunicación con los niños y con gente espiritualmente adelantada contribuyen con la tarea de refinación.

El trabajo meditativo ayuda en esta tarea a través de las técnicas de raja yoga y posteriormente del buddhi yoga, incluyendo el trabajo en los sitios de poder.

Sólo a través de esto podremos entrar en la Morada de Dios el Padre, establecernos ahí y disolvernos en Él. De este modo llegamos al estado que Jesús describió con las palabras «Yo y el Padre somos uno» [20,22].

Permítanme enfatizar que sólo una visión del mundo estrictamente monoteísta, que abarque el conocimiento acerca del espacio multidimensional, una visión del mundo en la cual el Creador es entendido como la Conciencia Primordial existente en el plano más sutil del universo le permite a uno recorrer este Camino rápidamente.

* * *

La sexta ley es la ley de la preparación intelectual.

Las verdades más altas que estamos analizando aquí no pueden ser entendidas por gente que está en las etapas iniciales de su evolución en cuerpos humanos ni tampoco por aquellos que están yendo en el flujo «descendente». Uno tiene que tener una preparación intelectual preliminar para abarcar cada nueva porción de las elevadas habilidades espirituales.

En este proceso es muy importante que la persona deseosa de recibir nuevas iniciaciones en el conocimiento sagrado se desarrolle armoniosamente en cada una de las tres direcciones: intelectual, ética y psicoenergética. Si esta armonía es violada y el desarrollo se lleva a cabo sólo según la última línea, entonces necesariamente el resultado será perjudicial. Por ejemplo, un intelecto débil puede derrumbarse bajo una carga inducida por la penetración en las profundidades del universo multidimensional.

Permítanme mencionar también que el desarrollo ético adecuado no es posible si la correspondiente base intelectual está ausente. De lo contrario uno gana sólo un entendimiento superficial de los principios éticos.

Un ejemplo de esto puede ser la aplicación del mandamiento «No matarás». ¿A quién y cuándo está prohibido matar?

¿Sólo yo no debo ser matado?

¿O no debo matar yo tampoco?

¿Pero qué si me atacan?

¿Y qué si comienza una guerra?

¿Y si mis amigos son atacados?

¿Y a los animales? ¿No debo matarlos tampoco?

¿Está permitido matar mosquitos?

¿Y qué en cuanto a matar plantas para la comida y otras necesidades?

Similares preguntas «difíciles» pueden hacerse con respecto a cualquiera de los diez mandamientos recibidos por Moisés. Y todas estas preguntas Dios nos las hace en las tareas teóricas y prácticas en la Escuela llamada «Tierra» conforme vamos madurando.

Otro ejemplo es la observancia del mandamiento «¡No robarás!»

Uno puede abstenerse de robar dinero y propiedades de otra gente.

Pero qué hay respecto a dejar de robar la libertad de otras personas cuando les imponemos nuestra voluntad, ¿cuántos de nosotros alcanzamos este nivel de desarrollo ético?

¿Y qué si consideramos el mismo enfoque en nuestras relaciones con los animales?

¿Y qué acerca de robar la bioenergía de otra gente cuando deseamos algo de ellos?

¿Y cómo podemos reconciliar el mandamiento «¡No cometerás adulterio!» con el mandamiento del Nuevo Testamento «¡Da a todo el que te pida!»?

¡También es bastante difícil abstenerse del pecado de juzgar a otros! Pero primero que nada, es necesario entender la distinción entre juzgar y la evaluación crítica de las acciones de otras personas.

¿Y qué hay respecto a la «ira santa» o al «derecho» de «acusar», el cual alguna gente «legitimó» en oposición a la prohibición de juzgar? ¿Nos damos cuenta de que la «ira santa» y la «acusación» pavimentan el camino al infierno tanto como la acción de condenar con enojo lo hace? Al infierno no van aquellos que formalmente «pecaron» una o varias veces, sino aquellos que se acostumbraron mientras vivían en el cuerpo a los estados emocionales groseros, quienes no han aprendido el amor emocional cordial y no se han refinado a sí mismos a través de la ternura, ¿temiendo tal vez «cometer un pecado»?

Y aquellos que tratan en algunos países católicos de privar a otros del derecho a abortar, ¿no son ellos incluso mayores pecadores que aquellos que abortan?

Todas estas son preguntas éticas complicadas; para resolverlas, uno debe tener un intelecto desarrollado. ¡Y es tan fácil atemorizar a la gente de intelecto débil con sus «pecados capitales», arrojarlos en el abismo del miedo crónico y, por ende, condenarlos al infierno!...

… ¡Y tantas preguntas difíciles surgen en aquellos que se están familiarizando con la vida en otras dimensiones espaciales! ¡Es tan fácil confundirse y perderse ahí!

