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Conocimiento contemporáneo sobre Dios, sobre la evolución y el significado de la vida humana.
Metodología del desarrollo espiritual.

 
¿Qué es la Verdad?
 

Anatomía de Dios/¿Qué es la Verdad?


¿Qué es la Verdad?

La pregunta que da título a este artículo requiere una respuesta filosófica amplia que debería tocar algunos de los cuestionamientos más importantes: ¿para qué existe el universo?, ¿en qué consiste el significado de nuestras vidas en la Tierra y cómo podemos realizarlo de la mejor manera?

Se podría contestar esta pregunta lo más lacónicamente posible de la siguiente manera:

Dentro del Organismo Universal del Absoluto tiene lugar Su Evolución y cada uno de nosotros debería incluirse armoniosamente en este Proceso.

Para esto necesitamos:

— Tratar de ser conciencias (o almas) grandes, movibles y fuertes. Así podremos obtener la facultad de trasladarnos de una dimensión espacial a otra según nuestro deseo y conocer práctica y personalmente la estructura multidimensional del Absoluto desde la frontera con el infierno hasta la Morada del Creador.

— Aprender a permanecer establemente en la dimensión espacial más alta, la Morada del Creador, en la Unión con Él.

— Después de acostumbrarnos al estado de Unión, de Consustancialidad con el Creador, desarrollar la facultad de ser uno con el Absoluto entero.

Luego de alcanzar estos estados altísimos, podremos participar más eficazmente, desde el Nivel Más Alto de idoneidad, en el Proceso Evolutivo y ayudar a otras personas encarnadas en su perfeccionamiento espiritual.

Si hemos logrado este Nivel de Perfección, nos convertiremos en Espíritus Santos al desencarnarnos y en Mesías Divinos o Avatares al volver a encarnarnos voluntariamente en la sociedad humana en la Tierra.

Con todo, aquel que todavía no se ha desarrollado hasta los niveles más altos también puede encontrar para sí tareas dignas en la Tierra. Tal persona puede, aparte de realizar su propio autoperfeccionamiento, servir a los demás participando, según sus posibilidades, en el Proceso examinado de la Evolución.

¡Entonces, que cada uno reflexione cómo puede servir a los demás y con qué puede ser útil!

Pues incluso cuidar a las plantas o a los animales, proveer a otras personas de comida, ropa o vivienda, participar en la reproducción de la especie humana, en la educación de los niños y así sucesivamente son actividades necesarias. También existen muchas otras, y el principio fundamental al escogerlas debería ser el siguiente:

¡Ayudar a todos en todo lo bueno y tratar, en lo posible, de no hacer daño a nadie ni con actos, ni con palabras, ni siquiera con pensamientos o emociones!

* * *

Ahora hablemos de todo esto en más detalle. ¡Pues es tan difícil encontrar, aun entre los pensadores religiosos, personas que entiendan el significado de la palabra Absoluto y sepan sobre los mecanismos del crecimiento correcto de la conciencia, menos aún, sobre cómo pasar de una dimensión espacial a otra y conocer al Creador en Su Morada!

En vista de que todos estos interrogantes ya fueron examinados por nosotros en sus diferentes aspectos en decenas de libros y películas (pueden encontrar la lista al final de este libro), me limito a explicarlo sólo brevemente.

Entonces, ¿qué es Dios?

Normalmente, las personas entienden esta palabra como el Creador (también llamado Dios Padre, Jehová, Alá, Ishvara, Tao, Conciencia Primordial, Adibuddha, Svarog, etc.). Él no es un viejecito sentado en una nube, como Lo pintan a menudo, sino el Océano infinito de la Conciencia Primordial Que mora en la dimensión espacial más alta.

Con la palabra Dios, la gente también denomina a diversos Representantes del Creador consustanciales con Él, encarnados o no encarnados. Tales Representantes también son llamados Espíritus Santos o, en Su integridad, el Espíritu Santo (es decir, el último término es un término colectivo).

Es importante entender que el Creador y Su Creación forman un Solo Organismo Universal y Multidimensional. Esto es el Absoluto, es decir, Absolutamente Todo.

Este Organismo permanece en el estado de continuo desarrollo, en el estado de Evolución. Para asegurar dicho Proceso, el Creador forma «isletas» de materia en el Océano de Sí Mismo. Son los planetas en los cuales evolucionan las unidades de la conciencia (o almas individuales) que se encarnan consecutivamente en los cuerpos materiales de las plantas, de los animales y de los humanos. El resultado final de su desarrollo es el logro (en las últimas encarnaciones humanas) de la Perfección y de la Unión con el Creador.

De lo antedicho, nos debe quedar claro que un ser humano no es un cuerpo, de lo que está convencida la mayoría de las personas, sino un alma, una conciencia que se encarna por algún tiempo en los cuerpos materiales para pasar en éstos las etapas consecutivas de su desarrollo.

Y cada uno de nosotros tiene libre albedrío, es decir, el derecho a tomar las decisiones en diversas situaciones pequeñas o grandes de la vida, lo que, a su vez, influye en nuestros destinos futuros. (En otras palabras, nosotros mismos formamos nuestros destinos que se realizan luego a través de la intervención de los Espíritus Santos, nuestros Educadores y Maestros Divinos). La rama de la ciencia que debe analizar los procesos de formación de los destinos según las decisiones éticas importantes tomadas por las personas es la ética. Esta última, a su vez, debe ser considerada como parte integrante de la ecología, la ciencia que estudia las relaciones entre los organismos y su ambiente. Este ambiente no sólo está conformado por el mundo de los objetos materiales, sino que también incluye las formas no materiales de vida, a las cuales pertenecen todos los seres no encarnados y Dios.

Entonces, ¿cuál debe ser la meta de nuestros actos y aspiraciones mientras vivamos en la Tierra, aparte de tratar de cubrir nuestras necesidades básicas y las de nuestros compañeros de viaje más cercanos?

Claro está que nuestros cuerpos deben estar sanos. Para esto es bueno tener algunos conocimientos médicos y conocer las reglas higiénicas básicas. También es provechoso —ya desde la niñez— templar el cuerpo y desarrollar la fuerza y la resistencia. Aparte de esto, es indispensable practicar rigurosa y constantemente la así llamada nutrición sin matanza (este término fue introducido en la literatura por León Tolstói). El asunto es que la alimentación con los cuerpos de los animales da por resultado, entre otras consecuencias negativas, la contaminación del organismo con las bioenergías groseras. Tal alimentación tampoco concuerda con el principio de Amor dado a nosotros por Dios. (Por supuesto que al practicar la nutrición sin matanza, uno debe enriquecer su ración con alimentos que contengan proteína. Algunos de éstos son los productos lácteos, hongos, nueces y otros; pueden encontrar más detalles en [9]).

Es muy importante entender que es imposible hacer un gran progreso en el Camino espiritual sin un intelecto desarrollado. ¡Las personas que no lo tienen ni siquiera son capaces de comprender lo que estamos examinando aquí! Aun si ellos se convierten en «creyentes», su religiosidad —a menos que caigan desde el mismo principio en un ambiente religioso sano— se reduce sólo a la adoración de objetos materiales (diversos tipos de ídolos y otros) y al miedo místico ante los brujos, vampiros, «el fin del mundo», etc. ¡Pero este es el camino hacia la esquizofrenia, hacia el endurecimiento de la conciencia y, como resultado, hacia el infierno!

En cambio, para avanzar hacia el Creador, es necesario practicar la refinación de la conciencia y desarrollar el amor dentro de uno mismo. ¡Sólo el amor desarrollado y dirigido hacia el Creador puede asegurar la aproximación y luego la Unión con Él!

¡Por lo tanto, es fundamental que los niños reciban la educación completa y que luego, al paso que maduran, se continúe su enriquecimiento intelectual! ¡Que todo esto se tome en cuenta al elegir la profesión y el puesto de trabajo, de modo que éstos también contribuyan después al desarrollo intelectual!

Es bueno que cada uno se esfuerce constantemente por asimilar de una manera cada vez más profunda y amplia aquellos principios que Dios nos ofreció para una vida virtuosa en la Tierra. Entre éstos, el más importante es el principio del Amor.

Cabe destacar que uno no puede alcanzar la impecabilidad ética absoluta sin que aprenda el arte de la autorregulación psíquica, cuya base es el trabajo con las propias zonas reflexogénicas de la esfera emocional-volitiva o, en otras palabras, con los chakras y algunos meridianos principales.