¡No tiene sentido tratar de enseñar a los niños de primaria cosas que se estudian en la universidad! Lo mismo sucede con el trabajo espiritual. Para recibir conocimiento secreto, un estudiante debe estar suficientemente maduro.

Primero el estudiante tiene que dominar las habilidades de un grihastha. ¡Solamente un chatria puede convertirse en un brahman!

* * *

La séptima ley es la ley del poder en la sutileza.

Es importante saber que no tenemos que desarrollar poder grosero, sino refinado.

Por lo tanto, primero uno debe realizar la refinación de la conciencia y sólo entonces empezar a desarrollar el poder.

El desarrollo armonioso del poder personal comienza con hacer que el cuerpo sea saludable, ágil, puro y fuerte físicamente. Esto puede lograrse a través del hatha yoga y otros sistemas de entrenamiento del cuerpo.

El segundo nivel es el desarrollo de las estructuras bioenergéticas del organismo, es decir, los chakras y el hara. Este es el nivel de raja yoga.

El tercer nivel es el buddhi yoga, donde un estudiante preparado en todos los aspectos cristaliza la conciencia y conoce por su experiencia personal las más elevadas dimensiones espaciales.

Permítanme enfatizar que tiene sentido desarrollar el aspecto del Poder sólo si considerables potenciales de Amor y Sabiduría han sido acumulados. De otro modo, poseer poder puede ser extremadamente perjudicial.

* * *

La octava ley es la ley de la aspiración a Dios. Permítanme citar las siguientes palabras del Bhagavad-Gita: «Fijen su mente en Mí, sumérjanse como conciencias en Mí y ciertamente entonces vivirán en Mí!»

En el hinduismo hay una comparación muy valiosa entre nuestros sentidos (las funciones de los órganos de los sentidos) y unos tentáculos (indriyas). Cuando miramos algo, estiramos «tentáculos» desde nuestros ojos y con ellos tocamos el objeto. Cuando escuchamos, hacemos lo mismo con nuestros oídos… Incluso cuando pensamos acerca de un objeto, dirigimos los indriyas de la mente hacia éste.

En el Camino religioso, la tarea es dirigir los indriyas de la mente y después los indriyas de la conciencia hacia Dios con el fin de unirse finalmente con Él. Esto último es realizado a través de los métodos del buddhi yoga. Son estos métodos los que le permiten a uno solucionar este problema radicalmente.

* * *

La novena ley es la ley de eliminación del «yo». La última meta del ser humano, la meta de la Unión con el Creador, puede ser alcanzada sólo mediante la eliminación del «yo» inferior.

Esto es realizado con la ayuda de técnicas especiales del buddhi yoga. Una etapa preparatoria es dominar el estado de Nirodhi, uno de los pasos del Nirvana en el cual la conciencia se traslada al estado de «no-yo» o reciprocidad total.

Pero tiene sentido esforzarse para la realización de esta tarea desde el mismo comienzo del Camino promoviendo en uno la humildad y la modestia.

Notemos cuánta atención prestó Jesús el Cristo a esta dirección del trabajo espiritual con Sus discípulos. Se encuentra descrito en el Nuevo Testamento y presentado en una forma integral en nuestro libro Ecopsicología [22].

* * *

La décima regla es la ley de romper lazos con lo terrenal.

La realización de este principio resulta en la obtención del estado de Mukti (Moksha). Éste es alcanzado mediante el dominio de las técnicas de control sobre los indriyas y la destrucción del yo inferior en el estado de Nirodhi.

El estado de Mukti puede alcanzarse solamente a través de los métodos del buddhi yoga precedidos por las etapas del raja yoga.

…Permítanme enfatizar que no tiene sentido tratar de realizar esto sin haber dominado las etapas precedentes del crecimiento personal en los asuntos terrenales y en el camino del ascenso espiritual. La Unión con el Creador debe ser necesariamente precedida por el cumplimiento de la décima ley.

En todos los niveles del ascenso espiritual uno puede permanecer involucrado en la vida social, lo que fue demostrado, por ejemplo, por Krishna, Gautama Buddha y, después de Ellos, por Jesús, Babaji, Rajneesh, Sathya Sai Baba y Otros.

El papel social de tales Adeptos se torna más y más perfecto según avanzan a los niveles más altos del Camino, porque Ellos actúan no debido al interés personal o al apego a la actividad en sí misma, sino para el bien de todos, usando Su Sabiduría siempre en aumento.

<<< >>>
 
Page d’accueilLivresArticlesFilmsPhotoÉcrans de veilleNos RessourcesLiensA propos de nousNous contacter