¡Dios es Amor! Él lo dijo para nosotros. Sin embargo, no debemos entender estas palabras en el sentido de que «Dios nos va a perdonar todos nuestros pecados». ¡No, no se trata de esto, sino que se trata de que podemos realizar nuestra aspiración al Creador —la aspiración a la aproximación, a la Unión con Él— sólo a través de lograr la similitud cualitativa con Él convirtiéndonos también en Amor!

El amor es una combinación de diversos estados emocionales pertinentes. Es deseable que nos acostumbremos a permanecer constantemente en éstos. ¡En cambio, los estados groseros de la conciencia que predeterminan al infierno deben llegar a ser para nosotros tan ajenos que bajo ninguna circunstancia podamos entrar en éstos! Repito que esto se hace realidad para aquellos que se entrenan según el sistema mencionado de autorregulación psíquica [9].

Entonces, que el chakra principal para nosotros sea el chakra anahata. Pues allí es donde el corazón espiritual, la parte más importante del ser humano, comienza su crecimiento. ¡Que aprendamos a vivir en este chakra, a mirar, a escuchar, a hablar, a percibir el mundo circundante y a tomar decisiones desde allí!

De esta manera, gradualmente, nos transformamos en corazones espirituales y luego comenzamos a crecer, siendo éstos, fuera de nuestros cuerpos. Tal crecimiento —con el paso de los años— nos permite llegar a ser corazones espirituales tan grandes como nuestro planeta y después aún más grandes.

El corazón espiritual que se encuentra en el proceso de tal crecimiento necesariamente debe tener sus brazos desarrollados, consustanciales con este corazón. Con estos brazos podemos acariciar y sanar a otros seres.

Una conciencia que se ha desarrollado de esta manera es capaz de pensar independientemente de su cuerpo material, incluso permaneciendo fuera de éste.

El renunciar a los estados emocionales groseros y el cultivar las emociones de amor sutil y tierno, en paralelo con el crecimiento cuantitativo de nosotros mismos como corazones espirituales, nos permiten empezar a percibir realmente (ver, escuchar y abrazar) a los Espíritus Santos, Quienes se convierten para nosotros en nuestros Maestros espirituales. Entonces el siguiente paso es entrar, siendo corazones espirituales, en Sus Formas gigantes (las Formas de las Conciencias). Así podemos comenzar a aprender a unirnos con Ellos y luego Ellos nos ayudarán, si somos discípulos dignos, a entrar en la Morada del Creador.

* * *

Claro está que no es posible lograr todo esto rápidamente. Los escalones espirituales más altos se conocen sólo a condición de que uno dedique sin reservas su vida entera únicamente a Dios, es decir, al autodesarrollo para poder unirse con Él y al servicio a Él.

Comprendo también que para algunas personas incluso será muy difícil creer en la realidad de aquello que está escrito aquí. Este puede ser el caso de quienes no han empezado todavía un trabajo espiritual serio sobre ellos mismos. Sin embargo, la aplicación de las técnicas de autoperfeccionamiento descritas en nuestros libros y mostradas en nuestras películas les permitirá hacer realidad todo esto.

Además, quiero destacar que lo que estoy explicando no es nada original. Pues lo mismo fue dicho —aunque, naturalmente, con palabras diferentes— por Thoth el Atlante (Hermes Trismegisto), por Pitágoras, Krishna, Lao Tsé, Gautama Buda, Jesús el Cristo, Babaji de Haidakhan, Sathya Sai y otros Grandes Maestros [8]. ¡Dios siempre ha enseñado esto y lo está enseñando ahora! En nuestras obras simplemente presentamos una integración de este conocimiento y la explicación detallada de cómo recorrer el Camino espiritual y lograr aquellas alturas del desarrollo que los Mensajeros del Creador nos han mostrado muchas veces.

Como conclusión, vuelvo a poner énfasis en el hecho de que el desarrollo del corazón espiritual es el «hilo» principal del Camino. ¡Todos los logros espirituales serios se obtienen únicamente a través de esto!

Así es, en breves palabras, el esquema de Autorrealización espiritual completa del ser humano, el Camino Más Corto y Recto hacia el Creador. ¡Vayamos por éste y muy pronto la vida se llenará con la felicidad de la comunicación con Dios en la tranquilidad dichosa, sin enfermedades u otros sufrimientos y desgracias!

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